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Carlos y “una amiga extranjera” llevaban más de 8 meses chateando a través de Facebook. Jamás se vieron, ni se conocían, simplemente “la amistad” se fue concretando en medio de tantas conversaciones, “muy largas y profundas”. Un día, bajo el rocío de la madrugada la conversación ruborizó a Carlos. Su amiga le pedía fotos de él desnudo a cambio de ella compartirle las suyas. Carlos tímidamente aceptó. En cuestión de segundos, “la amiga” le pedía 1,000 dólares, de lo contrario le mostraría las fotos a la novia de él, su familia y compañeros de trabajo, mostrándole todas las fotos y perfiles de los antes mencionados. 

Para Carlos lo que siguió fue un calvario. Después de la amenaza, la joven guapa, rubia y de ojos verdes resultó ser un hombre, le dio a Carlos un nombre varonil y número de cuenta para depositarle el dinero. Acompañado de un caluroso y a la vez amargo saludo desde Costa de Marfil, ubicado en África Occidental. Lo demás es historia. END

Paulo Sassarao, representante adjunto de Unicef Nicaragua, comparte que la extorsión es un tipo de riesgo al estar conectado. “El delincuente anima a la persona a compartir imágenes de connotación sexual, y luego intimida, humilla y extorsiona o amenaza con exponer esas imágenes, con el fin de coaccionar a seguir publicando fotos cada vez más explícitas, obtener favores sexuales o plata”.

Además: CSJ preocupada ante ciberacoso y ciberbullying en el país

Se estima que hay miles de delincuentes que usan Internet para acercarse a sus víctimas.  Los abusadores buscan los perfiles e imágenes en la red que se adaptan a sus objetivos y empiezan los contactos. Cada delincuente tiene hasta unas 200 víctimas en su lista en diferentes niveles de acercamiento. Se estima que a nivel global el 71% de los jóvenes entre 15 y 24 años están conectados. Estas son las principales víctimas de delitos en línea.  

Acoso en red

Leysi Zamorán solo aceptaba solicitudes de amistad en Facebook de personas conocidas para tener la seguridad de nunca ser víctima de ciberacoso, sin embargo, no funcionó.

“Un día recibí un mensaje de una persona que conocía. Él me realizaba amenazas fuertes, no podía creer lo que estaba leyendo. Inmediatamente le comuniqué a una persona que le tenía confianza y sabía que podía ayudarme en esa circunstancia, ella me acompañó y me guio en todo el proceso. Nos intentamos comunicar con dicho sujeto para afrontarlo pero no pudimos contactarlo, yo estaba muy nerviosa y con mucho temor, entonces dimos aviso a las autoridades correspondientes, el joven llegó y dijo que le habían hackeado su cuenta y que no solo a mí me habían amenazado. El caso se cerró por supuesto anonimato y que además es difícil saber quién pudo haber escrito eso”.

La joven tuvo que cambiar su rutina, no llegaba tarde a casa, no salía de casa, cambió sus horarios, su recorrido, “eso es algo sofocante y estresante el vivir con miedo y hacer sacrificios por cuidar mi vida, eso nos indica que las mujeres no somos libres y tenemos que andar con miedo por las calles, porque no sabes qué día un desalmado nos privará la vida”, afirmó Zamorán. Para muchos de los niños y niñas de hoy en día, la red de Internet, los teléfonos móviles y otras tecnologías son una presencia constante y familiar.

Abusos

El ciberacoso es otro tipo de riesgo que se vive en línea. Al respecto, Sassarao agrega que este se trata de conductas hostiles sostenidas en forma reiterada y deliberada por parte de un individuo o grupo, con la finalidad de producir daños a otro.

La tecnología digital se encuentra en medio de nuestras vidas en forma irreversible. Se estima que a nivel global el 71% de los jóvenes entre 15 y 24 años están conectados. Estos son las principales víctimas de delitos en línea. En el caso de los niños y adolescentes menores de 18 años son 1 de cada 3. 

Para muchos de los niños y niñas de hoy en día, la red de Internet, los teléfonos móviles y otras tecnologías son una presencia constante y familiar.  Están expuestos a ser víctimas de ciberacoso, ciberbullying, grooming y explotación sexual.

“Los casos de abusos a niños, niñas y adolescentes en línea se han vuelto frecuentes en todo el mundo, especialmente en los países de bajos y medianos ingresos. Se estima que el número de imágenes con contenido sexual infantil en Internet asciende a millones y el número de niños filmados o fotografiados es, probablemente, de decenas de miles. Las imágenes en línea pueden permanecer en circulación perpetuamente y casi no existe límite para la frecuencia con la que puede verse o transmitirse, ni para la cantidad de personas que tienen acceso a ellas. Se cree que algunas de las imágenes disponibles en la actualidad fueron obtenidas hace más de 20 o 30 años, derivadas de películas, fotografías o videos que han sido digitalizados”, expresó Paulo Sassarao.

En 2015, más de 6,300 niños, niñas y adolescentes víctimas fueron identificados por la Interpol y 3,200 delincuentes habían sido identificados, según Sassarao.

El número de páginas con contenido de abuso sexual en Internet creció en un 147% entre 2012 y 2014. En el 2014 el 80% de estos materiales contenía imágenes de niñas y niños de 10 años de edad.

En 2015, más de 6,300 niños, niñas y adolescentes víctimas fueron identificados por la Interpol y 3,200 delincuentes habían sido identificados, según Sassarao.

El reto de la legislación 

Pocos países tienen una legislación específica que permita tipificar los ciberdelitos, investigar, perseguir y someter a los perpetradores a la justicia.

“Los países tampoco disponen de mecanismos eficientes de denuncia y apoyo en línea. Nosotros, desde Unicef, estamos animando al Gobierno de Nicaragua a desarrollar un marco legal específico que penalice los ciberdelitos contra la niñez y adolescencia en el país”, dijo Sassarao.

Además, “es importante que los niños, niñas y adolescentes cuenten con información sobre los riesgos que tiene el acceso a la red, que les permita tomar decisiones acertadas, buscar y ofrecer la ayuda necesaria”, dijo Sassarao.

A pesar de los riesgos que trae el estar conectados, la tecnología digital ofrece tantas oportunidades que el riesgo más grande es no estar conectado, así lo considera Unicef Nicaragua.

“La niñez y adolescencia cuando detecta riesgos o peligros en línea, consulta primero a sus pares que a sus progenitores, lo cual hace más difícil protegerlos. Los padres deben informarse y capacitarse sobre cómo proteger a los niños.  Es importante el diálogo y la participación de los padres en la vida de sus hijos. Solo así ellos podrán enseñarles los beneficios y alertarlos sobre los riesgos asociados a las TIC”, afirmó Sassarao. 

Los niños además son capaces de autoprotegerse, hay que empoderarlos y crear resiliencia. Los profesionales que trabajan con niños no siempre están preparados para alertarlos sobre los riesgos y para enseñarles a reconocer las señales y síntomas de alerta, señala Sassarao.

El riesgo de no estar conectados

A pesar de los riesgos que trae el estar conectados, la tecnología digital ofrece tantas oportunidades que el riesgo más grande es no estar conectado, así lo considera Unicef Nicaragua.

Al respecto, Sassarao comenta que  si no hay acceso de calidad a la tecnología para todos y todas, esto puede acentuar la exclusión social, en lugar de contribuir a la inclusión de niños y niñas.  

Por tal motivo, el representante adjunto agrega que para evitar el aumento de la exclusión  se necesita acceso universal de calidad, equipamiento y alfabetización digital, se requiere generar contenidos en idiomas minoritarios para que los niños y niñas puedan educarse en su propio idioma y eso  es una tarea para el Gobierno, el sector privado, la cooperación internacional y las mismas familias.

Un ejemplo es Somalia. Hace dos años, el país sufrió una gran sequía. Devastando el terreno y forzando a las familias a abandonar sus hogares en el campo con la esperanza de encontrar ayuda en pueblos y ciudades. En este paisaje tradicional, parte de la ayuda viene de la forma más moderna: dinero digital ingresado directamente a los teléfonos de las familias.

El efectivo digital es solo un ejemplo de cómo las TIC se utilizan cada vez más para apoyar a los niños y las familias que viven situaciones de emergencia humanitarias y otras condiciones difíciles. Su impacto se puede ver en muchas esferas: mejora las comunicaciones, permite a los trabajadores humanitarios coordinar mejor las respuestas y mantener informadas a las poblaciones afectadas durante las crisis.
 

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