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El volcán Masaya tiene un poderoso suministro de lava situado a dos millas al norte de su cráter, descubrieron investigadores de la universidad Penn State, quienes utilizaron imágenes satelitales para confirmar el hallazgo.

Una investigación que contó con fondos de la NASA y de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, indica que el volcán Masaya tiene un suministro de lava a dos millas de su cráter, lo cual podría explicar por qué se registran erupciones repentinas.

De acuerdo con el análisis de Penn State, estas reservas distribuyen la lava por canales subterráneos, hasta salir por los cráteres de los volcanes, en este caso el de Masaya, en Nicaragua, donde en la actualidad existe un lago de lava que atrae a miles de turistas cada año.

Estos canales que tiene el volcán Masaya se habrían formado hace 2,500 años, dijo una experta a Penn State.

Estos suministros de lava -ubicados lejos de los cráteres- son los que provocan las erupciones inesperadas, puesto que en el punto de erupción no se registra mayor variación previo a la actividad.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores de Penn State utilizaron imágenes de siete satélites, los cuales son más precisos que la información proporcionada por los GPS, de acuerdo con declaraciones a Penn State de Christelle Wauthier, profesora asistente de geociencias y del Instituto de Ciencia Cibernética.

Los satélites, dijo Wauthier, analizaron el movimiento del terreno que rodea al volcán Masaya, concluyendo que el coloso cuenta con un suministro de lava a dos millas al norte de su cráter.

Los expertos usaron imágenes de radares de teledetección remota, descubriendo una especie de protuberancia de tres pulgadas de espesor al norte del cráter del volcán Masaya.

Para confirmar la hipótesis, los investigadores hicieron uso de mediciones de gases en el cráter, realizadas por otro equipo.

Este tipo de protuberancias o hinchazón que los expertos descubren en el suelo cerca de los volcanes ayuda a predecir si habrá una erupción.

De acuerdo con Kirsten Stephens, estudiante de doctorado en geociencias en Penn State, este tipo de análisis no puede efectuarse con GPS.

Stephens añadió que con los datos de las imágenes satelitales, conocidas como InSar, confirmaron un aumento en el suministro de magma a dos millas al norte del cráter del volcán Masaya.

Por su parte, Wauthier, sostuvo que los resultados del estudio cambiarán la forma en que se monitorean los volcanes.

"Esto demuestra que debemos monitorear de forma más cercana el área de ventilación activa de un volcán, pero también tenemos que ir a áreas más lejanas al cráter para conocer cuál es el proceso del magma... esta es una clara evidencia de que el magma puede ser suministrado en grandes cantidades en zonas alejadas al punto de erupción (cráter)", advirtió Wauthier.

Vista del volcán Masaya. Archivo/END.

Para la experta, los canales de suministro de magma en el volcán Masaya se formaron hace 2,500 años, aunque agregó que debe investigarse más sobre este tema.

La última erupción potente que hubo en el volcán Masaya ocurrió en 1772, arrojando ceniza y lava a una distancia de 30 millas, explicaron los expertos en una publicación de la universidad Penn State.

En la actualidad, en un área de 12 millas del volcán Masaya habitan aproximadamente 2 millones de personas.

"Este volcán tiene el potencial de ser muy explosivo y originar grandes erupciones", alertó Wauthier.

"Por eso es que nos enfocamos en esta área, porque hay muchas personas viviendo a su alrededor, queremos entender qué está pasando con este volcán, dónde están sus depósitos de magma y cuáles son sus canales de distribución. Si el suministro de magma aumenta significativamente, es una señal de que el volcán podría volverse más activo ", agregó Wauthier.

Todo sobre el volcán Masaya

​El volcán Masaya es una de las principales atracciones turística que tiene Nicaragua en la actualidad, gracias a su impresionante lago de lava.