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Los mercados son los sitios que más producen contaminación acústica, ya que generan más de 130 decibeles, aseguró Byron González, del laboratorio de Física de Radiaciones y Metrología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua). 

 González afirmó que a través de una metodología para la evaluación de ruido ambiental, aliada con una serie de investigaciones, que realizaron desde 2008, se determinó que en estos lugares se concentra mucho ruido. 

De esta forma se aporta una metodología a las alcaldías, al Ministerio de Salud (Minsa) y al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) para la valoración del ruido ambiental en lugares abiertos, explicó el experto.

Los mercados son lugares abiertos y las fuentes de ruidos son los altoparlantes, los claxon de los vehículos y la misma gente que trabaja y transita en estos lugares. En el estudio se tomaron muestras de 20 puntos de la capital, entre ellos los mercados Oriental, Huembes, Israel Lewites, Iván Montenegro y Mayoreo. Los niveles de contaminación en Managua promedian de 100 a 120 decibeles

Según González, los niveles de ruidos en los centros de compras, principalmente en sus estaciones de buses, es de 130 decibeles y superan las normas de 80 a 90 para las ciudades. De esta forma demostraron que la contaminación acústica es una de las razones por el cual el Recinto Universitario Carlos Fonseca Amador (Rucfa), ubicado cerca del Oriental, debe ser trasladado, precisó. 

La permanencia en los mercados también expone principalmente a los trabajadores a los efectos negativos de la contaminación acústica. 

Erasmo Aguilar, médico laboral de la UNAN-Managua, dijo que la exposición al ruido reduce la capacidad auditiva o conlleva a fatiga auditiva y dependiendo del grado de sensibilidad de la persona, puede presentar mareo o molestia, náuseas, vómitos, a veces alteraciones de la visión y si tiene algún problema de base como cefalea les produce migraña. “La gente que trabaja en mercados, aunque no presente síntomas, no quiere decir que estén adaptadas. La contaminación acústica afecta principalmente el oído, pero también perjudica otros órganos, como el cerebro, ya que la misma vibración deteriora el sistema nervioso”, explicó Aguilar.  

Metodología denuncia ruidos 

González dijo que todas las valoraciones de ruido necesitan un protocolo de medición y que las autoridades deberían adoptar la metodología que recién acaban de validar, por la situación de contaminación en la capital.

Detalló que con esto las autoridades podrán validar las denuncias y sistematizar los datos que se obtengan de dichos casos y que ellos están dispuestos a capacitar a inspectores del Minsa o la Alcaldía de Managua.  La zona norte del populoso mercado . Archivo/END

“Si va y pone una denuncia en la dirección ambiental de la Alcaldía, el Marena o el Minsa, deben tener una forma para realizar las mediciones del ruido, no es suficiente con que vaya alguien con un sonómetro a tomar un dato y que lo reporte”, precisó. 

La forma en que se realiza una medición del ruido es seleccionando un lugar, luego la obtención de los datos a través de un sonómetro y un calibrador de este y después el procesamiento de los datos y el mapeo de estos. 

González indicó que este estudio empezó en 2008 y los últimos muestreos se tomaron en 2016.  Al inicio se identificaron puntos críticos de contaminación como La Subasta, la estación de buses del hospital Vélez Páiz, el Rucfa, en el sector del mercado Oriental.

El experto afirmó que si alguna persona quiere acompañamiento en una denuncia por contaminación acústica ellos pueden ayudarle con el estudio.  “Hace años hubo problemas con una empresa a la que pobladores demandaron por los ruidos que hacían sus maquinarias. Nosotros hicimos un informe, que es meramente académico, pero que sirve para sentar base para un argumento legal”. 

En general, los niveles de contaminación en Managua promedian de 100 a 120 decibeles, cuando de 80 a 90 ya es perjudicial para el oído.