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La nueva disposición del Ministerio de Educación, Mined, de sancionar los castigos físicos y psicológicos de profesores contra los alumnos, no es una carta blanca para que los estudiantes irrespeten a sus profesores, advierte Giovanna Daly López, Directora del Departamento de Consejería Escolar del Mined.

“Hay que recordar que ambos tienen derechos y deberes que deben respetar y cumplir. El objetivo original de la iniciativa es obtener un cambio en la cultura de violencia que se vive en el hogar o en la escuela para desarrollar nuevas formas de trato en el hogar y la educación en Nicaragua. Lo que es un proceso lento”, dijo López.

Comisión investigadora

Por su parte, el delegado departamental del Mined, Eduardo Palacios Castellón, que forma parte del Grupo Promotor por el Buen Trato a la Niñez, aseguró que la disposición no está hecha para perseguir a los docentes, y cualquier medida contra el profesor no se aplicará sin que antes una comisión investigadora haya indagado el caso a profundidad.

“Quien incurra en esta falta se le castigará, pero eso no significa que se le afectará por todo. En primer lugar, el representante de la Federación de Estudiantes de Secundaria, FES, acompañará al denunciante a la Consejería Estudiantil, éstos expondrán el caso a la dirección y dependiendo de la gravedad, se creará una comisión investigadora”, aclaró Palacios.

López, por su parte, dijo que las sanciones a los profesores que incurran en la falta, serán de carácter administrativo y puede ir desde un llamado de atención, a suspensiones parciales, traslados de centros educativo y en última instancia, la suspensión laboral definitiva.

Benito Acevedo, responsable de asuntos laborales de la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua, explicó que la medida no es nueva, pues a partir de los ochenta el gobierno prohibió los castigos físicos. Una política que continuó en los noventa y se consolidó con el Código de la Niñez y la Adolescencia.

“Nos mandaban al patio hincados en la arena y bajo el sol con un adoquín en la cabeza como castigo si hablabas mucho en clase. Por otra parte, están las famosas reglas de a metro, con lo que te pedían la lección, entonces las lecciones eran aprendidas de memoria y si fallabas en una palabra te daban en la cabeza, en el brazo o las piernas”, recuerda Acevedo, como algo brutal que vivió en su niñez y después de años se ha abolido en Nicaragua.

Castigo equivale a rebeldía y deserción estudiantil

En representación de Anden, coincidió en que la medida del Mined es buena, siempre y cuando se respeten los procedimientos antes de tomar acciones contra un profesor.

“La enseñanza no entra a golpes. El castigo corporal y la humillación, principalmente en los primeros años de estudios, afectan el carácter del estudiantado, provoca aversión al colegio, insta a la rebeldía, promueve el ausentismo y la deserción escolar”, explicó Acevedo, considerando que el respeto, amabilidad, una política de estímulo y designar responsabilidades al estudiante, son estrategias para una mejor educación.

A favor del decreto

El representante de Unesco en nuestro país, Juan Bautista Arríen, calificó de excelente y necesario el acuerdo ministerial que prohíbe los castigos físicos y humillantes en las escuelas. Opinó que todavía persisten castigos en las escuelas, y uno de los más comunes es que los maestros se expresen de manera negativa del alumno, y eso impacta negativamente en la educación del niño.

“Ahora es necesario dar otro paso importante, que es el respeto, se debe desarrollar un clima psicosocial sano en cada centro escolar. Esto consiste en mejorar las relaciones humanas, donde no haya pleito entre los alumnos y profesores, docentes y directores, y padres de familia con los maestros”, comentó Arríen.

Además dijo que este acuerdo provocará que haya más quejas de parte de los alumnos, pues habrá chavalos que denuncien el maltrato de sus maestros porque así son las relaciones humanas.

El padre Fernando Cardenal, Coordinador de la Cruzada Nacional de Alfabetización y actual director de las escuelas Fe y Alegría, afirmó que es ilícito que un maestro lastime a un niño con el fin de educarlo. “El prohibir los castigos era necesario, ya que lo esencial para educar al niño es el respeto. El pequeño debe aprender con ternura y el profesor que lastime a un estudiante deber ser denunciado”, dijo el educador.