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La empresa Tecnologías y Sistema Sociedad Anónima, propiedad del tesorero del partido Frente Sandinista, multifuncional empleado del gobierno y gestor de comercio de las empresas movidas bajo el abrigo de la cooperación venezolana, Francisco López Centeno, despidió a más de 50 trabajadores de su plantel por supuesta iliquidez.

Trabajadores despedidos de la empresa, denunciaron a EL NUEVO DIARIO los entretelones de la crisis financiera que afecta a Tecnosa, los cuales revelan que sin la sombra de los fondos públicos que les fueron asignados en una buena cantidad de proyectos gubernamentales dados sin licitación pública, la empresa no prosperó.

Tecnosa es una empresa propiedad del tesorero del FSLN, Francisco López Centeno y familiares. Esta sociedad se hizo famosa gracias a investigaciones de EL NUEVO DIARIO, que revelaron que la misma había recibido fondos del Instituto de Seguridad Social, INSS, hasta por 1.2 millones de dólares, para construir, sin licitación y sin supervisión de las instituciones del Estado, el emblemático proyecto residencial “El Pueblo Presidente”, que se alzó con fondos públicos en los terrenos de las antiguas ruinas de Managua.

Exclusiones y exoneraciones

Las investigaciones revelaron, además, que la citada empresa recibió más de 12 proyectos estatales y millonarios fondos públicos para construir escuelas, reparar edificios públicos, centros infantiles y otros, asignados bajo la figura de exclusiones de procedimientos por la Contraloría General de la República, y hasta con exoneraciones de impuestos autorizados por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

De acuerdo con informes reportados a este rotativo por ex trabajadores y personal administrativo, que omitieron sus nombres por razones de seguridad, el pasado 14 de abril, el gerente de la empresa, Luis Adrián Pichardo, les notificó mediante cartas a más de 50 trabajadores el despido de Tecnosa.

Dios siempre de por medio

“(…) la empresa en la cual nos encontramos sin realizar proyectos ni futuros ni a corto plazo, lo que conlleva a decisiones difíciles en el aspecto humano, como es la reducción del personal excedente que en nuestras empresas se encuentra laborando”, explica la carta.

Antes de despedirse, “con la confianza en Dios nuestro señor”, Pichardo les avisó a sus empleados que de lograr obtener nuevos proyectos “se le tomará como la primera opción para ser contratado nuevamente”.

Dos días después del despido masivo, los trabajadores se organizaron como miembros del Consejo de Liderazgo Sandinista de Tecnosa, y redactaron una carta que enviaron al presidente Daniel Ortega, la cual fue recibida en las oficinas de la Secretaria General del FSLN, casa familiar, oficinas presidenciales y sede del partido, en residencial El Carmen.

En ella piden la reubicación en otros puestos de trabajo dentro de los proyectos del Estado, y le informan de la difícil situación de los trabajadores despedidos.

“La presente tiene el fin de solicitarle su honorable gestión de reubicar a todos los técnicos, profesionales y trabajadores en general de Tecnosa, que hemos venido trabajando con mucha dedicación y espíritu revolucionario, construyendo Casas para el Pueblo, escuelas, centros infantiles, etcétera”.

Ellos plantean que la reubicación podría ser en las alcaldías y en las diferentes modalidades del negocio Estado-Partido-Familia: Albanisa, Alba-Caruna, Petronic, Refinería Sueños de Bolívar y otros.

Ni casas tienen

Además, la carta evidencia, en cierto modo, la difícil situación por la que atraviesan militantes sandinistas y obreros de la citada empresa, al grado que se revela que la mayoría ni siquiera tiene casa propia, a pesar de que construyeron más de 400 viviendas sociales que fueron entregadas por el gobierno a sindicatos de salud y de educación, así como a periodistas oficialistas y a personalidades afines a la pareja presidencial.

“Estimado líder y presidente, todos somos militantes del FSLN, organizados en el Consejo de Liderazgo Sandinista de nuestra empresa Tecnosa, somos padres de familia en su mayoría, alquilamos viviendas, con hijos estudiando aún en universidades, secundaria y primaria”, indicaron a Ortega.

Uno de los ex trabajadores reveló que mientras despiden a más de 50 empleados, los dueños de la empresa y sus jefes superiores no sólo se aumentaron el salario el pasado marzo, sino que usan los recursos de la empresa para construir mansiones y proyectos privados de sus socios.

“Luis Adrián Pichardo y su hija Leonor Pichardo, que es la administradora de Tecnosa, se subieron los salarios a más de 60 mil córdobas mensuales, mientras a nosotros nos lanzan a la calle”, dijo uno de los afectados.

Señaló que en la actualidad una firma privada realiza una auditoría en las cuentas de Tecnosa para ver el manejo de los fondos. El trabajo de auditoría fue ordenado “desde arriba”, con el objetivo de conocer “cómo andan los negocios”.

“Nosotros hemos creído en los conceptos del Gobierno de trabajo, paz y reconciliación, así como de bienestar social, pero imagínense que ni una sola casa de las que hemos construido ha sido entregada a uno de nosotros, todas se les han dado a quienes ha dicho la compañera Rosario (Murillo)”, se quejó.

Casas eran regaladas y las están vendiendo

Otro de los afectados aseguró que el financiamiento venezolano ha sido cortado para los proyectos de casas populares, debido a la diferencia que existe entre la primera dama Rosario Murillo y la cooperación venezolana, pues la segunda entregó la donación de los fondos para que las casas se regalaran, no para que se vendieran.

“Por ejemplo, el proyecto de Petrocasa que está supuesto a levantarse por El Mayoreo, está paralizado, porque mientras no se arregle el malestar con (Hugo) Chávez, no hay plata”, dijo la fuente.

Las casas fueron valoradas en un primer momento en 12 mil dólares, pero el presidente Ortega al entregarlas, en octubre de 2008, dijo que su valor real era de 20 mil dólares. Se suponía se pagarían en cuotas de menos de 90 dólares, sin embargo, esta última parte del contrato no se ha cumplido.

El otro socio del Estado

En mayo de 2008, EL NUEVO DIARIO descubrió a través de una investigación periodística que este significativo proyecto gubernamental era construido por empresas vinculadas a altos personajes del gobierno, como Francisco López Centeno, funcionario de Petronic y socio de Tecnologías y Sistemas Sociedad, y Mario Salinas Pasos, funcionario de Turismo y socio de la constructora Sinergia.

Además, se descubrió que el dinero que costeaba la construcción era del Seguro Social y no de Venezuela, aunque al final, por las investigaciones periodísticas, los fondos volvieron a la entidad de los asegurados, y la ayuda venezolana a través del banco paraestatal Alba-Caruna fue la que cubrió el proyecto.

Petrocasa paralizado

EL NUEVO DIARIO visitó el proyecto Petrocasa frente a la entrada de El Mayoreo, y se comprobó que en el mismo se encuentra maquinaria de la Alcaldía de Managua que remueve terreno, pero sin señales de construcción de 100 casas, que supuestamente serían entregadas el 19 de julio próximo como parte de la celebración del 30 Aniversario de la Revolución.

“Esa maquinaria, al igual que pasó con el proyecto de El Pueblo Presidente, es de la Alcaldía de Managua, del Plantel Batahola, Distrito Dos y Distrito Cuatro, que se reportan como que se paga, pero al final son tractores y motoniveladoras que la alcaldía ni cobra por su renta ni por los horas-hombre, pero que al momento de reportarse en Tecnosa, lo ponen como que lo pagaran. ¿Adónde va el dinero que se recibe de Venezuela para eso? Es buena pregunta”, dijo la fuente.

En busca de las respuestas a esta interrogante y a otras, el pasado viernes llamamos al gerente de Tecnosa, Luis Adrián Pichardo, pero la única ocasión que respondió, al enterarse que se trataba de EL NUEVO DIARIO, dijo que se escuchaba muy mal la comunicación y segundos después cortó. Nosotros le oíamos claramente.

En las decenas de llamadas que hicimos después nos encontramos inmediatamente con su contestador automático, y aunque le dejamos mensajes no respondió a ellos. También buscamos a Francisco López, pero tampoco respondió.