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“Es normal que nos reunamos con una amplia gama de nicaragüenses”, respondió ayer la Embajada de Estados Unidos, a las acusaciones que desde Cuba hizo el presidente Daniel Ortega, quien aseguró que recaba información sobre una conspiración de esta misión diplomática contra su gobierno y amenazó con expulsiones.

La única prueba que aportó el mandatario sobre la supuesta conspiración son las reuniones que funcionarios estadounidenses han tenido con miembros de la oposición, que desde noviembre pasado reclaman por el resultado de las elecciones municipales, las que califican de fraudulentas.

Nos reunimos con todos

De acuerdo con la sección de prensa de la Embajada estadounidense, los oficiales de esta sede diplomática “se reúnen con una amplia gama de nicaragüenses: políticos de oposición, políticos sandinistas, líderes empresariales, culturales, periodistas y representantes de uniones laborales, entre otros”.

“Ese es el trabajo normal de las embajadas, está descrito en el Convenio de Viena sobre las relaciones diplomáticas, una Convención de la cual Nicaragua es firmante. Es de suponer que la embajada nicaragüense en Washington, igualmente se reúne con una amplia gama de estadounidenses con los cuales tiene interés de reunirse”, prosigue el comunicado.


Las amenazas…
Durante su comparencia en el programa televisivo Mesa Redonda, Ortega amenazó con expulsar a esta misión diplomática cuando termine de recabar la información sobre la supuesta conspiración.

“En mi país están conspirando los funcionarios de la embajada. No hemos querido expulsarlos, hemos querido ir recabando información, más información, y en su momento la vamos a dar a conocer”, dijo el mandatario, quien llegó a la isla luego que concluyó la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.

Ortega hizo referencia expresa al Embajador de Estados Unidos, Robert Callahan, al señalar: “El personal de la embajada vive permanentemente conspirando en el país. Tenemos un embajador que fue de confianza de don John Negroponte. Nos lo dejó George Bush, estaba en las bases militares en Honduras (en la década de los 80)”.

Sobre el embajador agregó: “Tiene un trato, digamos, diplomático, respetuoso; nos hemos reunido, hemos hablado, él se muestra comprensivo. Yo quisiera creer que no es un agente de la política de guerra, pero lo que es él mismo y el personal que tiene, viven recorriendo el país y reuniéndose con la oposición y viven llamando a unirse (a la oposición)”.