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Cuando padres y madres de familia tienen adicciones al alcohol o las drogas, el ambiente familiar cambia su dinámica y muchas veces hay de por medio situaciones de violencia, explicó la experta estadounidense en temas de adicciones, Kathleen Grant. 

“Generalmente la violencia en estas circunstancias ocurre de hombres hacia mujeres y niños”, explicó Grant esta semana, luego de la charla magistral “Superando las adicciones” , que se realizó en la Universidad Centroamericana (UCA). Sin embargo, explicó que aunque es menos común, también las mujeres con adicciones pueden ejercer la violencia. 

La experta destacó en su ponencia que cuando alguno de los padres tiene una adicción, su relación principal es con las drogas o el alcohol y deja de atender a la familia. Además, sus conductas son completamente impredecibles, lo que provoca en sus familiares inseguridad, miedo y aislamiento de los círculos sociales. 

De acuerdo con Grant, la familia del adicto también entra en estado de negación, buscando excusas para justificar las actuaciones abusivas.

Grant, quien además es doctora en Medicina Interna por la Universidad de Nebraska, afirmó que en Estados Unidos el 50% de los casos de violencia intrafamiliar se da en un entorno de adicciones al alcohol y las drogas, y, aunque no hay estudios mundiales, señaló que “no hay razones para que no sea así” en otros países. 

La violencia en el entorno familiar puede tomar la forma de intimidaciones, riñas, humillaciones, abuso físico y abuso sexual, detalló Grant, añadiendo que también puede ser violencia “manejar un vehículo con un niño adentro cuando se está borracho o intoxicado”, según ella una situación más común de lo que podría parecer.  

Negación

De acuerdo con Grant, la familia del adicto también entra en estado de negación, buscando excusas para justificar las actuaciones abusivas. Y aquí también toma lugar la culpa. “Por ejemplo, los niños pueden pensar que si hubieran sacado una mejor nota, su papá no hubiera bebido”, ejemplificó Grant.

La especialista en adicciones advirtió que la estructura cerebral cambia en los niños que están expuestos a vivir situaciones traumáticas de violencia intrafamiliar.

También manifestó que la familia oculta lo que sucede en casa porque llega a pensar que sería “una traición” hablar de ello. “Se sienten leales a sus padres, un niño podría llegar a decir que los moretones que tiene son por caídas y no porque su padre lo golpeó cuando estaba borracho”, explicó. 

Añadió que los hijos en muchas ocasiones se convierten en “pequeños padres de sus padres”, llegando incluso a cuidarlos mientras ellos consumen. 

Violencia sexual

Grant también expuso que, en su país, cerca de un cuarto de los niños que crecen en hogares alcohólicos —sin incluir aquellos en que se consumen drogas— son víctimas de incestos. 

“Los comportamientos sexuales inadecuados pueden incluir insinuaciones de tipo sexual, burlas, confusión y vergüenza acerca de la sexualidad”, declaró la experta, añadiendo que uno de los problemas derivados de estas conductas en los niños es la falta de confianza en sus padres y en las demás personas. “Se sienten aislados, tienen sentimientos comunes como vergüenza, humillación, culpa y soledad”, expuso. 

La especialista en adicciones advirtió que la estructura cerebral cambia en los niños que están expuestos a vivir situaciones traumáticas de violencia intrafamiliar, lo que aumenta la probabilidad de que desarrollen ellos mismos una adicción cuando crezcan. 

Por ello enfatizó en que cada miembro de una familia donde hay un adicto necesita buscar ayuda. “Se deben buscar terapias, ir a consejerías, o seguir el programa de doce pasos para adictos y familiares”, finalizó Grant.