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La Casa Blanca condenó los actos de violencia ocurridos durante las protestas en contra del INSS en Nicaragua, así como el cierre de los canales de televisión, y pidió que en este país se instale un diálogo.

En un comunicado emitido esta tarde, la Casa Blanca calificó como "repugnante la violencia política  aplicada por la policía y movimientos progubernamentales en contra del pueblo de Nicaragua, en particular contra los estudiantes universitarios".

La semana pasada en Nicaragua se registraron protestas generalizadas, dejando como saldo unos 30 muertos, un número no precisado de personas detenidas, más de un centenar de heridos, daños a la infraestructura pública y privada, y saqueos.

Para la Casa Blanca, todas las acciones de violencia han provocado un rechazo de la comunidad democrática internacional.

"Como nación, respaldamos la libertad de expresión y los derechos civiles", sostiene la Casa Blanca.

En el comunicado, el gobierno de Donald Trump afirma que se une a la comunidad internacional en su llamado a un diálogo en apoyo a la población.

Policías en una de las calles de Managua donde había protestas, la semana pasada. Oscar Sánchez/END

El gobierno de Estados Unidos cierra su nota de prensa diciendo que la población de Nicaragua "anhela la libertad de expresión política y las verdaderas reformas democráticas".

Tras las protestas en Nicaragua, el gobierno de Daniel Ortega revocó la reforma al INSS, que establecían un aumento en las cotizacoines y una deducción del 5% a las pensiones.

Además, el empresariado llamó a un diálogo, con la iglesia Católica como garante, para buscar una solución al INSS y a otros temas nacionales.

Las protestas en Nicaragua se mantienen en algunos puntos, aunque con menor intensidad.

Ayer hubo una multitudinaria marcha en Managua, con réplicas en varios municipios, por parte de personas que llamaron a  la paz y al cese de la violencia.

Finalmente, las autoridades liberaron hoy a las personas que habían quedado detenidas durante las protestas contra el INSS, que el año pasado cerró con un déficit de más de 2,300 millones de córdobas.