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La embajadora de Estados Unidos en Managua, Laura F. Dogu, describe la situación de Nicaragua como “incierta” y afirma que entre los nicaragüenses existe “una disminución de la confianza en las instituciones del país”.

Si el camino hacia 2030 comienza hoy, primero debemos saber dónde se encuentra Nicaragua hoy.  Para mí la situación de Nicaragua puede ser descrita como incierta, y he escogido la palabra incierta por dos motivos. Primero, debido a las decisiones que los nicaragüenses han tomado sobre el rumbo que está llevando el país. Y el segundo, debido a las tendencias mundiales que afectan a todos los países”, dijo este miércoles durante la conferencia Perspectivas 2018, El camino hacia 2030 comienza hoy, realizada en Managua.

“Las dudas de los nicaragüenses acerca de las elecciones han conducido a una reducción en la participación en el proceso político y a una disminución de la confianza en las instituciones del país”, opinó la representante de Estados Unidos en Nicaragua.

Dogu planteó que aún no se pueden identificar cambios significativos tras el involucramiento de la Organización de Estados Americanos (OEA) para reformar el sistema electoral nicaragüense y que la “incertidumbre acerca de la sostenibilidad del actual sistema político, a su vez,  tiene un componente  económico”.

La situación de Roberto Rivas fue parte del análisis de Laura Dogu. Archivo/END

También expresó que “las maniobras para preservar la inmunidad de Roberto Rivas, presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE)”, y que este poder del Estado “continúe funcionando sin ningún tipo de cambio significativo, constituyen una oportunidad perdida para mostrar a potenciales inversionistas que Nicaragua está trabajando para fortalecer sus instituciones y combatir la corrupción”.

Por el contrario, señaló la diplomática, las acciones tomadas por el gobierno “reafirman la percepción generalizada de que en Nicaragua el Estado de Derecho y la institucionalidad son débiles”.

“Los inversionistas están claros que el riesgo y el retorno siempre están ligados”, enfatizó.

El riesgo

La diplomática expresó que en Nicaragua “si el nivel de riesgo aumenta, los inversionistas demandarán un mayor nivel de retorno”. A su criterio, las decisiones que las autoridades de este país han tomado a nivel nacional y en su política exterior han contribuido a generar incertidumbre.

“En particular me refiero: a la Nica Act (proyecto de ley en EE.UU.), el reconocimiento oficial de Osetia del Sur y Abjasia y la ley Global Magnitsky”, señalo.

El senado de Estados Unidos tiene pendiente discutir la Nica Act. Archivo/END

Dogu refirió que esos aspectos afectan la relación de Nicaragua con su principal socio comercial: Estados Unidos.

La diplomática recordó que el magistrado electoral Roberto Rivas Reyes fue sancionado por corrupción, en base a la Ley Global Magnitsky, con el  propósito de evitar que fondos de origen corrupto ingresen en el sistema financiero de Estados Unidos.

Agregó que Nicaragua se ve afectada por las sanciones que Estados Unidos ha impuesto a Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA), la empresa estatal de Venezuela, “en vista de que dicha empresa es accionista mayoritaria de Albanisa”, una sociedad con sede en Managua.

Dogu advirtió que “la suma de la situación política nacional y la política exterior crean incertidumbre entre los potenciales inversionistas y ponen en riesgo futuros préstamos”.

Osetia del Sur y Abjasia

“La inversión es necesaria a fin de que Nicaragua pueda ajustarse a la globalización y enfrentar la Cuarta Revolución Industrial y así continuar creciendo”, agregó Laura Dogu.

Laura Dogu, embajadora de Estados Unidos en Nicaragua. Archivo/END

La diplomática aseveró que la Nic Act, un proyecto de ley para bloquear fondos a Nicaragua, pendiente de ser presentada en el Senado de Estados Unidos, orientaría al gobierno de Washington a votar en contra de préstamos para el Estado nicaragüense.

“Esta iniciativa de ley surge como consecuencia de la falta de democracia, la violación a los derechos humanos, la corrupción y las relaciones cercanas con Rusia y Venezuela”, explicó.

“Lo que no muchos saben es que el gobierno de Estados Unidos prohíbe trabajar muy de cerca con gobiernos que han reconocido a Osetia del Sur y Abjasia, siendo Rusia, Venezuela, Nicaragua y Nauru, los únicos países en el mundo que lo han hecho”, comentó.