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Zoila Vargas Castillo, la mujer envenenada por su expareja en Chinandega, dijo hoy que algunas de las venas en sus brazos se revientan, por lo que requiere de atención especializada.

La mujer, quien estuvo varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital España de Chinandega, confirmó hoy que este jueves viajará a Managua, para asistir a la audiencia inicial contra Douglas Villanueva, su atacante.

“Me aparecieron algunas venas de los brazos reventadas y por ello tuve una consulta especializada”, comentó hoy Vargas Castillo.

Zoila Vargas Castillo, cuando le dieron de alta en el hospital y llegó a su casa. Carol Munguía/END

La mujer explicó que no ha dejado de sentir los efectos del veneno introducido en su cuerpo, por lo que está débil.

Villanueva es acusado de haber introducido veneno en la vagina de Vargas Castillo, quien estuvo en peligro de muerte.

La pareja convivió 17 años, procrearon dos hijos. En 2016 se separaron, pero -según la Fiscalía- el hombre dio maltrato a la mujer, quien estuvo bajo amenazas y chantajes, hasta ser envenenada.

El Ministerio Publico abrió una causa contra Villanueva, de 45 años, bajo los cargos de homicidio frustrado.

La audiencia contra Villanueva será este jueves, 5 de abril, en Managua, y Vargas Castillo estará presente..

La mujer afirma que ha sido víctima del odio de Villanueva, quien le introdujo en su vagina una poción de fosfato de aluminio el pasado 13 de marzo, en una vivienda de la Colonia Roberto González, en Chinandega.

La víctima regresó a su casa hasta el 26 de marzo.

“Estoy rehaciendo mi vida. Mi hijo José volvió ayer lunes a clases. El aposento que me construye la municipalidad estará listo esta semana y estoy agradecida con la ciudadanía que siento mi dolor”, dijo Vargas Castillo.

Zoila Vargas Castillo, al ser recibida por sus familiares. Carol Munguía/END

Hoy la mujer se reunió con la presidenta de la Cámara de Comercio de Chinandega, Janeth Chávez, quien -en representación de sus socios- le entregó un donativo en efectivo y alimentos.

Vargas Castillo tiene 31 años y se ganaba la vida lavando y planchando en su vecindario, en el barrio Santa Ana.

“Tardaré en volver a mi actividad, pero gracias a Dios algunas personas se han acercado para darme donativos, como este de la Cámara de Comercio, que no esperaba en la semana de pascua”, dijo Vargas Castillo.

Chávez dio palabras de aliento a la mujer e indicó que estas organizaciones comerciales tienen su labor humanitaria.

También expresó que el caso de Vargas Castillo “conmovió a la ciudadanía y a nuestros socios, por lo que nos hacemos presentes a colaborar con tus gastos de recuperación”.