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Las niñas y adolescentes embarazadas sufren “un caos emocional” que les puede generar  problemas de salud mental como depresión o ansiedad, afirmó la sicóloga Mey Ling Pérez, terapeuta de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

Nicaragua es el segundo país de Latinoamérica con más embarazos precoces, informó recientemente la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con una tasa de 92.8 madres de entre 12 y 19 años por cada 1,000 nacimientos. Nicaragua es el segundo país de latinoamérica con más embarazos adolescentes, después de república dominicana. Archivo/END

“De por sí un embarazo no es planificado y uno no está preparado para eso, tanto económica como emocionalmente, afecta el estado de ánimo porque se dejan a un lado metas, expectativas de vida y si la familia no te apoya, es peor”, señaló Pérez. Además, agregó: “Sea por una violación o no, un embarazo no deseado causa problemas a nivel emocional. Pero es peor el impacto si es por una violación, obviamente”, debido a que esto genera estrés postraumático en la niña o adolescente, especialmente porque en general los abusadores son conocidos cercanos a las víctimas. 

De acuerdo con un estudio realizado por la organización nicaragüense Axayacatl, el 97% de niñas y adolescentes embarazadas, de entre 12 y 19 años, refirió haber tenido sentimientos de depresión, tristeza, angustia emocional y económica y aislamiento. 

Dicho informe, divulgado en 2016, recopila información de unas 30 niñas y adolescentes procedentes de siete departamentos del país; además, es la continuidad del estudio: “Vidas robadas: estudio multinacional sobre los efectos en la salud de la maternidad forzada en niñas de 9 a 14 años”, aplicado en Ecuador, Perú y Nicaragua con datos entre el 2000 y el 2009.

Aunque las instituciones de salud no reflejan cuántos de estos embarazos son provocados por violaciones, la sicóloga Pérez indica que tanto en este caso como en embarazos no deseados de adolescentes sexualmente activas, existen afectaciones a la salud mental de la mujer.  El 97% de niñas y  adolescentes embarazadas refieren haber tenido sentimientos de  depresión, tristeza y  angustia emocional, según un informe.  Archivo/END

Daños a la salud física

La ginecoobstetra Ana Urbina afirmó que las adolescentes tienen más probabilidad de desarrollar preeclampsia, o presión arterial alta durante el embarazo y mayor riesgo de tener partos prematuros y complicaciones en el parto o cesárea. 

“La mayoría de las adolescentes no se dan cuenta que están embarazadas o si se dan cuenta lo esconden, entonces no van tempranamente a su control prenatal, van cuando ya el embarazo está adelantado, entonces no tomaron vitaminas, no tomaron ácido fólico, están con anemias y todo eso afecta su calidad de vida”, agregó la especialista. 

También existen riesgos de que nazcan bebés con malformaciones congénitas, que son ocasionadas por la deficiencia de ácido fólico, debido a que la adolescente necesita este nutriente porque está creciendo, pero el bebé también lo demanda, explicó Urbina. Existen riesgos de que nazcan bebés con malformaciones congénitas, que son ocasionadas por la deficiencia de ácido fólico.Archivo/END

Por otro lado, la ginecoobstetra puntualizó que los niños también sufren consecuencias negativas en su salud. 

“(Algunas) mamás adolescentes están acostadas y los niños están llorando, y ni siquiera se acercan a ver al niño, porque no fue un embarazo deseado, ellas no quieren ser mamás. Al final tienen más hospitalizaciones por enfermedades respiratorias, diarreas, porque no reciben una atención adecuada de la madre”, agregó. 

La doctora Urbina también considera que las niñas y adolescentes necesitan tener una red de apoyo en su familia, ser escuchadas e instruidas para que tengan un proyecto de vida, además del uso de métodos de planificación en jóvenes sexualmente activos.