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Zoyla Vargas, la mujer envenenada en Chinandega por su expareja, Douglas Villanueva, se refirió hoy por primera vez al ataque sufrido y dijo que luego de que le pusieron las pastillas cura frijoles en la vagina, sintió que se quemaba por dentro.

“Sentía que me quemaba por dentro. Me estaba cociendo todita. Entré al hospital y pedí a Dios por mi vida y Él me la ha devuelto”, expresó Vargas a medios oficiales.

El pasado 16 de marzo, a Vargas le introdujeron pastillas de fosfuro de aluminio en su vagina. Quien cometió el crimen es Douglas Villanueva, su expareja y padre de sus dos hijos.

La mujer pasó en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital España desde el 16 hasta el 20 de marzo.

“Gracias a Dios no fui una de las tantas mujeres que han muerto en manos de sus maridos. Quiero decirle a las mujeres que no sigamos callando, porque tenemos ganas de vivir”, dijo Vargas.

Con su pelo suelto y voz firme, añadió: “Él (Villanueva) no pensó en mis hijos. No pensó en su madre. Mi sufrimiento es lento, pero aquí estoy luchando por mis hijos”.

Vargas demandó que a Villanueva le caiga todo el peso de la ley.

Douglas Villanueva, ayer en los juzgados. Ernesto García/END

Al hombre lo capturaron el sábado en Chinandega y ayer asistió, en Managua, a una audiencia inicial, en la cual primero admitió los hechos y luego los rechazó.

Por el caso, habrá una nueva audiencia el 5 de abril.,

Por su parte, Vargas relató que los primeros momentos fueron de desesperación.

Las autoridades de salud que acompañaron a Zoyla Vargas en su primera entrevista no emitieron ningún criterio médico acerca de los daños colaterales a la víctima y el tiempo que tardará en volver a la vida normal.

La acusación hecha por la fiscalía indica que Vargas sufrió maltrato y chantaje de parte de Villanueva, con quien convivió 17 años.

Hace dos años la pareja se separó, pero el hombre abusaba de la mujer cada vez que le entregaba el dinero para la manutención de sus hijos.

Zoyla Vargas pasó cinco graves días en el hospital España. Archivo/END

Según informes médicos, la paciente después de permanecer 72 horas inconsciente, ha tenido cambios significativos, por lo cual le fue retirado el ventilador y ahora respira por su propio esfuerzo, abre los ojos y reconoce a sus primas, durante las visitas de cinco minutos en la cama dos de la sala de Unidad de Cuidados Intensivos.

Su tío, Julián Antonio Castillo Sequeira, quien ha hecho el papel de padre de Zoyla Vargas, y sus cuatro hermanos, luce un semblante de tranquilidad.

Los vecinos de la cuadra donde vive esta familia chinandegana están pendientes de su recuperación.

“Varias veces la dieron por muerta. Otras personas llegaron a preguntar a qué horas traen el cuerpo. Ellas están agotadas de ir y venir al hospital porque no la dejaron sola ningún momento”, preciso Bertha Potosme, una vecina.

Por la proximidad de las casas, se observa que es un núcleo familiar es bastante grande.