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Indio-Maíz, la segunda reserva más importante de Nicaragua y una de las principales en Centroamérica, nació como un proyecto de paz en una época de guerra. Es considerada por expertos investigadores como un eslabón indispensable para mantener la conectividad de los bosques tropicales. 

Más de 5,000 hectáreas de árboles, pantanos y palmeras de esta reserva fueron afectadas por el incendio que duró diez días. El área perjudicada representa menos del 2% de todo Indio-Maíz, que mide aproximadamente 300,000 hectáreas. 

Martha Montero Vindas es una experta en medioambiente de Costa Rica que ha trabajado por muchos años en proyectos de conservación a lo largo del Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), que se extiende desde el sur de México hasta Panamá. 

La experta de Costa Rica manifestó que la preocupación de quienes como ella han trabajado en la conservación del Corredor Biológico “es que si se interrumpe ese paso por Indio-Maíz puede desfragmentarse todo el corredor”. 

Se estima que el CBM abarca más de 300,000 kilómetros cuadrados desde el sur de México hasta el Darién, en Panamá. 

Montero Vindas afirmó que las únicas dos masas boscosas de Nicaragua son Bosawás e Indio-Maíz. A su criterio Indio-Maíz tiene singular importancia porque es un eslabón indispensable para que la biodiversidad transite de norte a sur y viceversa. 

Aseguró que esta reserva es importante porque está unida al refugio de vida silvestre  barra El Colorado y el parque nacional El Tortuguero, ambos en Costa Rica, y forman un solo bloque de bosque por donde transitan miles de especies. 

Indio-Maíz permanece como una selva inexplorada.  Cortesía Ejército de Nicaragua/END

“Indio-Maíz es un pulmón en Centroamérica, quizá es el núcleo boscoso junto con las reservas que están al sur del río San Juan, al lado de Costa Rica. Constituyen un paso de las especies de norte a sur”, dijo.​

Agregó que “es el eslabón que conecta Bosawás y por medio del Río San Juan” se vincula “con  ecosistemas terrestres, acuáticos y de ambientes marinos costeros”.

Montero Vindas consideró que el incendio es una afectación vertebral de las reservas centroamericanas y que altera la conectividad entre paisajes y una gran diversidad de especies. 

Indio-Maíz inexplorado

Indio-Maíz es una zona inexplorada por la ciencia, aseguró el ingeniero forestal e investigador científico Armando Dans, quien colabora con Global Wildlife Conservatión (GWC), una organización que trabaja en el estudio del jaguar y el tapir, especies en peligro de extinción en el mundo. 

“Son muy pocos los científicos que han llegado a entrar (a Indio-Maíz) por muchas razones. Seguro que hay especies que ni siquiera imaginamos que existen”, aseveró Dans. 

A su criterio, esta selva tiene un gran potencial a nivel de la ciencia, la conservación y el turismo. “Aquí es posible encontrar a los animales en su hábitat natural. Nos permite estudiar las especies en un ambiente lo más natural posible. Es complicado encontrar otro ecosistema así en el país”, aseguró.  

La investigación que realiza en Indio-Maíz se centra en la conservación del jaguar (Panthera tigris) y el tapir (Tapiris bairdii). Dans afirmó que en 2014 empezaron a hacer estudios con cámaras trampas con una organización llamada Pantera, para conocer la biodiversidad y para determinar la zona donde se mueven los jaguares. 

“Los jaguares se mueven en la zona y hay poblaciones que habitan en esta selva. Es su hábitat de importancia mundial para este animal y otras especies”, precisó. 

No tienen datos de la cantidad de jaguares que hay en Indio-Maíz, pero sí tienen evidencia de que algunos ocupan Indio-Maíz como ruta hacia Bosawás. 

No obstante, en 2015 empezaron con el monitoreo del tapir, el mamífero terrestre más grande de Centroamérica, afirmó el científico. El tapir centroamericano se encuentra en peligro de extinción. Esta especie está desde México hasta el norte de Colombia. 

“En toda esa zona ya quedan alrededor de 3,000 individuos adultos, así lo determinó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)”, precisó. 

En Indio-Maíz hacen captura de los tapires y les colocan collares para saber cómo la especie utiliza la reserva. “Consideramos que hay entre 250 y 300 individuos en la reserva como máximo”, dijo Dans. ​

“Por eso esta selva es importante, porque alberga animales en peligro de extinción a nivel mundial”, dijo. Las especies que transitan en Indio-Maíz están conectadas con la zona norte de Costa Rica. Dans indicó que hasta la fecha han trabajado en un área de aproximadamente 6,000 hectáreas. 

“Indio-Maíz nos permite estudiar el comportamiento real de la especie, sin disturbio humano. Además la gente nativa coopera porque sabe el valor de conservar esta selva”, sostuvo el experto.  

Toma aérea de los daños que provocó el incendio. Cortesía Ejército de Nciaragua/END

Indio-Maíz nació por la paz

El ecólogo y conservacionista Jaime Incer Barquero aseguró que Indio-Maíz fue declarada Reserva Biológica como un proyecto para establecer la paz, en una época de conflicto.  

“Como el río San Juan era un lugar donde tropas del Ejército Popular Sandinista y la contra combatieron, hubo interés de Costa Rica de establecer una zona para la conservación y la paz”, afirmó Incer Barquero. 

Para 1989, Íncer Barquero tuvo conversaciones con destacados conservacionistas de Centroamérica, entre ellos Lorenzo Cardenal Sevilla, nicaragüense que llegó a ser representante de Greenpeace y asesor ambiental del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 

“En ese momento yo gozaba de una beca en la Universidad de Luisiana. El doctor Gerardo Budowski, que tenía mucha influencia me llamó por teléfono y me dijo que ellos pensaban hacer algo en todo el contexto de la pacificación de Centroamérica. Vengase para acá (Costa Rica), me dijo, y así diseñamos un sistema de áreas protegidas para la paz”, relató Incer Barquero. ​

Budowski fue un connotado científico de origen alemán que radicó en Costa Rica y que llegó a ser director de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).   

Incer Barquero recuerda que se fue a Costa Rica y durante una semana estuvieron debatiendo sobre los recursos con los que cada país contaba para formar dicho sistema de áreas protegidas. 

Aseguró que este proceso coincidió con el triunfo de la expresidenta Violeta Barrios, en 1990, y que fue una oportunidad de concretar el proyecto. 

“La convencí de que fuéramos a Costa Rica y habláramos con el presidente Rafael Calderón Fournier, para decirle que la nueva voluntad del Gobierno de Nicaragua era apoyar la conservación de los bosques húmedos”, precisó el ecólogo. 

Este sistema de áreas quedó conformado por bosque de ambos países. De la parte de Nicaragua lo conformaba desde el archipiélago de Solentiname, la reserva de Los Guatusos, El Castillo de la Concepción, la bahía de San Juan del Norte y la selva bastante intacta que luego sería Indio-Maíz. En tanto, Costa Rica tenía las áreas protegidas de Tortuguero y barra Colorado.

De esa forma se creó en 1990 la Reserva Biológica Indio-Maíz, como parte del Sistema Internacional de Áreas Protegidas para la Paz (SiaPaz).

Íncer Barquero sostuvo que este proyecto sirvió para motivar al resto de países a cuidar los bosques húmedos desde el Petén en Guatemala hasta Panamá. 

Yolillal, ecosistemas únicos afectados por el incendio

Los ecosistemas de yollillal, un tipo de palmera que predomina en la zona afectada por el incendio, solamente existe en las zonas bajas inundables, desde Brasil hasta Nicaragua. 

“Estos yolillales llegan hasta el norte de Laguna de Perlas. Esta especie da grandes cantidades de alimentos a un sinnúmero de fauna. También sirve para mantener los niveles de agua en las zonas bajas”, explicó Armando Dans, ingeniero forestal. 

Los ecosistemas de yolillal se regeneran rápidamente porque tienen raíces profundas. “La palma se puede quemar, pero por sus raíces profundas se va a regenerar”, explicó. Para que se regenere no debe haber invasión de ningún tipo. 

29 focos de calor sin llamas persisten en Indio-Maíz

El jefe de Defensa Civil, general Rogelio Flores, aseguró en conferencia de prensa que la tarde de ayer aún había 29 focos de calor sin llamas en la Reserva Biológica Indio-Maíz. 

Flores indicó que 17 de los focos están en el sector de Pan Creek y los otros 12 en el sector del cerro La Cucaracha. 

“Seguimos actuando con el personal en tierra y en vuelos de descarga de agua desde helicópteros para liquidar las consecuencias, a fin de evitar rebrote de fuego”, declaró Flores. 

El jefe militar afirmó que estos focos de calor se han venido detectando con las tropas en tierra, a través de exploraciones que se han realizado. “Se ha venido ejecutando acciones de apague, echándole tierra y los descargues de agua desde los helicópteros”, precisó.  

“Ya no se aprecia humo. Sin embargo, hay algunos focos de calor que se van detectando en tierra, a los que les damos seguimiento para aniquilarlos”, aseveró Flores. 

El brigadista del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Nicaragua, Francisco Torrente, explicó que los focos de calor sin llamas son como el carbón, que no emite llamas pero se mantiene encendido y produce calor. 

“Son cenizas calientes que posteriormente se enfrían. En la noche pueden llegar a enfriarse solo”, precisó. 

 Un foco de calor sin llamas puede permanecer encendido al menos tres horas, dependiendo de la temperatura que alcanzó, aseveró Torrente. “Lo más recomendable es enfriarlo o exterminarlo a través del agua”, expresó. 

Dijo que si no hay más combustible en la zona que pueda incendiarse, es muy poco probable que las llamas se aviven. 

Según la información compartida por el jefe militar, con los medios aéreos hicieron 61 descargas, lanzando 28,740 galones de agua, en los sectores de Pan Creek, cerro La Cucaracha y la bocana de Fish Creek.

“Ahora hay un acumulado de vuelos de descarga de agua de 265,143,740 galones, incidiendo en un área de 15 kilómetros cuadrados, en un tiempo máximo de 30:38 minutos”, mencionó Flores. 

En la reserva todavía se mantienen 1,500 militares, 9 medios aéreos, 17 navales y 70 medios de comunicación.