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Durante las vacaciones de Semana Santa miles de nicaragüenses acuden a más de 138 balnearios en todo el país, de estos , la Cruz Roja Nicaragüense ha  identificado al menos ocho sitios con pendientes muy pronunciadas, oleaje fuerte, remolinos y turbulencias: El Triángulo de Pochomil, El Tránsito, El Velero, Casares, La Boquita, San Diego, Pasocaballos y Las Peñitas.

El geógrafo Eduardo Picado Juárez, ha precisado que en esas costas son muy rocosas y allí convergen varias corrientes, por lo que sugiere a los visitantes de estas playas que tomen precauciones, en especial cuando está bajando la marea, porque las personas pueden ser “absorbidas” por el mar.

“Hay que destacar que puede haber sitios peligrosos y sanos, pero si una persona es imprudente y no toma las medidas necesarias se puede ahogar en cualquier parte”, afirma el médico internista Vicente Maltez, quien junto al doctor Miguel Orozco, director del Centro de Investigaciones y Estudios de la Salud (CIES) brindaron ayer recomendaciones de cara a las vacaciones de Semana Santa. Ingresar al agua con temperatura corporal alta producto del bronceado también podría ser causa de muerte. La introducción brusca al agua fría conllevaría por el mecanismo de sumer-sión e inhibición a un paro respiratorio, dice internista.

Ahogamiento

Maltez explica que el ahogamiento en un tipo de asfixia mecánica motivada por la penetración de agua a los pulmones, la cual desplaza el oxígeno que hay en ellos. Al faltar el aire, quien se está ahogando realiza fuertes respiraciones, con lo cual aspira e ingiere más agua a los pulmones, vienen las convulsiones y posteriormente un paro cardíaco, señala.

“Cuando la persona cobra conciencia de que no puede dominar la situación y reconoce estar en un peligro de muerte sufre un período de dos a diez minutos de una gran agonía. Se trata de un mecanismo de muerte de sumersión-asfixia”, dice.

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El doctor Orozco agrega que la niñez no supervisada y personas alcoholizadas son las más vulnerables a morir así.

Clavados y bronceados

Lanzarse de clavado en una poza, río o cualquier otro balneario, podría ocasionar la muerte. A esta acción los especialistas la denominan “Síndrome de Tarzán” y se da mayoritariamente por imprudencia.

“Algunos bañistas realizan clavados y al caer al agua pierden la conciencia por trauma craneal. Este traumatismo que se da en el curso de la sumersión aturde o hace perder la conciencia y el bañista se va al fondo ahogándose. Es muy común en personas alcoholizadas”, afirma Maltez. 

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Ingresar al agua con temperatura corporal alta producto del bronceado también podría ser causa de muerte. “La introducción brusca al agua fría conlleva por el mecanismo de sumersión e inhibición (hidrocución), también llamado ‘colapso vaso-vagal’ que da como resultado el paro de la respiración y la persona cae al fondo muriendo por ahogamiento”, indica el internista.Ingresar al agua con temperatura corporal alta producto del bronceado también podría ser causa de muerte.  Archivo/END

Un trauma 

La sicóloga y sicoterapeuta Amanda Maltez explica el trauma que atraviesa una persona al momento que se está ahogando.

“Hay entre dos y diez minutos de agonía en un ahogamiento en el que pasan tragando agua. Pasan por un proceso estresante en el que están pensando en la muerte, les pasa la vida en un segundo y la mente está tan ocupada que hace que no se concentren en buscar la forma de sobrevivir”, comenta. 

En los casos que las personas logran ser rescatadas o sobreviven, continúa la sicóloga, van a tener un estrés postraumático y un trastorno ansioso. “Van a estar teniendo pesadillas sobre lo que pasó y un pensamiento de culpa, porque ese episodio fue perfectamente prevenible. Por eso es que es necesario estar pendientes y ser responsables a la hora de vacacionar”, concluye.