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Una semana de enterrada viva cumpliría el día de hoy Yerenia Lández, si su cuñada Lilliam Flores no hubiese insistido en que todavía respiraba. El pasado 15 de abril, médicos del hospital “Humberto Alvarado”, de Masaya, le extendieron su certificado de defunción y fue velada por sus familiares y vecinos de la comarca Los Cerros, de ese municipio.

Yerenia tiene 23 años, pero debido a una discapacidad cerebral congénita, su cuerpo es como el de una niña de nueve años. Inerte en una cama de la sala de Cuidados Especiales del mismo hospital, se encuentra ausente ante el drama que le tocó vivir.

Su hermana Elizabeth Lández relató que el día martes, la niña, como la llaman de cariño sus familiares, almorzó y minutos más tarde comenzó a quejarse de dolor.

“Ella pasa en su silla de ruedas, pero siempre está moviendo los brazos o las piernas, dice algunas cosas, hace gestos, pero ese día se quedaba inmóvil. Tenía la mirada fija y algunas veces le salían lágrimas. Llamé a mi mamá para que la llevara al hospital, ya que la niña se estaba muriendo”, narró Elízabeth.

Al llegar al hospital fue atendida por los médicos de turno, quienes le afirmaron a Olimpia Pavón, madre de la joven, que no le garantizaban la vida. “Los doctores nos dijeron que preparáramos la casa, porque la niña estaba agonizando”, dijo Lilliam.

“Casi la llevan a la morgue”

Agregó que junto a su suegra esperaban noticias y a eso de las nueve de la noche, el médico les anunció que la pequeña había fallecido.

“A la niña la entregaron con algodón en la nariz, en los oídos y en sus partes íntimas. Nos dijeron que si la metían en la morgue los trámites iban a ser más costosos y dilatados, pero si conseguíamos un carro nos daban el cuerpo.”

Lilliam prosiguió y dijo que les informó a los médicos que la niña parecía estar viva, pero ellos le dijeron, “no ves muchacha que está muerta”.

“Casi se la llevan a la morgue. Creo que si la hubieran metido allí, en verdad estuviera muerta y congelada”, expresó la humilde campesina.

El cuerpo de Yerenia llegó casi a la media noche a su casa y fue velado por familiares y vecinos de la comarca Los Cerros, de Masaya. Elízabeth relató que ellos son de escasos recursos y tuvieron que hacer milagros para poder comprar el ataúd, que aún conservan como muestra de lo sucedido.

Médicos y vecinos espantados

Además, dijo que los vecinos quedaron impactados por el hecho, que incluso algunos creen que lo que pasó fue un milagro. “A la casa vinieron unos evangélicos a orar, pues se asombraron por lo sucedido”, comentó Lilliam.

El miércoles en la madrugada, la familia de Yerenia notó que la niña hacía pequeños movimientos con sus manos. “A tiempo notamos que ella respiraba con dificultad”, relató Elízabeth.

A pesar del diagnóstico erróneo, los familiares de la niña decidieron llevarla de regreso al hospital, donde los médicos quedaron espantados al ver que la persona que habían dado por fallecida, había regresado con vida.

“La ingresaron de inmediato y le hicieron varios exámenes”, dijo Elízabeth. Los resultados revelaron que la joven padece de problemas del corazón, se le diagnosticó diabetes y desnutrición crónica.

Intentamos conocer la versión de los médicos del hospital “Humberto Alvarado”, sin embargo, el director y subdirector no se encontraban en la unidad de salud. Los médicos que atendieron a Yerenia tampoco quisieron brindar declaraciones sobre el caso.

La familia pide a los organismos de la niñez y de discapacitados que ayuden a Yerenia, pues se encuentra muy delicada de salud.

“La niña se está recuperando, pero dicen que necesita alimento especial por su enfermedad, talvez nos pueden ayudar”, dijo Elízabeth en la entrevista. Para cualquier ayuda pueden comunicarse con Olimpia Pavón, madre de Yerenia al celular 8682209.