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El transporte urbano e interurbano con poca afluencia de pasajeros, calles aún sin reparar, andenes llenos de piedras, negocios saqueados que tratan de recomenzar y árboles de la vida aún en el suelo es el panorama que ayer se observaba en la ciudad de Managua, tras seis días de protestas que estallaron por las reformas a la seguridad social.

En un recorrido de El Nuevo Diario por los principales escenarios de las protestas y saqueos, se observó intentos por reactivar las actividades, aunque todavía las calles cercanas a la Universidad Politécnica (Upoli) y los alrededores -colonia Miguel Gutiérrez, barrio  9 de Junio y las Américas 1- este martes por la mañana había barricadas y calles sin sus adoquines.  

Entre los días jueves y domingo pasados, la vía entre Plaza el Sol y los semáforos de la Empresa Nicaragüense de Energía Eléctrica (ENEL) lucía como un campo de batalla: muchas piedras sobre la calle, los andenes y llantas ardiendo. Pero este martes, el paso por la pista Rubén Darío, Juan Pablo II y la avenida Casimiro Sotelo, frente a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), estaba libre. La mayoría de las piedras usadas en el conflicto fueron retiradas, aunque algunas todavía se podían ver en los andenes. Igual que las manchas negras donde ardieron llantas.   

Por su parte, estudiantes que se identificaron de la UNI, desarrollaron una jornada de limpieza en los alrededores de la Catedral Metropolitana, Universidad Centroamericana y la UNI. 

“La idea es simple: los muchachos y muchachas de la universidad se solidarizaron con lo que pasó aquí. Limpiamos la universidad y aquí (la catedral). Estamos participando alrededor de unos 250 a 300 estudiantes voluntarios sin distingos, que con bolsas recolectamos botellas y apartando las piedras, eso es todo”, comentó Manuel López, destacando que los desechos fueron dejados para que los camiones recolectores de basura lo levantaran. 

Transporte 

Este martes la afluencia de personas movilizándose era poca, a pesar que la actividad del transporte público urbano e interurbano era fluido.

“La gente todavía tiene temor a salir de sus casas. Parece que aún hay tensión. Poca gente está saliendo. Regularmente a esta hora (11:40) en día martes estos buses van a casi su capacidad, pero hoy ya ve que todos van sentados”, explicó el conductor Alfonso Morales Aguirre.

Jorge Aragón de la ruta 117 comentó que desde su salida temprano no han tenido ningún impedimento para movilizarse por las calles, a diferencia de los otros días que en varios puntos de la capital, debían tomar vías alternas para llegar a su destino. “Si ocurre algo que nos ponga en riesgo, pues tendríamos que guardar las unidades. El dueño no se va a arriesgar a que le quemen el bus”, indicó Aragón.

En el caso de los interurbanos, Kenia de los Ángeles Campos, quien labora en la ruta Chinandega-Managua, dijo que la afluencia de pasajeros está baja, y un viaje en el que regularmente van 30 a 35 personas, en estos momentos solo van 18.

“Ya estamos circulando normalmente. Esperemos que en los próximos días la gente vuelva a sus actividades”, consideró Campos.