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El papa Francisco apeló ayer desde la Plaza San Pedro en El Vaticano, al cese de la violencia en Nicaragua tras las protestas contra las reformas al seguro social promovidas por el Gobierno, que han provocado la muerte de al menos 30 personas, entre ellos un periodista de la Costa Caribe.

“Estoy muy preocupado por todo lo que está pasando estos días en Nicaragua”, dijo el pontífice tras la oración Regina Coeli en la Santa Sede.

“Expreso mi cercanía con la oración por este amado país y me uno a los obispos para pedir que cese toda violencia, se evite un derramamiento de sangre inútil y que las cuestiones abiertas se resuelvan pacíficamente y con sentido de responsabilidad”, agregó Francisco.

CEN condena brotes de violencia 

Precisamente la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) pidió al Gobierno derogar las reformas hechas al seguro social y dialogar con los distintos actores para evitar las protestas protagonizadas por ciudadanos que no aceptan el aumento de las cotizaciones ni el cobro de un 5% sobre la pensión actual de los jubilados.

“Exhortamos a las autoridades del país a escuchar el grito de los jóvenes nicaragüenses y la voz de otros sectores que se han pronunciado al respecto de las reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y derogar las reformas a las políticas de dicho instituto, publicadas recientemente en La Gaceta”, dice un comunicado del CEN compartido por el clero de la Arquidiócesis de Managua. 

Los líderes católicos también reprobaron los brotes de violencia “que enfrentan a los hijos de una misma nación. Las acciones represivas ejecutadas por miembros afines al Gobierno alteran la paz”, indica el comunicado.  

Consecuencias

Las protestas en Nicaragua estallaron el pasado miércoles por una propuesta de reforma al seguro social, con violentas manifestaciones en todo el país, por ello Francisco llamó a una resolución pacífica al conflicto.

Hasta el momento se contabilizan decenas de heridos y más de 20 muertos entre civiles que protestan en las calles, un policía, un periodista y jóvenes de grupos afines al Gobierno.

Protestas en el mundo

Noelia Celina Gutiérrez y EFE

En diferentes ciudades del mundo, los nicaragüenses en el exterior han organizado protestas para rechazar las reformas al INSS y los actos violentos que se han desatado en el país. 
Ayer en Madrid, unas 200 personas asistieron a una concentración convocada por la comunidad nicaragüense en España. La gestora cultural Eliett Cabezas, una de las convocantes, denunció en declaraciones a Efe la situación “frustrante” por la que está atravesando Nicaragua.

“Queremos pedirle al Ejecutivo español, que es amigo de nuestro país, que por favor pida al de Nicaragua que cese la represión y violencia y haga ya un alto al fuego”, indicó. 

También se reportaron protestas, según recursos publicados en redes sociales, en avenidas céntricas y frente a consulados y embajadas de Nicaragua en las ciudades estadounidenses de Miami y Washington D.C; en las ciudades españolas de Bilbao y Barcelona; en San José, Costa Rica; en Buenos Aires, Argentina; en Santiago de Chile; en la Ciudad de Guatemala; en Ciudad de Panamá; en París, Francia; y en Montreal, Canadá.

Nicas en Boston piden un cese a la violencia

Carlos Solís/Corresponsal

Los nicas que viven en el estado de Massachusetts, gritaron a unísono, “paz para Nicaragua”, la demanda la realizaron desde el popular Boston Common. Al mismo tiempo, le pidieron al presidente Daniel Ortega, que cese la represión en contra de los manifestantes que luchan por las medidas tomadas por el gobierno para modificar las cotizaciones de pensiones al INSS y por el recorte del 5% a las personas jubiladas, que ayer fueron anuladas.

La nicaragüense, Teresa Flores, dijo haber llegado a la protesta porque se encuentra molesta por la violencia que vive el país, pero tiene fe en que pronto las cosas volverán a su normalidad y anhela que haya libertad para todos los nicaragüenses, “Quiero ver una Nicaragua libre donde se pueda expresar uno libremente sin que te violenten tus derechos por pensar diferente”.

La joven nicaragüense, Juliet Espinoza, de 17 años,  dijo sentirse impotente por no poder ayudar a los jóvenes universitarios quienes se encuentran en protesta.
Por su parte, el sacerdote franciscano de origen nicaragüense, William Morales, sostuvo que “se ha violentado el derecho a la gente jubilada y las personas mayores. Yo creo que es momento de recapacitar, todas las organizaciones civiles y políticas del país tienen que buscar un consenso para que se restablezca la paz”.