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Rob Clay, director de la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras (RHRAP) se encuentra en el país para visitar el Delta del Estero Real, en Chinandega, el segundo humedal de mayor importancia en Centroamérica, reconocido por ese mismo organismo. 

Clay, además, vino para discutir algunas propuestas de manejo sostenible en el Delta del Estero Real y el viernes se reunió con funcionarios del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena). 

El director de la RHRAP afirmó que Nicaragua está en un momento bien interesante en turismo de naturaleza. Reveló que decidieron incluir hace dos años al Delta del Estero Real en la red porque representa el 1% de la población de aves playeras, equivalente a 20,000 individuos. 

La  RHRAP fue fundada hace 32 años y nació como una iniciativa para buscar los sitios clave que necesitan las aves playeras durante su ciclo de vida. La mayoría de las aves anidan en el ártico y en el invierno migran hacia el sur. Para poder hacer esos vuelos tan largos, necesitan recursos de grasa que solo pueden conseguir en unos pocos sitios. Esta red representa 102 sitios en 16 países.  

¿Cuál es el beneficio de los humedales al ser parte de la red?

Hay entidades que reconocen a la red como un certificado de importancia. Al momento de postularse para una fuente de financiamiento, nuestro reconocimiento es sumamente importante, ya que podría obtenerlo sin necesidad de presentar mucha información. Es como un sello del valor biológico del sitio. Buscamos también que sea un orgullo local y que la gente lo aprecie por ser único. 

¿Es posible que agreguen más humedales nicas a la red?

Depende mucho de la gente local. Sabemos que hay otros sitios importantes para las aves playeras en Nicaragua. Tenemos una lista de áreas potenciales, uno que se mencionó varias veces en la reunión con Marena, fue Tisma, con mucho potencial. 

¿Qué habló con el Marena?

De las oportunidades que hay en el Golfo de Fonseca con el Estero Real y la posibilidad de tomar en cuenta a las aves playeras y sus necesidades dentro de los planes de desarrollo de este sitio. Según nuestros informes, la parte más importante del Golfo de Fonseca es el Estero Real.

¿Qué le dijeron?

Están muy abiertos, interesados. Hablamos de una estrategia de conservación de aves playeras en todo el Pacífico. Discutimos sobre las necesidades de definir qué exactamente hace falta hacer en el Golfo de Fonseca a favor de las aves. Un ave en el delta del estero real/Quetzalli.  Archivo/END

¿Cómo se puede aprovechar este humedal?

El Golfo de Fonseca, en específico el Estero Real, tiene un valor internacional increíble para las aves playeras. El Estero Real tiene reconocimiento como sitio Ramsar y el de la red hemisférica, pero hasta ahora no se ha aprovechado.  Este humedal puede tener un valor agregado si se llega a reconocer como un sistema biológico realmente único. 

Hay un potencial para el ecoturismo. Aunque las aves playeras no sean las más coloridas, las bandadas que producen son algo increíble, son un fenómeno, y el Golfo de Fonseca es uno de los pocos lugares donde se da. 

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Nicaragua está en un momento bien interesante en turismo de naturaleza. Hay países cercanos que sobreviven del ecoturismo y hay más gente buscando nuevas experiencias. 

¿En qué han ayudado a las organizaciones nicas?

Solo hemos podido darle unos apoyos mínimos. Comenzamos buscando la respuesta si el Golfo de Fonseca es realmente importante y apoyamos algunos censos. Hicimos una evaluación del estado del Estero Real, un taller sobre buena gobernanza y dimos ayuda económica mínima para poder realizar los censos. 

Ahora estoy aquí para pasar a una siguiente fase en la que veremos qué acciones se requieren asegurar por el bienestar de las aves dentro del golfo. 

¿Qué implica esta nueva fase?

Eso es lo que no sabemos hasta el momento. Para dar un ejemplo, hay una superficie muy importante de granja de camarón dentro del Estero Real, que tienen un impacto en el sentido que remplazan zonas de manglares, pero al mismo tiempo es un hábitat que las aves pueden utilizar también. No se trata de dejar cualquier otra actividad y dedicarse solo a las aves playeras, pero sí tomar en cuenta sus necesidades. 

Esa es una oportunidad de trabajar con las empresas y buscar una alianza y reconocer el manejo que le están dando al área, y buscar una forma de trabajo para beneficio de las aves y de la producción. Cada vez más el mercado internacional demanda una certificación de producción amigable con el medioambiente. 

¿Hay alguna experiencia que puede replicarse? 

Hay una experiencia en un sitio en Ecuador con la producción de sal, en donde hay piscinas de sal en un lugar que fue hábitat de aves playeras. Había una serie de problemas con las comunidades locales por la seguridad. Entonces se trabajó con ellos el ecoturismo y el aviturismo, y se habilitó un acceso para la observación de aves, donde la gente de la comunidad comenzó a trabajar como guía llevando turistas.