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OCOTAL, NUEVA SEGOVIA
Los incendios forestales proliferan por todo el departamento de Nueva Segovia y han empezado a afectar las sensibles áreas de regeneración natural de pinos, en los municipios de San Fernando, Mozonte, Macuelizo, Jalapa y Jícaro.

El capitán Ricardo Pérez, oficial de la Defensa Civil (DC), dijo que tras finalizar la Semana Santa, se había controlado un foco incendiario en el sector de Los Urales, sobre la cordillera Dipilto-Jalapa, pero el último jueves volvió a reactivarse y carbonizó 250 hectáreas entre bosque latifoliado y pinares jóvenes.

A la par, otro frente de llamas logró apagarse en el sitio El Coral, tras consumir 150 hectáreas de coníferas, que surgieron después de la devastación hecha por el gorgojo descortezador del pino entre el 2000 y 2002.

Estas áreas “chamuscadas” por el fuego, se suman a las mil 600 hectáreas que ya tenía contabilizadas el Inafor hasta el 19 de abril, la mayoría corresponden al árido territorio de Macuelizo. No obstante, Pérez informó a sus superiores de otros incendios en Ciudad Antigua, en Jícaro y en Jalapa, adonde se disponían a trasladarse otras brigadas para mitigar las llamas.

Columnas de humo

El militar del Ejército dijo que en el combate de los incendios se han involucrado 70 civiles voluntarios, 10 militares, así como policías y técnicos de las alcaldías, del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, del Marena y del Inafor.

Columnas de humo se elevaban en el sector de la comarca El Limón, Jalapa, y en la zona de Muyuca, jurisdicción de Jícaro. Otras llamas devoraban pastizales sobre las faldas de los cerros de El Junco, en Jalapa, que antes de 2000 eran cubiertas de tupidos pinares.

Para la Policía resulta casi imposible impulsar una investigación para identificar a los pirómanos que han ocasionado estos desastres. “Cuando uno llega al lugar, ya el incendio ha avanzado tres manzanas o más, y no hay nadie, lo que hace difícil saber quién es el responsable, y lo que hacemos es ayudar a sofocarlo”, expresó el subcomisionado Mario Avendaño, jefe policial en San Fernando.

Las autoridades sospechan que son los propios dueños de fincas los que siguen la costumbre de utilizar el fuego para renovar pastos y eliminar plagas del ganado en los potreros. “Pero se necesitan pruebas para acusar por delitos ambientales”, acotó Avendaño.