•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • El Nuevo Diario

Para el excanciller nicaragüense Francisco Aguirre Sacasa, la participación del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la Cumbre de Las Américas siempre estuvo en veremos, debido a que Latinoamérica no es una prioridad para Washington. El experto en política internacional estima que el discurso que pronunciará el vicepresidente Mike Pence, quien reemplazará a Trump en ese evento, será duro contra Maduro, el Gobierno de Cuba y con los países aliados a estos.

Doctor Aguirre, ¿Cuál es su interpretación a la decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de suspender su participación en la Cumbre de las Américas?

“Para mí el viaje del presidente Trump a la Cumbre de las Américas siempre estaba en veremos. Es un secreto a voces en Washington, que nuestro subcontinente no es una de las prioridades ni geopolíticas ni económicas del presidente Trump ni, para ser franco, de las últimas administraciones norteamericanas. En cuanto al actual residente de la Casa Blanca, en la medida que aborda temas latinoamericanos es porque inciden en la política estadounidense, ya sea por ser fuentes de migración ilegal (México y Centroamérica), o por impactar en la Florida --un estado crucial electoral-- por ser dictaduras de izquierda (como Cuba y Venezuela).

Sé que la Casa Blanca justificó la ausencia del señor Trump a la Cumbre de Las Américas, por su necesidad de monitorear la crisis en Siria ocasionada por el uso de armas químicas para atacar a rebeldes contra el régimen de Al-Ásad. No descarto que la Casa Blanca esté preparando una represalia militar en contra de Siria. Pero la verdad es que la primera vez que el señor Trump castigó a Al-Ásad atacando una base aérea con misiles tomahawks a comienzos de 2017, el mandatario estadounidense no estaba en Washington. Lo hizo desde Mar-a-Lago, su “resort” en la Florida. 

Otro tema que creo que pesó más en la decisión del presidente Trump, de cancelar su viaje al Perú y a Colombia, fue la acción tomada en contra de su abogado personal y “gestor,” Michael Cohen, el lunes por parte del FBI y la justicia federal en Nueva York. Me refiero al allanamiento de su oficina y apartamento, con autorización judicial como estipula el derecho norteamericano, para confiscar su computadora y sus archivos y evitar que estos fuesen destruidos. Esta información podría perjudicar al presidente jurídicamente, ya que Cohen ha sido su brazo derecho, su hombre de confianza cuando el señor Trump ha enfrentado dificultades en el pasado. 

Juzgando por sus declaraciones, esta acción sí ha molestado mucho al presidente Trump y no descarto que esté considerando correr al fiscal especial Mueller, quien está investigando a la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016. Otra posibilidad es que destituya a otros funcionarios de su propio Ministerio de Justicia. Ambas acciones sí serían serias. Podría desembocar en un enfrentamiento constitucional entre la Casa Blanca y los otros poderes del Estado norteamericano.

Se anuncia que el Vicepresidente Mike Pence representará a EE. UU. En el evento de Lima ¿Cree que su tono será políticamente más moderado a la hora de referirse a sus adversarios?

En todo caso, el vicepresidente Pence encabezará la delegación estadounidense en Lima --la primera vez que no lo ha hecho el propio jefe de estado-- y seguramente pronunciará el mismo discurso que se estaba elaborando para el señor Trump. Anticipo que ese discurso será duro en contra de Nicolás Maduro y el Gobierno de Cuba. También es posible que se refiera a los dos otros “aliados” más importantes latinoamericanos: Evo Morales de Bolivia y el comandante Ortega. Al menos eso es lo que están aconsejando latinoamericanistas importantes como Mary Anastasia O’Grady, quien cubre nuestro subcontinente en el Wall Street Journal.

¿Cuál cree que será el tono de la delegación nicaragüense en este evento?

El hecho que el presidente Trump no asistirá a la cumbre —combinado con la reciente destitución del presidente Kucyznski del Perú, el país anfitrión de la cumbre— obviamente le resta brillo a este evento. Y eso le brinda, en mi opinión, cierta latitud al presidente Ortega, en cuanto a cómo jugar sus cartas de cara a la Cumbre. Podría, por ejemplo, no asistir, y enviar a su vicepresidente o al general Halleslevens como su representante. O teóricamente podría ir y protestar la ausencia de Maduro en la cumbre. En este segundo caso, sin embargo, tendría que hacerlo con cuidado, aunque no estará Trump presente. Esto porque la delegación estadounidense sí tomará nota de su mensaje y tono. Y los Estados Unidos —por mucho nuestro socio comercial, fuente de remesas e inversionista más importante— sí tienen una memoria institucional. Y en la “era de Trump” ¡No perdona fácilmente!