•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

En Nicaragua hay 35 peritos a nivel nacional del IML y a pesar que el IML solo tiene 18 años de existir ha dado saltos importantes para aportar evidencia científica para esclarecer algunas circunstancias, como el momento en que ocurrió algún deceso. 

Una de la principales técnicas que se utilizan a nivel mundial para determinar el intervalo post mortem es la observación de la colonización que realizan algunos dípteros como las moscas sobre un cadáver.

“En Nicaragua no hay en sí la especialidad de entomología forense, pero  yo tengo entendido que los profesionales biólogos, los licenciados en biología sí tienen conocimiento de esto. Aquí la aplicación de la entomología la hacen desde la perspectiva eminentemente biológica”, sostuvo el doctor Óscar Bravo, médico forense del IML. 

El estudio de insectos tiene uso forense.

Añadió que aplicar esta técnica conlleva un sinnúmero de procedimientos y se necesita capacidad instalada, es decir laboratorios especializados donde se van a sembrar los elementos propios de los ciclos, por ejemplo de la mosca.

El forense explicó que la mosca es uno de los primeros elementos vivos en llegar a un cadáver. Una vez que cesan las funciones vitales, inmediatamente empiezan los procesos de descomposición; entonces hay cambios físico, químico y microbiológico en el cuerpo sin vida. 

“Ellas (las moscas) empiezan a llegar de manera inmediata, incluso en la etapa agónica y va a depender de la enfermedad, si esa persona fallece de algo infectocontagioso o está en un estado de coma. Este periodo de agonía ya es un marcador y emite cierto olor que es recepcionado por una de las primeras familias de moscas que visita el cuerpo, que es la Sarcophagidae”, expresó el especialista. 

El forense explicó que la mosca es uno de los primeros elementos vivos en llegar a un cadáver.

Además refirió que los forenses se sorprenden al ver que a veces apenas una hora después de fallecer hay huevos de dípteros, lo cual  significa que esta mosca llegó todavía en periodo de agonía de la persona. Esta llega y deposita los huevos en heridas o lesiones traumáticas, si no busca los orificios naturales del cuerpo y que son caldos de cultivo adecuado para que el huevo pase a su ciclo inmediato, que es el ciclo larvario, y la larva es la que se va a alimentar del cadáver y pasar al siguiente ciclo, que es la pupa y luego la mosca nueva, pero esta ya no regresa al cuerpo, ese ciclo se cierra.

Bravo expresó que la observación entomológica ayuda in situ al forense al encontrar lógicamente vestigios de todos esos ciclos.

Además, explicó que los dípteros no van ni por tendones ni huesos, solamente por tejidos blandos como víscera y piel, pues son otras familias de artrópodos,  como arañas y escarabajos, las que aparecen después. 

Bravo expresó que la observación entomológica ayuda in situ al forense al encontrar lógicamente vestigios de todos esos ciclos.

Estudio en el agua

El experto señaló que la observación entomológica no es válida si el cadáver quedó en un medio acuático, porque ahí no van a llegar las moscas.

Bravo ejemplificó esto con el caso de la  niña asesinada en Estelí, cuyo cuerpo estuvo bajo el agua varios meses. 

“En pozos de agua dulce no hay fauna. Hay guarasapos, pueden haber ranas, pero estos animales se alimentan generalmente de insectos”, dijo.

Además, señaló que así como hay factores que aceleran los procesos hay otros que los retardan, la descomposición de un cadáver como: una escena completamente cerrada donde no hay ninguna posibilidad que lleguen ahí insectos, entonces van a actuar elementos microbiológicos como las bacterias y hongos, que hay en el mismo cuerpo. También factores ambientales como el clima. 

Lo más probable es que en un futuro cercano si se instala un laboratorio de entomología “se van a hacer estudios de diatomea (algas) en los cadáveres, principalmente cuando un cuerpo sin vida ha quedado en un medio húmedo o agua”, declaró Bravo. 

Experimento

Los estudiantes de biología de la Universidad Autónoma de Nicaragua ( UNAN–Managua),  Celia Cerda Manzanares y Carlos Manuel Cruz, realizaron como trabajo monográfico para optar a la licenciatura de esa carrera una recreación de la colonización de los dípteros al cadáver de un cerdo, una especie que se asemeja en su composición al cuerpo humano.

Los estudiantes detectaron tres familias de moscas: las  primeras que llegaron fueron las Calliphoridae, luego las Sarcophagidae y finalmente las Muscidae. 

También señalaron que el  análisis de los huevos de moscas colectados de los cadáveres son los que que precisamente pueden ayudar a los investigadores en la estimación precisa del intervalo post morten.