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El Organismo de Investigación Policial (OIJ) de Costa Rica informó ayer que Maritza Vargas, de 25 años, fue asesinada a cuchilladas por su pareja, un hombre de apellido Guadamuz Ramos, quien luego la lanzó a un río en Alajuela, al norte de Costa Rica. Él se encuentra detenido. 

El cuerpo de Maritza Vargas fue recuperado la mañana del domingo, después que un finquero de la zona lo encontró en el río Platanar.

La víctima estaba embarazada, confirmó Alejandra Mora, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) de Costa Rica. 

“Era una muchacha joven. Las víctimas se reportan cada vez más jóvenes y eso no ocurría antes. Ella tenía 16 semanas de embarazo”, detalló Mora al diario Costa Rica Hoy. 

El cuerpo de Maritza Vargas fue recuperado la mañana del domingo, después que un finquero de la zona lo encontró en el río Platanar.

Al momento del hallazgo, la mujer solo tenía puesto un short y lesiones, que se creen son producto del arrastre en el río. Pero el lunes la autopsia reveló que la muerte fue provocada, ya que presentaba múltiples heridas de arma blanca en diversas partes del cuerpo. 

El nicaragüense Guadamuz Ramos, un jornalero agrícola, ya fue detenido. El OIJ explicó que el hombre presentaba rasguños y mordeduras en los brazos y el cuello, lo que indica que Vargas intentó defenderse. 

Tenía antecedentes

Las autoridades sí tenían denuncias de violencia. Ambos convivían desde hace dos años, según confirmó al mismo medio, Walter Espinoza, director del OIJ. 

Vargas llegó a Costa Rica con su madre y hermanos procedentes de Somotillo, Chinandega. La mujer tenía un hijo de un año que está bajo la custodia de la abuela materna.

Al llegar a ese país vivieron en los cantones de Grecia y San Ramón de Alajuela. Las autoridades judiciales determinaron que el hombre tiene dos procesos judiciales; uno por aparente violencia de género interpuesto en San Ramón y otro en Grecia, como sospechoso de asalto.

El hombre, según Pablo Vargas, papá de Maritza, le había prohibido comunicarse con su familia en Nicaragua.  

“Una vez le habló a su hermana mayor y el hombre que me la fue a tirar a un río, le arrebató el teléfono y desde entonces no supimos más de ella.  Mi hija sufrió maltrato”, dijo, tras informar que el cuerpo se encuentra en la morgue del hospital de Liberia, ya que no cuentan con los recursos para repatriarlo.

En Costa Rica, también ocurrió hace dos años, la muerte de Hazel Quiñonez, originaria del barrio Santa Ana, quien murió por martillazos que le propinó Misael Jirón, originario de Masaya, con quien la chinandegana mantenía una relación sentimental.

Solicitan investigación por asesinato de mujer en Matagalpa

Las organizaciones y redes de mujeres defensoras de los derechos de las mujeres de Matagalpa se pronunciaron contra el asesinato de Reyna Gioconda Molina Zamora, quien recibió tres disparos en la cabeza y una herida con arma blanca en el cuello.

“Este femicidio pudo haberse evitado si se hubiese cumplido con la sentencia otorgada al principal sospechoso de este acto, Precedes Bladimir Valverde Martínez, por los delitos de violencia física y violencia sicológica en perjuicio de su excónyuge, Reyna Karla Marenco Molina”, hija de la fallecida, señala parte del comunicado.

Reyna Gioconda y sus hijos Marcos Aurelio y Marcela Marenco Molina, su nuera Zuleika Vanessa Otero Marín y el trabajador Antonio Altamirano González fueron sorprendidos a eso de las 7 p.m. del domingo 4 de marzo, cuando dos hombres entraron a la finca Santa Gertrudis ubicada en la comunidad de San Nicolás, municipio de Matagalpa, y dispararon contra las cinco personas que se encontraban en la vivienda. 

Como resultado de la balacera, Reyna Gioconda Molina Zamora murió y los otros cuatro resultaron heridos.

Las organizaciones señalan que el principal sospechoso del crimen estuvo detenido del 11 de septiembre al 25 de octubre del 2017 por incumplimiento de pensión alimenticia, el 17 de octubre se le dictó una sentencia de 7 años y 8 meses por los delitos de violencia física y violencia sicológica, pero el 29 de enero del 2018 se revocó la sentencia, ya que según los magistrados del Tribunal de Apelaciones, no se logró el sustento jurídico de credibilidad de hechos expuestos.

Argentina Olivas Cano, del Colectivo de Mujeres de Matagalpa, señaló, que si este hombre no hubiese salido en libertad, si hubiese cumplido la sentencia por la que había sido condenado, el crimen se hubiese evitado porque Reyna Karla Marenco Molina, hija de la fallecida, ya había denunciado que estaba siendo amenazada de muerte.

“Denunciamos que se ponga en duda la credibilidad de la hija mayor de Reyna Karla Marenco Molina, quien brindó declaraciones de haber vivido abuso sexual por parte de su padre, Precedes  Bladimir Valverde Martínez, y que no se le procesará por dicho agravio. Por ello exigimos una investigación de parte de la Policía Nacional, el Ministerio Público y el Instituto de Medicina Legal.

Máxima protección para Reyna Karla Marenco Molina y sus dos hijas menores de edad y demás familiares que fueron víctimas de la masacre ocurrida”, agrega el comunicado.