•   Las Minas, RAAN  |
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El grito de asanglawana (asamblea general, en lengua sumu-mayangna) volvió a escucharse, de manera repetida y al unísono, después de 34 años.

Pero eso no fue lo que más resonó, vibró y asombró al final de la cita de tres días en Rosita, en el Atlántico Norte, sino la proclama de esa etnia, que decidió constituirse en Nación Indígena Mayangna de Nicaragua, con un sistema de autogobierno y autodeterminación de su pueblo.

Para ello, eligieron una directiva de gobierno que preside Aricio Genaro Celso, y está representada por los nueve territorios sumu-mayangnas.

También crearon su propia bandera, cuyo diseño y colores representan las comunidades, la solemnidad de sus ancestros, recursos naturales, la tierra, la fe en Dios y la paz.

Visionan un gobierno de la nación sumu-mayangna con justicia, igualdad en políticas de desarrollo, equidad en oportunidades sociales y respeto de sus propias formas de existencia. Aspiran alcanzar la felicidad para la actual y próximas generaciones.

Pretenden promover y garantizar los avances de carácter social, económico, políti-
co, cultural, jurídico, lingüístico y humanista, para asegurar el bien común, asumiendo la tarea de promover el desarrollo humano de todos y cada uno de los indígenas mayangnas, protegiéndolos contra toda forma de explotación, discriminación y exclusión.

No son separatistas

Eso sí, dejaron muy claro que sus intenciones no son para separarse de la República de Nicaragua, todo lo contrario, buscan fortalecerse mediante el reconocimiento de reivindicaciones históricas y derechos sociales, económicos, políticos y culturales.

El planteamiento del pueblo, ahora nación indígena sumu-mayangna, se diferencia de los propósitos de los Consejos de Ancianos miskitos. Éstos, tras su cónclave en Bilwi, decidieron desempolvar la añeja idea de separarse definitivamente de Nicaragua y crear la Nación de la Mosquitia, con perfil de un Estado independiente, con una moneda distinta, con cuerpos de orden y defensa distintos a los constituidos y con un gobierno con modalidad proteccionista.

En la asanglawana, Morphy Almendarez, uno de los asambleístas, pidió públicamente al diputado sandinista Brooklyn Rivera, que se dé su lugar, que no se arrogue el derecho de identificarse como líder indígena, ni como representante de ellos, porque no lo es, “él representa a un grupo de miskitos de una fracción de la organización Yatama, pero se presenta como líder de todos los indígenas y no es así”, dijo Almendarez.

Lo pedido por Almendarez ocurrió justo cuando el parlamentario del Caribe daba declaraciones a un canal televisivo nacional.

El gobierno nacional, que encabeza el presidente Daniel Ortega, a través de su ministro del Consejo de Desarrollo de la Costa Caribe, Lumberto Campbell, se comprometió a respetar y apoyar la voluntad de la nación indígena sumu-mayangna.

A la clausura de la nación sumu-mayangna asistió, además del comandante Campbell, también el presidente del Consejo Regional Autónomo, Carlos Alemán, y el alcalde de Rosita, Arturo Ibarra.