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Para crear espacios para el esparcimiento de la población de Bonanza, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte, la empresa minera Hemco y la alcaldía municipal rehabilitaron el mirador del cerro La Cruz como parte de las obras del Plan de Ordenamiento y Desarrollo Urbano (PODU). 

A través de una nota de prensa, Hemco aseguró que desde el 2008, a través de esta alianza con la municipalidad, se han ejecutado más de 25 proyectos sociales como la construcción del parque, un centro de desarrollo infantil para hijos de mineros artesanales, asentamientos urbanos, entre otros proyectos.  

Para el alcalde Alexander Alvarado Lam, el mirador del cerro La Cruz es una insignia para la comunidad.

“En Bonanza hay pocas alternativas para la diversión de niños y jóvenes. Ahora ellos podrán disfrutar de la vista del mirador, áreas de chozas y bancas que se han construido para su uso”, dice Alvarado en el documento. 

Por su parte, Gregorio Downs Rocha, gerente de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de Hemco, dijo que la empresa minera además de crear bienestar a la comunidad a través del PODU, procura rescatar las tradiciones del pueblo.  

“Con la rehabilitación de este mirador icónico para los bonanceños, queremos rescatar un espacio histórico y crear condiciones para beneficio de la población”, expresó Downs Rocha.

Cabe señalar que Bonanza nació como un campamento minero alrededor de una veta descubierta por casualidad por buscadores de hule en 1880, y desde entonces la economía local gira en torno a la actividad. 

La sequía

En 1956, según los lugareños, se registró la peor sequía de la historia del pueblo costeño que amenazó con eliminar la minería. 

Don Gregorio Downs Selva, exminero de 73 años, originario de Bonanza,  relató que nunca habían tenido una época seca tan larga, y la situación empeoró cuando la empresa minera anunció que si no llovía se vería obligada a cerrar sus operaciones.

“Ante la preocupación de quedarse sin trabajo, los mineros Juan Lagos y Juan Lira hicieron una cruz de madera y apelando al fervor religioso de la comunidad bonanceña, salieron en romería para pedir al Creador que lloviera y al noveno día de oración milagrosamente cayó un aguacero torrencial que puso fin a la sequía”, relata Downs Selva. 

Añadió que al año siguiente de este suceso, un grupo de mineros llevó la cruz al cerro Barcala, donde permanece erguida de cara a la ciudad. Igualmente, como agradecimiento por el favor de que hubiera llovido y Bonanza mantuviera su principal fuente de empleo, cada Viernes Santo los bonanceños realizan una peregrinación al cerro.