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Problemas familiares graves como situaciones de violencia o agresividad, abuso sexual, dificultades en la escuela relacionados con las bajas calificaciones o el rechazo por parte del grupo de compañeros que, en algunos casos, se convierte en bullying o acoso escolar, son los principales factores de riesgo que inciden en que algunos adolescentes decidan provocarse la muerte.

Lo anterior lo confirma un estudio de Unicef sobre suicidio en adolescentes, la Organización Mundial de la Salud y expertos consultados.

También pueden ser factores de riesgo las dificultades sobre la orientación sexual y el temor a la reacción de la familia. Influyen especialmente los intentos previos de provocarse la muerte, señala el estudio “Suicidio, comunicación, infancia y adolescencia”, realizado el año pasado por Unicef.

Desde el punto de vista de la salud mental, los y adolescentes poseen vulnerabilidades particulares ante esta conducta porque mentalmente “aún no están preparados para enfrentar las vicisitudes de la vida cotidiana”, advierte el siquiatra infantil Víctor Noguera. 

El Gobierno de Nicaragua anunció que se crearía una comisión especial para analizar los suicidios de menores de 18 años y realizar acciones de prevención.

“Esto se da más entre los adolescentes porque no han desarrollado su capacidad de tolerancia a la frustración y no saben manejar las vicisitudes de la vida cotidiana”, agrega el especialista.

Esta semana, el Gobierno de Nicaragua anunció que se crearía una comisión especial para analizar los suicidios de menores de 18 años y realizar acciones de prevención.

Desde el año 2013, el Ministerio de Salud contabiliza 186 casos de jóvenes y adolescentes que se han provocado la muerte. En el año 2013 se registraron 36 casos; en 2014 fueron 39; en el 2015 la cifra ascendió a 42; mientras que en 2016 bajó a 37 y el año pasado se dieron 32 casos. El 58% del total registrado se dio en mujeres.

A nivel mundial, cerca de 800,000 personas se quitan la vida al año y esta es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lo considera un problema de salud pública. 

El acoso escolar está influyendo más

Entre los niños prescolares estos eventos son sumamente raros, “donde hay un repunte es entre los adolescentes, de 13 a 18 años”, asegura el siquiatra Víctor Noguera.

Desde el punto de vista de la salud mental, los y adolescentes poseen vulnerabilidades particulares ante esta conducta

La mayoría de las veces está ligado con problemas ambientales, es decir problemas en el hogar, el fin de una relación amorosa y últimamente también el bullying o acoso escolar, explica.

“Se están volviendo cada vez más comunes los intentos de quitarse la vida o provocarse lesiones entre adolescentes que viven acoso en las escuelas”, agrega Noguera.

El especialista destaca que hay una diferencia entre intento de suicidio y autolesiones. Un intento suicida es, a su criterio, el acto cometido de manera intencional con el objetivo de quitarse la vida y dentro de esto hay intentos potencialmente letales y los que no lo son. 

Según Noguera, las mujeres que intentan provocarse la muerte lo hacen en mayor medida con medicamentos u objetos cortantes, mientras que los varones —aunque lo intentan menos— son más efectivos porque usan métodos más extremos como armas de fuego o asfixia.

Señales de alerta

Es difícil que madres y padres de familia pueden detectar cuando un hijo quiere atentar contra su vida, pero es posible, advierte el doctor Noguera.

“Cuando haya disminución del rendimiento escolar, descuido de la apariencia propia, aislamiento social, desvalorización a sí mismos al expresar ideas como ´no sirvo para nada´, ´no valgo nada´ y ´mi vida es un desastre´, son señales que deben alertarlos a poner cuidado”, señala.

Al respecto, Unicef indica que el desgano, la tristeza y la soledad son otras señales de alarma y pueden estar asociados a una depresión.

En Nicaragua hay al menos 238,161 personas que padecen depresión, lo que representa un 4.2% de la población, según el último informe sobre esta enfermedad presentado el año pasado por la OMS en Ginebra, Suiza.

El informe reveló que la depresión es 1.5 veces más común entre las mujeres que entre los hombres. Además hay tres grupos de edad que son más propensos a padecerla, en primer lugar los jóvenes. Pero alguien que no sufre depresión también puede desarrollar pensamientos suicidas, advierte el siquiatra Víctor Noguera.

Es prevenible

“Los suicidios son prevenibles”, afirma la OMS en su sitio web. Existen algunas medidas que se pueden adoptar entre la población, esas medidas incluyen: restricción del acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos); información responsable por parte de los medios de comunicación y la introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol. 

Además se recomienda la identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo.

Si una persona intenta provocarse la muerte y no lo consigue, es probable que lo vuelva intentar, comenta el siquiatra Víctor Noguera. “Si alguien ya tiene clara la decisión hay una tasa de reincidencia alta”, pero si después de ese episodio la persona recibe atención especializada de inmediato y de forma constante, “definitivamente se puede evitar la reincidencia en los intentos suicidas”, concluye.