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Masaya
Todo hizo pensar que Yerenia Lández había fallecido después de aplicar protocolo de atención, porque no respiraba, afirmó el doctor Enrique Picado, médico internista del hospital de Masaya, quien atendió a la joven de 23 años.

Según la historia médica, la paciente tenía tres días de estar muy delicada de salud. Fue automedicada en su hogar, hasta que se puso mal y fue llevada al hospital el pasado martes 14 de abril, a eso de las seis de la tarde.

“Cuando recibimos a la paciente le realizamos intubación endotraqueal, informé a la madre sobre el estado grave. Presentaba deshidratación severa y con paro respiratorio… Fue cuando la madre llamó a la hermana y decidieron llevársela”, comentó el doctor Enrique Picado.

El médicos añadió que cuando retiraron el tubo de la paciente, ésta se puso con cianosis generalizada (piel morada), pupilas dilatadas (abiertas), su corazón no latía, lo cual fue confirmado con el monitor cardíaco y trazo electrocardiográfico.

Después que Yerenia presentó las características que conllevaron a diagnosticarla como fallecida, ésta pasó casi 40 minutos en emergencia.

“La morgue de nuestro hospital se encuentra en mal estado, por ello, agilizamos el proceso para que la madre retirara el cuerpo y en ningún momento nosotros cobramos por tener a un paciente muerto en la morgue”, comentó el doctor Picado.

A las 12 de la madrugada (tres horas después de retirarla del hospital), los familiares le avisaron al doctor Picado que la paciente había respirado y fue hasta las 3 de la tarde del día siguiente que la llevaron nuevamente al centro hospitalario, bajo la insistencia de los médicos en brindarle atención.

Actualmente, la paciente se encuentra evolucionando favorablemente en su octavo día de ingreso, siendo manejada por un pediatra y un internista de manera conjunta.

Antecedentes patológicos

El médico dijo que la paciente presentaba, antes del caso, parálisis cerebral infantil desde su nacimiento, deformaciones de sus miembros superiores por fracturas antiguas y desnutrición, lo cual propicia que su cerebro desarrolle una capacidad especial.

“Esto permite vivir con menos de lo que nosotros normalmente necesitamos”, indicó Picado.

Durante el funcionamiento de este hospital, son cuatro los casos (incluido éste) en los que se han presentado este tipo de situaciones, que se diagnostican como fallecidos a pacientes, por no presentar signos vitales, aseveró el galeno, aclarando que es la primera vez que a él se le presenta una situación clínica de este tipo.

Por su parte, el doctor Silvio Navarro, Director del Silais-Masaya, dijo a EL NUEVO DIARIO que para determinar que una persona ha fallecido se realizan dos tipos de exámenes; el electrocardiograma y si en éste sale que no tienen signos vitales, posteriormente se realiza el examen de pupilas.

“Puede ser que el examen de electrocardiograma salga sin signos vitales, pero el examen de pupilas a veces dice lo contrario, porque puede ser que el cerebro aún esté funcionando sin que el corazón esté palpitando, pero si en el de pupilas sale que no tiene ninguna reacción, es cuando se dice que el paciente ha fallecido”, explicó Navarro.