•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Los estudiantes universitarios son los principales protagonistas de esta ya larga jornada de protestas, en las que se han dado actos vandálicos y saqueos, especialmente el fin de semana, cuando supermercados fueron arrasados no solo por saqueadores sino también por compradores nerviosos, los cajeros automáticos se quedaron sin dinero y las filas eran interminables en las gasolineras.

Organizaciones humanitarias han cifrado en al menos 27 los muertos y en casi 500 los heridos, mientras que el Gobierno informó, el viernes pasado, de 10 fallecidos.

La reforma que subía las cotizaciones y bajaba las pensiones fue derogada por el Gobierno el domingo en un intento fallido por contener unas protestas que dejaron de ser solo por el tema de la seguridad social.

Pero este lunes una tensa calma reinó en la capital y en el resto del país, donde las clases fueron suspendidas y algunas calles mostraron todavía barricadas, llantas quemadas, piedras, troncos cruzados y desolación.

“Tenemos una calma y una normalidad que nos anima a todos, porque las familias nicaragüenses quieren tranquilidad”, dijo al respecto la vicepresidenta Rosario Murillo, que reiteró el llamado al diálogo del Gobierno y dijo que la liberación de detenidos, sin dar una cifra, sentaba las bases para ello.

A lo largo de los últimos días, el oficialista Frente Sandinista

de Liberación Nacional (FSLN) vio cómo perdía bastiones históricos como la ciudad de León, el barrio Monimbó en Masaya, universidades públicas, excombatientes del Ejército Popular Sandinista, y madres de excombatientes, de donde históricamente recibía apoyo incondicional.

Y en las redes sociales, mientras el júbilo de las manifestaciones contra Ortega marca tendencia, los seguidores del presidente, que este lunes no salieron a las calles, envían mensajes como “esta historia no ha terminado”.