•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El Consejo Directivo del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) revocó ayer la Resolución 1317 que establece reformas al reglamento de la Ley de Seguridad Social, con el fin de “facilitar la discusión y el diálogo”, según establece el Acta 318 leída por el presidente Daniel Ortega. 

Las actuales manifestaciones, que ya han cobrado la vida de más de 30 personas durante enfrentamientos, iniciaron dos días después de que se anunciaran una serie de reformas tomadas unilateralmente por el Gobierno, las cuales aumentan el aporte de trabajadores y empresas al INSS y deducen el 5% a las pensiones de los jubilados. 

Durante su segunda comparecencia al país y reunido con representantes del parque industrial de zonas francas que dan empleo a unos 130 mil nicaragüenses, Ortega expresó que es necesario consensuar una nueva resolución que “asegure el fortalecimiento de la seguridad social para el mediano y largo plazo”.

Los empresarios del sector textil advirtieron que después de cinco días de protestas, la situación actual de país “está poniendo en riesgo la operación y  la continuidad de todas las empresas”, puesto que ya están sintiendo algunos efectos como afectaciones a la integridad física de sus colaboradores, pérdidas económicas significativas y oportunidades futuras para un crecimiento sostenible. 

Las principales empresas del régimen de zonas francas manifestaron la “necesidad urgente” de que se restablezca la paz social y la seguridad ciudadana, respetando los derechos humanos de la población para regresar a las labores cotidianas con normalidad. 

Ortega dijo que en el caso de las zonas francas “habrá que hacer una mesa muy particular” en la negociación, por las características que tienen “para mover las inversiones y generar empleo rápidamente, y a la vez asegurar a sus empleados”. 

Diálogo

El presidente de Nicaragua también rechazó las tres condiciones que estableció ayer el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) que demandan antes de cualquier negociación el cese inmediato de la represión de la Policía Nacional y de las fuerzas de choque afines al Gobierno, la liberación de los ciudadanos detenidos por ejercer su derecho a expresarse libre y pacíficamente y la garantía de la libertad de prensa.  

“Un diálogo no se puede condicionar, un diálogo debe ser abierto”, manifestó ayer Ortega, añadiendo que el primer tema que deberá tratarse es cómo “restablecer la seguridad, la estabilidad y la paz de las familias nicaragüenses” y posteriormente deberán discutir “el seguro, las reformas tributarias y otros temas”.  

También invitó al cardenal Leopoldo Brenes para que participe del diálogo con una delegación de obispos. “Invito a su eminencia (…) que pueda estar acompañándonos en el diálogo, como lo han hecho en otros momentos los líderes de la Iglesia como garantes”, agregó el mandatario.