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Filiberto Meléndez y Luvys González iniciaron su noviazgo, contrajeron matrimonio eclesiástico en la Basílica Menor de El Viejo y sostienen una firme relación, a través del WhatsApp. La pareja, está separada momentáneamente. El en Chinandega y ella en la Ciudad de Los Ángeles, en el Estado de California.

“Llevamos seis meses casados y aspiramos a estar prontamente juntos. Tener nuestros hijos y emprender una vida de pareja estable con el favor de Dios”, dijo enamorado Filiberto Meléndez, quien junto a su esposa, son los mayordomos de la Santísima Virgen del Hato, imagen de veneración pública en Occidente.

La red social Facebook unió también en matrimonio civil a los jóvenes Kenia Lira y Elmer Gaytán, originarios de Chichigalpa y Managua, respectivamente, quienes se enamoraron a través de las cámaras y fueron novios durante dos años, antes del matrimonio civil.

“Nos conocimos por Facebook y luego de un tiempo la vine a conocer. Desde entonces me siento completo. La pareja ya tiene su primer hijo y queremos dos más, explicó el apasionado Elmer, que se comía en besos y caricias a su esposa.

La mayoría de estas parejas, pasan a residir al Estado de donde trabaja él o la contrayente.

Los desencantos

La suerte no es igual para los enamorados y hay algunos que tienen desencantos que los han llevado hasta dilucidar marcadas diferencias, en los juzgados de Chinandega.

En el juzgado primero de audiencias, a cargo del doctor Ángel Miranda, se ventiló el caso de una pareja que se conoció por Internet entre una mujer originaria de El Realejo y un hombre de la tercera edad, jubilado en Estados Unidos.

El Ministerio Público indicó en vista pública celebrada en la presente semana que, los “amigos” se conocieron en febrero del 2014 y que Sara Arelis Pravia Mendoza, invitó a Francisco Ramón López a conocer Nicaragua, viaje que realizó en mayo de ese mismo año.

“Ellos se casaron el 14 de junio y ahora el esposo acusa de estafa agravada a la señora Sara Pravia, porque supuestamente lo engañó al hacer compra de una flota vehicular pesada que su esposa puso a su nombre bajo el argumento que López es extranjero y sin residencia” reza la acusación.

El extranjero se desencantó en menos de 24 meses y denuncia maltrato, encerramiento y amenazas de muerte, contra ella y su hermano, identificado como Luis Pravia, de quien se califica como quien hacía las compras de cabezales, que no están a la vista del facilitador del dinero, quien asegura tener dinero para cubrir esos gastos y otro si fueran otras las circunstancias.

Otro caso en Corinto

Un hombre de 60 años, mantuvo por Internet una relación con una joven de 32. Ambos tuvieron la complicidad de las redes sociales. El novio decide volar desde Nueva York, Estados Unidos, hasta el puerto de Corinto, en Chinandega, para realizar la boda de sus sueños.

“Hubo ceremonia y fiesta, pero el matrimonio no se consumó”, relata el licenciado Ramón Navarro, abogado del nica-norteamericano que al siguiente día de la ceremonia promovió el divorcio, por voluntad de una de las partes. El trámite de esta separación fue el año pasado.

“No es difícil el trámite, siempre y cuando la demanda contenga los requisitos de ley contemplados en los artículos 159 y 174 de la Ley de Familia y es más fácil cuando se hace de mutuo consentimiento, porque solo se celebra única audiencia”, explicó la Jueza de Distrito de la familia, doctora Darlina Cajina.

Cajina agrega que “cuando el demandado es de oficio desconocido, hay necesidad de colocar edictos, lo cual hace demorado el trámite. Otro obstáculo podría ser el estudio socio-económico del padre y la madre o cuando el demandado está desempleado”, explicó la judicial.

En el juzgado único de la familia de Chinandega, se ventilaron el año pasado 137 causas de divorcio, expedientes de los cuales 67 de ellos fueron promovidos por los hombres, 57 por mujeres y solamente diez por mutuo consentimiento.

La jueza subraya que en 2017 se tramitó entre 11 y 15 solicitudes de demandas y que la tendencia en este trimestre es parecida.

En el libro de entrada del año 2017 en esa instancia judicial, pidieron divorcio 117 parejas que buscaron un abogado para disolver el vínculo matrimonial, mientras que 20 se fueron a la delegación de la Defensoría Pública, para divorciarse.

El doctor Nicolás Fúnez, delegado de la Defensoría Publica en este departamento destacó que en el año 2016, hubo el servicio de 1,073 casos, de los cuales 448 fueron solicitudes de divorcio y 46 de ellos, provinieron de la zona rural de Chinandega, siendo el 93 por ciento que la madre pidió una pensión alimenticia para sus hijos.