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La deuda que Óscar Moisés Ruiz García —acusado de ser el autor intelectual del asesinato atroz de dos mujeres en la comunidad Buena Vista de Jalapa— tenía con Efraín Cárdenas Flores, esposo y suegro de las víctimas, era de C$100,000 y data desde 2012.  

La deuda se acumuló durante tres años, entre 2012 y 2014. “Pero ahora si viniera un abogado de Moisés y me dijera: mostrame los documentos que él te firmó por los préstamos, no tengo nada porque ese fue su propósito de quemar (la casa), para desaparecer todo. Ahora solo Dios y yo sabemos que él me debía”, dijo Cárdenas.

Agregó que la única testigo que tenía de esos préstamos que entregó a su vecino era su ahora difunta esposa. 

Dijo que le apoyaba porque decía que iba a trabajar a Costa Rica o a El Salvador, y que al regreso le pagaría, lo cual nunca ocurrió. “Incluso lo apoyé para que sacara una cosecha de café y que con eso se regresaría a El Salvador a ganar para pagarme”, dijo.

El crimen ocurrió el pasado lunes. Un día antes, Óscar Moisés Ruiz García contrató al sicario Deymar Vallecillo Alegría, quien ejecutó a Jamileth Ávila Sánchez, de 39 años, esposa de Cárdenas Flores, y Zeydi del Carmen Zamora, de 17 años, y luego quemó la vivienda. Ambas murieron por lesiones provocadas por los disparos y por quemaduras de tercer grado.

“Él venía a mi casa y me decía: ¡Púchica! Nunca le pude pagar”, comentó. A veces lo encontraba en el camino, y dice que hasta le agradecía la paciencia porque le mantenía la deuda.

Cárdenas Flores, a igual que sus vecinos en más de 20 viviendas dispersas y debajo del bosque, vive de la siembra de café. No precisó el área de su finca, pero se trata de un pequeño caficultor y productor de ganado.

El viudo dijo que guarda la confianza en la Policía para que esclarezca a fondo todo lo sucedido.

"Esperemos que dé con resto de la banda, que son de 4 a 5, que se presentaron cuando hicieron el secuestro", indicó.

Cárdenas Flores y su hijo, Wilson Josué Cárdenas Ávila, con apoyo de otros parientes y amigos, están en una febril actividad para garantizar el funeral de su esposa, Jamileth Ávila Sánchez, de 39 años, para cuando llegue el momento en que las autoridades entreguen sus restos.

Ella y su nuera, Zeyding del Carmen Zamora, de 17 años, fueron ejecutadas y quemadas en su casa de habitación, presuntamente por Deymar Vallecillo Alegría, un supuesto sicario contratado por Óscar Moisés Ruiz García, de 36 años, para saldar, de ese modo, una deuda económica que tiene con Cárdenas Flores.

Buena Vista, el sitio donde ocurrió el crimen contra dos mujeres. Leoncio Vanegas/END

Por otro lado, dos hermanas de Zeydin del Carmen decoraban ayer las paredes y enmarcaban de flores la sala de la vivienda de sus padres, en la comarca Las Palmeras, al este de la periferia de la ciudad de Jalapa.

La madre de Zeyding, Jahaira González Osorio, está bajo efectos de calmantes, debido al llanto incesante que vive desde que recibió la dolorosa noticia.

"Aquí se juntarán los dos féretros para estar unas tres horas en la iglesia evangélica que la jovencita visitaba. Después partirá al cementerio, a entierro", dijo un familiar.