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En los sitios más turísticos de Japón es común encontrarse con mujeres, hombres y niños vestidos de kimono. Si bien una buena parte de estas personas son japonesas, también hay una gran cantidad de turistas que los utilizan.

Una pareja de Hiroshima tras casarse en el santuario sinto”sta de Itsukushima. La novia lleva un kimono blanco (shiramuko) y una capucha (wataboshi), y el novio luce un kimono de etiqueta (montsuki). Los familiares se ubican a los costados: las mujeres casadas visten un kimono negro con adornos en la parte inferior (kurotomesode).

Masatoshi Watanabe, un guía turístico radicado en Tokio, asegura que la mayoría de  mujeres vestidas de kimono que se pasean por las calles de Kioto o por los barrios más antiguos de Tokio, son turistas chinas, taiwanesas y coreanas. “Puedo reconocer a las que no son japonesas, por su forma de caminar, por el color de su piel y por algunos rasgos físicos”, comenta. 

Alegría con kimono. Las tres niñas en la imagen son de origen chino. Llegaron como turistas a Kioto con su madre, Chen Xiao, y pasean por las calles de la antigua capital japonesa luciendo sus kimonos. Por comodidad, Xiao decidió que sus hijas usaran zapatos deportivos, los que además las protegían del clima templado en esa ciudad a mediados de marzo.

Chen Xiao, de 36 años, una turista de China que se encontraba en Kioto con sus tres hijas y tres amigas, comentó: “es nuestra primera vez en Japón y quisimos vestirnos así porque nos gustan los colores y  la vistosidad de los kimonos”. Ellas alquilaron cada kimono por el equivalente de US$70 al día, un precio que también incluía el peinado. 

Ceremonia del té. Una maestra de la ceremonia del té explica los principios de ese ritual tradicional japonés: la armonía (wa-), el respeto (kei-), la pureza (sei-) y la tranquilidad (jaku-). Al lado de la maestra, vestida con un kimono semiinformal, está la tetera (cha-wan) en donde se almacena el agua caliente para preparar té verde.

Los precios diarios de alquiler de kimonos oscilan entre US$30 y US$100 dólares, dependiendo de la calidad de los trajes o de los servicios adicionales que incluyan, como peinado, maquillaje o sesiones de fotos. 

De hecho, la razón principal por la que muchos japoneses y extranjeros visten kimonos es para tomarse fotografías frente a paisajes vistosos y templos tradicionales. 

Novios japoneses Mizuki Shimada y Tatsuya Osada,  su novio, ambos de 20 años, llegaron a Kioto desde la Prefectura de Yamagushi y alquilaron los dos kimonos a ¥10,400 por un día, el equivalente a unos C$3,000.

Asuka Takayama vive en Kioto y ofrece el servicio de alquiler de kimonos más una sesión fotográfica a US$200.

“La mayoría de mis clientes vienen de otras ciudades de Japón, Taiwán, Corea y Estados Unidos”, cuenta después de fotografiar a un par de jóvenes japonesas de 15 y 17 años.