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Las redes sociales podrían ser un arma de doble filo. Así como pueden contribuir a localizar a una persona que ha sido reportada como desaparecida, también facilitan el acceso a la información personal, lo que expone al riesgo de sufrir un secuestro,  aseguran expertos en seguridad.  

Veinte años atrás, el trabajo policial era más complicado al momento de alertar a la población sobre una persona desaparecida. “Se  llevaba mucho tiempo en resolver casos de este tipo, ya que te lanzabas al campo días y noches, entrevistando e investigando a cada familiar de la víctima, enemigos de familiares cercanos o lejanos”, explica un subcomisionado de la Policía Nacional, quien prefirió omitir su nombre. 

La comunicación a través de las redes sociales hoy día permite que las fotos de  los secuestrados circulen en segundos. 

Gracias a estas plataformas se obtiene más información de utilidad, permitiendo que los casos de secuestros puedan ser esclarecidos más rápidamente, aseguró el subcomisionado. 

Entre abril 2016 y marzo 2018 han ocurrido alrededor de 9 casos de intento y secuestro de menores de edad en el país. En casi todos, los niños han sido recuperados por las autoridades de la Policía Nacional. benjamiano

Publicar un itinerario detallado de las actividades que los niños realizan a diario parece inocente, pero también los expone a cualquier persona que tenga acceso fácil a la información.

Algunos de estos han sido denunciados a través de redes sociales, como el caso del niño de 3 años que fue secuestrado en Chinandega, quien fue encontrado horas después. 

En los últimos días también se han reportado posibles casos de secuestro a través del Internet, que han sido investigados y esclarecidos por las autoridades policiales. 

Los riesgos 

Las redes sociales son riesgosas porque la información que una persona publica puede ser utilizada en su contra. Estos datos pueden ser usados para distintos fines. 

Recientemente saltó a la luz que los datos privados de los perfiles de Facebook de al menos 50 millones de personas pudieron haber sido usados con fines políticos para beneficiar a Donald Trump cuando era candidato presidencial. ​

En Nicaragua es común que los padres de familia consideren que los secuestros o extorsiones realizados con información recopilada de redes sociales no son comunes a nivel local, aseguró Vladimir Vásquez, cofundador de Terabyte Nicaragua, una plataforma especializada en educación tecnológica. 

“Desde el primer momento que vos publicás algo en Internet, ya no tenés control sobre eso que estás publicando. Sí hay formas de regular de alguna manera el alcance que pueda tener, pero aun así hay bastantes riesgos”, explicó Vásquez.

La comunicación a través de las redes sociales hoy día permite que las fotos de  los secuestrados circulen en segundos.  Archivo/END

Aunque hasta el momento no se han reportado casos de delitos relacionados con la identificación de una persona a través de redes sociales, es necesario tomar algunas medidas para proteger a los niños, niñas y adolescentes, exhortó Vásquez. 

Entre las recomendaciones a tomar en cuenta para evitar exponer a los hijos en las plataformas web están: que los padres de familia eviten publicar fotos de sus hijos desnudos, cuando se están bañando, con la insignia escolar visible o en algún lugar que sea fácilmente reconocido, puntualizó Vásquez. 

Por otro lado, publicar un itinerario detallado de las actividades que los niños realizan a diario parece inocente, pero también expone a que cualquier persona que tenga acceso fácil a la información sepa en qué momento puede recurrir a un rapto, declaró también el experto, haciendo referencia al caso más reciente de secuestro ocurrido en Chinandega, donde la perpetradora del delito era conocida de la familia del menor y tenía información clara sobre dónde se encontraría el niño en ese momento. 

“Las personas tienen la costumbre de agregar a cualquier persona a sus redes sociales. En este afán de buscar protagonismo o en esta carrera de los likes que nos metemos, no entendés a veces el tipo de personas que vos estás agregando”, analizó. 

Por su parte, Francisco Bautista Lara, experto en seguridad y comisionado general en retiro, aseguró: “Las redes sociales son tan importantes que se debe tener cuidado con la manipulación. Si alguien ve a un sospechoso rondando por las calle, una escuela, de inmediato le toma una foto y lo denuncia”. 

“No son comunes”

Cabe señalar que los delitos de secuestro en Nicaragua no son comunes, ni fueron comunes hace 20 años, sin embargo, en términos generales los casos que se han registrado son mínimos y continúan siendo mínimos. En la mayoría de los casos casi siempre se tiene un resultado positivo, coinciden los expertos.   

 “Me atrevo a decir que, en todos los casos, los secuestradores tienen un vínculo familiar, de amistad o de trabajo, sin mencionar las falsas alarmas. Una de ellas, la complicidad entre jóvenes, en donde arman un plan, inventan un secuestro para pedir dinero a los mismos familiares. El otro caso frecuente se da en una relación, en estos casos que la mujer sea menor que el hombre, los padres se oponen y por mutuo acuerdo la joven huye con su pareja mayor y se convierte en una denuncia de secuestro”, explicó el subcomisionado, quien descarta la idea de que en el país haya una red de crimen organizado que secuestra a cambio de una suma millonaria.

Las redes sociales son riesgosas porque la información que una persona publica puede ser utilizada en su contra. Archivo/END

Alertas sobre secuestros

Desde 1996, distintos países han implementado el sistema de notificación Alerta Amber (“America’s Missing: Broadcast Emergency Response”, por sus siglas en inglés), que sirve para emitir de manera inmediata una denuncia de secuestro de menores de edad. 

La alerta se transmite en todos los medios de comunicación disponibles para llegar a un mayor número de personas y motivar a que estén atentas al niño secuestrado y al sospechoso del delito. 

El sistema de Alerta Amber hace referencia a  Amber Rene Hagerman, una niña de 9 años que fue secuestrada en Texas y días después fue localizada sin vida. Este se ha adoptado en más de 15 países, como Canadá, México, Alemania, Australia, España y Costa Rica. 

 “Nicaragua debería implementar este sistema, aunque la población nicaragüense es muy unida. La idea de la Alerta Amber serviría para actuar más rápido y evitar así que nuestro país se contamine de estos delitos”, recomendó un subcomisionado de la Policía Nacional de Nicaragua que pidió omitir su nombre.   

Además, agregó: “De igual forma los padres deben proteger a sus hijos, deben cuidarse ellos mismos; no presumamos lugares, dinero, posición por seguridad a nuestros seres queridos”.