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Luvys Baca y Arístides Osejo, padres del niño rescatado después de un sonado secuestro en las calles de Chinandega, proseguirán con su vida normal este lunes, regresando al negocio de una ferretería, en las inmediaciones del barrio La Libertad, en esta ciudad.

Sin embargo, sus dos hijos aún no asistirán a clases. “Tenemos temor. Vamos a reforzar el cuido de ellos. Asegurar bien la salida y llegada. Su permanencia en el hogar. Y nosotros abriremos las puertas del establecimiento que con esfuerzo ponemos a disposición de la clientela chinandegana”, dijo Luvys Baca, quien no había declarado a los medios de comunicación, hasta ayer.

El subinspector de la Policía, Ramón Avellán, todavía se encuentra en Chinandega supervisando las pesquisas con las cuales proporcionará hoy una conferencia de prensa, en la que se esperan detalles de los detenidos, entre los que se encuentra una mujer, que pudiera haber proporcionado todos la información del movimiento de la pareja y sus hijos.

Agentes de la Policía Nacional entran y salen de la casa de los padres, en la colonia Ayapal, situada al sur de Chinandega, de la misma manera que Arístides Osejo entra a la unidad policial. Las investigaciones están bien herméticas, pero se rumora que aumentó el número de detenidos, a cinco.

“No me han dicho nada. No conozco las identidades. Si fuera algún trabajador no sabría decirte, la Policía no nos adelantó nada”, dijo tras repetir que “no tengo ningún resentimiento contra nadie. Lo único que me interesó en todo momento fue que el niño estuviera vivo y doy gracias a Dios que está con nosotros de vuelta”, exclamó la madre.

La familia vuelve a sus labores, mientras el niño Arístides Osejo pasará por una revisión médica para ver si es preciso el tratamiento sicológico, asimismo Yelba Escalante, su niñera.

“Ella está bien traumada. Si necesita ayuda, también se la daremos porque es de toda nuestra confianza”, dijo Baca.