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Dos de cada diez mujeres nicaragüenses que fallecieron en 2016 y 2017 por complicaciones del embarazo, parto o puerperio, murieron en sus casas. Los datos oficiales revelan que la mayoría de estas mujeres son originarias de municipios del norte y del Caribe.   

De los 100 casos de muertes maternas ocurridos en los últimos dos años a nivel nacional, 20 ocurrieron en sus domicilios y 80 en las unidades de salud, revelan los datos del Mapa de Muertes Maternas del Ministerio de Salud (Minsa). 

Entre el 1 de enero y el 2 de abril de este año, el Minsa reportó ocho casos de muertes maternas a nivel nacional, dos de estos fallecimientos ocurrieron en el domicilio de las víctimas y los otros seis en las unidades de salud. 

Uno de ellos fue el de Aura Martínez, de 30 años, originaria de Waslala, quien fue atendida por una partera en su vivienda y falleció camino al hospital, cuando era trasladada por sus familiares en una hamaca. Murió producto de una hemorragia. 

Mientras que de las 48 muertes de mujeres por complicaciones del embarazo o parto que hubo en 2017, 21 eran del Caribe y otras seis del norte del país. 

Causas

Las hemorragias y la hipertensión fueron las dos primeras causas de muerte materna en 2016 y 2017. En conjunto suman un 62% del total de fallecimientos, de acuerdo con los registros oficiales, por lo que el gobierno central anunció ayer que capacitará a las parteras de las comunidades y se captará a las embarazadas para brindarles atención prenatal.

En los últimos dos años, el Minsa ha atendido 171,827 partos y 69,735 cesáreas en las unidades de salud de todo el país, refleja el Mapa de Padecimientos de la institución sanitaria. 

La falta de acceso

En 2016, 20 de las 52 muertes maternas ocurridas ese año fueron registradas en municipios del Caribe Sur, Las Minas, Zelaya Central y Bilwi, mientras que otras 11 se reportaron en Matagalpa y Jinotega. Esto indica que el 61% de estos fallecimientos ocurrió en zonas rurales o de difícil acceso. 

Mientras que de las 48 muertes de mujeres por complicaciones del embarazo o parto que hubo en 2017, 21 eran del Caribe y otras seis del norte del país. 

Las tasas de mortalidad materna altas se vinculan a dos factores principales: la pobreza extrema y el acceso a los servicios de salud, afirmó la ginecoobstetra nicaragüense Scarleth Solís Cooper. 

Las hemorragias y la hipertensión fueron las dos primeras causas de muerte materna en 2016 y 2017.

En algunas zonas, principalmente en el norte y Caribe, existen muchas áreas de difícil acceso, tanto para las mujeres como para el personal médico. “A veces hay caminos inaccesibles por la lluvia, porque no hay paso o porque solo puedan salir con pangas, a veces a las mujeres las movilizan en hamacas”, describió Solís. 

Sin embargo, en algunas ocasiones también depende de la decisión que tome la mujer y su familia en cuanto a la atención del nacimiento, por desconocimiento de las señales de alerta o porque surgen situaciones que ponen en riesgo y acuden tardíamente a las unidades de salud, agregó la especialista.  

“No siempre es una decisión de la paciente, sino de la familia. Tal vez la paciente quiere ir (a la unidad de salud) pero el esposo, la mamá o la suegra no quieren, a veces las familias tienen un concepto negativo de los médicos y prefieren atenderse con las parteras”, destacó. END

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A juicio de la ginecoobstetra, aunque el papel de las parteras ha sido fundamental en la atención de los nacimientos en las comunidades más alejadas, no es recomendable que la mujer tenga a su bebé en su vivienda porque al momento del parto pueden surgir complicaciones, en especial en madres adolescentes, quienes ya han tenido muchos hijos o pacientes con enfermedades crónicas. 

“Si el bebé tiene un problema o la paciente tiene una complicación, sus vidas estarán bajo amenaza y la partera no tiene la capacidad para lograr actuar con lo que se necesita para mejorar la situación. Hay aspectos particulares del parto que hasta en el momento se presentan y se debe de estar preparado en las unidades de salud”, agregó Solís.

Por otro lado, aunque se han habilitado puestos de salud en muchas de las comunidades rurales aisladas, estas no cuentan con todos los medicamentos, equipos o personal médico necesario para atender emergencias obstétricas, añadió la especialista. 

Solís indicó que “a veces, cuando finalmente llega después de horas de ir a caballo o en lo que se pueda movilizar, no se le da respuesta o no se logra estabilizar a la paciente. Ese tiempo que pasa es primordial”. 

Jóvenes, vulnerables

De las 100 muertes maternas en los últimos dos años, solamente dos eran mayores de 40 años. En cambio, 16 tenían menos de 20 y 82 tenían entre 20 y 39, apunta el informe oficial del Minsa. 

Del total de madres fallecidas con edades inferiores a los 20 años, 12 eran originarias del Caribe, refleja también el documento. 

El doctor Yader Palma, especialista en medicina materno-fetal, precisó que el grupo de edades entre 20 y 39 es predominante en las cifras porque hay mayor cantidad de embarazos en este, por ser la edad de fertilidad en las mujeres. 

No obstante, Palma señaló que “un embarazo, antes de los 20 años, es un factor de riesgo importante para tener hipertensión en el embarazo, igual que las mayores de 40 años. Son grupos importantes a tomar en cuenta, aunque en números absolutos no representen la mayoría”.