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Ella luce cabizbaja. Él tiene la mirada retadora frente a las cámaras de medios nacionales e internacionales. Magdiel Pérez Mendoza tiene 31 años, viste una camiseta roja tipo polo, con unos jeans gastados y zapatos color mostaza, custodiado por cuatro oficiales encapuchados, posa junto a Maybell Junieth Baltodano Hernández, una mujer de 30 años, pequeña y corpulenta, quien lleva puesta una camiseta con un mensaje en inglés que solo transmite ironía: “corre sin cadena”. 

Hasta ahora se desconoce el monto que exigirían por el rescate. Una suma que ni siquiera llegaron a pedir.

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A esa misma hora, aproximadamente a las 11:00. a.m., las puertas de la vivienda de la familia Osejo Baca en la ciudad de Chinandega permanecen cerradas. Al golpear, abre Gladys Escalante, madre de Arístides Osejo Escalante y abuela del menor secuestrado el viernes. En el interior de la casa se observaba la televisión encendida, pues están atentos a la conferencia que brindan en esos momentos los altos jefes de la Policía, en Managua. 

“Luvys Baca (la madre del niño) y Maybell Baltodano se conocieron cuando estudiaron la secundaria en el Colegio Mercantil de Occidente y fueron juntas a la universidad”, dijo una fuente cercana a la familia. La secuestradora, el año pasado llevó durante unos seis meses la contabilidad del negocio familiar de los Osejo Baca. 

“Ambos padres están consternados con los resultados de la conferencia”, dijo la abuela del niño y explicó que no brindarían más declaraciones a los medios de comunicación. 

No obstante, otros parientes de la pareja indicaron que todos están afectados cuando reconocieron que Baltodano Hernández, una amiga de la familia y extrabajadora, participó en el plagio del niño Arístides.

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El secuestro

Baltodano conocía muchos detalles de la familia del menor, incluso los horarios y las rutas en las que sus hijos iban y venían del colegio. 

Unos días antes del suceso, ambos secuestradores rentaron un automóvil Hyundai EON, color blanco, placa M-253-015 en Managua, y desde el día miércoles merodeaban la casa de la familia Osejo.

La policía presentó a los dos acusados de secuestrar a un niño en Chinandega.

El viernes 9 de marzo, mientras los padres del niño estaban ocupados en la inauguración de una ferretería en el barrio La Libertad, los delincuentes retiraron la placa del vehículo y esperaron que el reloj marcara las 10:00 a.m. para que el infante de 3 años saliera del Colegio Portal de Belén, con destino a su casa, lo acompañaba Yelba Auxiliadora Zepeda, de 27 años, empleada en la casa de la familia. 

El menor y la doméstica viajaban en triciclo conducido por Orlando de Jesús Vásquez Rodríguez, y al llegar de donde fue El Club Edén 4C Oeste y 1c. ½ al sur en el barrio El Rosario de Chinandega fueron interceptados. 

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“A través del trabajo investigativo policial, se identificó al conductor Magdiel Ramón Pérez Mendoza, quien iba acompañado de Maybell Junieth Baltodano Hernández”, expresó el comisionado mayor Francisco Díaz, subdirector de la Policía Nacional. 

Pérez Mendoza, tenía el rostro cubierto con una capucha oscura y pistola en mano, intimidó a la asistente del hogar arrebatando al niño de sus brazos, subió al vehículo que conducía Baltodano y se dieron a la fuga.

El plagio de Arístides ha conmocionado a todo el país. Foto: Carol Munguia/END.

El niño estaba en casa de un familiar de Baltodano, en el reparto La Florida de Chinandega. Luego Pérez Mendoza se trasladó a Managua a entregar el automóvil utilizado en el plagio.

El padre interpuso la denuncia e inició la marcha contrarreloj.

Los agentes del orden público iniciaron la búsqueda y circulación del vehículo así como de los sospechosos por características físicas y de vestimenta, a pesar que uno de ellos tenía el rostro cubierto. 

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Retrato hablado

De igual manera elaboraron un retrato hablado conocido como R.H. con información de algunos vecinos, quienes aseguraron haber visto a una mujer que llevaba en brazos a un niño dormido, cuando se bajó de un carro de color blanco en el barrio La Florida. 

También se alertaron los puestos de control de fronteras, pues a pocos kilómetros está El Guasaule por lo que temían un intento de sacar del país al menor. 

La técnica canina fue fundamental para encontrar a los criminales. Usando la ropa del niño los perros siguieron la pista desde la escena del hecho y para identificar a Maybell Baltadono, quien en ese momento estaba siendo investigada y estaba en resguardo policial. 

Finalmente se realizó el allanamiento, registro y captura de Pérez Mendoza en una vivienda ubicada de Sinsa 150 varas al norte, Chinandega. 

Durante las investigaciones se realizó la ocupación e inspección del automóvil alquilado, se ocuparon además 2 teléfonos celulares de los secuestradores.

El infante fue rescatado aproximadamente seis horas después del plagio.

Acusación 

Tres días después de ocurridos los hechos a través de conferencia de prensa, las autoridades policiales presentaron en Plaza El Sol a los detenidos del caso, quienes serán procesados por secuestro extorsivo.

“Después de las investigaciones practicadas logramos determinar que el móvil del hecho fue el lucro personal. Pretendían pedir rescate”, dijo Díaz. 

La familia Osejo no ha querido referirse más al caso. El silencio de las víctimas obedece a una recomendación policial, pues existen muchas interrogantes que no fueron despejadas, entre ellas la cantidad que pretendían pedir por el niño, y a quién pertenece la casa ubicada en el reparto La Florida, donde se mantuvo el niño las seis horas.

También se investigan a otras dos personas que se encuentran en Managua. Los familiares especulan que se trata de un agente de seguros con quien Maybell Baltodano comparte su vida.

Información falsa en las redes sociales

Confusión • El comisionado mayor Francisco Díaz, subdirector de la Policía Nacional hizo un llamado a la población a no dejarse influenciar por informaciones falsas que ha circulado en las redes sociales y han causado zozobra entre las familias del país.

Díaz brindó el ejemplo de las niñas que abandonaron su hogar en Bilwi, Caribe Norte. “Lo vieron como secuestro, investigamos y las ubicamos. Las niñas se habían ido de sus casas por discordia familiar. Este hecho fue el 9 de marzo de 2018”, apuntó. 

De igual manera se sostuvo que hubo otro caso el sábado 10 de marzo con un niño en el restaurante en San Carlos,  Río San Juan. En las redes sociales ya hablaban de secuestro y no había nada de eso, simplemente fue un incidente del menor con el dueño del restaurante.

También señaló  que fue el sábado 10 de marzo que una niña en el Distrito Cinco de Managua abandonó su hogar por discordias familiares.

Por otro lado se refirió a la publicación de fotografías de integrantes de una supuesta  banda de delincuentes traficantes de niños y de órganos, y aclaró que esas fotos son de delincuentes de otros países, no de Nicaragua.

Guardar calma

Por su parte, Marcia Ramírez, ministra de la Familia, dijo que producto de desinformaciones o informaciones inadecuadas hay preocupación en las familias.

“Tenemos que guardar la calma, es importante la protección de nuestros niños. Siempre es importante. Nuestros niños y niñas tienen que estar bajo la protección de los adultos que estamos a  cargo de ellos. Un niño que va solo a la venta, pues no solamente corre cualquier tipo de peligro sino que puede ser hasta atropellado”, destacó la ministra. 

Añadió que las medidas de protección a los menores no son algo nuevo, pues todas las familias saben que los niños tienen que estar bajo protección.

En cuanto a los casos reportados por la Policía Nacional como falsos secuestros manifestó que se vieron en conjunto entre la Policía y el Mifan; y se indagó con las familias y todos los casos están resueltos. 

“Eran efectivamente niñas que por desentendimientos familiares salieron y se dio la información errada que eran secuestros. Las niñas de Bilwi están con su mamá, el niño de Río San Juan estaba viendo jugar a su mamá con la abuela paterna y en un momento se fue al restaurante, y la abuela lo perdió de vista. La niña del Distrito V se fue a pasear con unas amiguitas”, expresó la funcionaria.

Añadió que “toda la vida ha sido así con los niños, no se les deja solos porque no miden el riesgo, sobre todo los más chiquitos se cruzan la calle sin capacidad de imaginarse que los pueden atropellar”.