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Las protestas ciudadanas en Nicaragua, iniciadas hace ocho días, a raíz de las reformas al Seguro Social impuestas por el Gobierno, han dañado la imagen internacional de este país centroamericano, afirma la periodista Patricia Janiot al conversar con El Nuevo Diario.

“No eran las mismas protestas que estábamos acostumbrados a ver”, dice la presentadora de la edición nocturna del Noticiero Univisión, en Estados Unidos, quien vino a Managua a cubrir estos acontecimientos.

“Esta vez, se movilizó una parte de la población que no estaba alineada con ningún partido político, nos llamaba la atención que eran protestas genuinas, sobre todo en defensa de los abuelos”, explica la periodista de origen colombiano.

Es su primer viaje a Nicaragua y Janiot pudo conversar con personas claves, entre estudiantes, madres de jóvenes muertos, representantes del sector privado y hasta el asesor económico del presidente Daniel Ortega.

Sobre el diálogo nacional, que tendrá como mediadora a la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Janiot espera sea un proceso “en el que haya un cronograma para que se cumpla lo que se pacte, porque de lo contrario esto será una pérdida de tiempo”.

Usted tiene mucha experiencia cubriendo conflictos a nivel internacional. ¿Cuál es la particularidad que ve aquí, en Nicaragua?

Llama la atención la magnitud de las protestas, la determinación de los estudiantes a permanecer organizados y activos para seguir protestando. Se da esta decisión del Gobierno de revertir su decreto (de reformas al Seguro Social), que fue lo que finalmente movilizó a los estudiantes y nos dio la impresión de que algo estaba cambiando. No eran las mismas protestas que estábamos acostumbrados a ver,  esta vez se movilizó una parte de la población que no estaba alineada con ningún partido político, nos llamaba la atención que eran protestas genuinas, sobre todo en defensa de los abuelos, de los jubilados, nos parecía algo bastante solidario por parte de la juventud nicaragüense.

¿En qué momento Univisión decide enviar un equipo a Managua? ¿Fue una propuesta de ellos o directamente suya? 

Ambos. Cuando ya se empezaron a registrar muertos, empezamos a recibir las imágenes de represión policial, ya no eran dos o tres, ya los muertos superaban los 20 y ahí dijimos que si esto continuaba sería una tragedia muy grande. 

¿Cómo se ve la situación de Nicaragua desde el exterior?

Esto ha sido un golpe muy fuerte a la imagen de Nicaragua, la imagen de un país seguro que le da la bienvenida al turismo, de un país que crece a un ritmo mucho mayor que el promedio de América Latina. Sin embargo, pues, con grandes rezagos en pobreza y empleo.  Creo que no le ayuda en nada a ese impulso que tenía la economía nicaragüense.

¿Cree que un turista que quizás tenía planeado llegar al país ahora va desistir, aunque concluyan las protestas?

Un turista va pensar dos veces el venir a Nicaragua, especialmente con las alertas que emitió el Departamento de Estado para los ciudadanos estadounidenses, con la decisión de los diplomáticos estadounidenses de salir del país, con los comunicados de la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas (ONU) pidiendo el cese a la violencia. Sin lugar a dudas, esto ya trascendió las fronteras.

¿Qué importancia tiene que medios internacionales, como Univisión, den cobertura a estos acontecimientos en Nicaragua?

Es muy importante porque estamos siguiendo una situación compleja, una situación de violación a los derechos humanos, de activismo juvenil que se organiza a través de las redes sociales. Creo que en la medida que los medios nacionales e internacionales tengan el foco puesto en lo que está pasando, eso genera solidaridad y presión internacional. Eso, al final, ayuda para que cese la represión y el derramamiento de sangre. La cobertura de medios internacionales es clave, especialmente cuando los medios locales están siendo censurados.

¿Qué consecuencias tiene la censura a medios de comunicación?

Es una decisión miope del Gobierno, porque se olvida que cada nicaragüense con un teléfono en la mano tiene una herramienta muy poderosa, la facilidad de comunicarse inmediatamente con el mundo de forma simultánea. No podrán censurar a nadie porque, igual, la información se va filtrar porque cada persona tiene una cámara en su mano. Eso facilitó que se diera a conocer inicialmente la gravedad de la represión a las manifestaciones pacíficas. 

Es su primer viaje a Nicaragua y Janiot pudo conversar con personas claves

¿Y por qué ese empeño en la censura? 

Porque no quieren que esto cause malestar, que la población se entere de lo que realmente está sucediendo, porque no quieren que más estudiantes se sumen a las protestas antigubernamentales. Y si hablamos de una posible censura a las redes sociales, es algo que han intentado hacer en muchos países y no lo han logrado porque estas plataformas están controladas desde fuera. La revolución digital democratiza la información y empodera al ciudadano. ​

Vimos que tuvo la oportunidad de entrevistar al asesor del presidente. ¿Qué tan difícil fue conseguir su entrevista y con quién más ha intentado conversar aquí en el país?

La entrevista con Bayardo Arce no fue tan difícil obtenerla, tardó unas horas para responder y nos dijo que le había contado al presidente (Daniel Ortega) que iba hablar conmigo y lo vi abierto para hablar de los temas difíciles, dispuesto a reconocer los errores, a darle la oportunidad al diálogo para que se incluyan los temas sensibles que necesitan solución en Nicaragua. Al menos lo verbalizó. También hemos intentado entrevistar al presidente, la vicepresidenta, y lo que me han dicho es que han tomado nota y que me avisarán. Lo ideal sería hablar con alguno de ellos en este viaje, pero si se da la oportunidad después, no dudaría en volver. 

“No eran las mismas protestas que estábamos acostumbrados a ver”, dice la presentadora de la edición nocturna del Noticiero Univisión.

¿Cuáles diría usted que son las claves para hacer una buena cobertura en este tipo de conflictos?

Creo que hay que tener muchísima responsabilidad a la hora de informar, sobre todo cuando la situación es candente. Creo que se hace mejor periodismo cuando es balanceado, cuando se incluyen todas las voces, las que están a favor, en contra, la voz de la gente que se ve afectada con una medida. Hay que tener una visión bastante integral, sin alarmar, exagerar o incitar a que la gente entre en desmanes. Se debe ser ético a la hora de informar en situaciones tan sensibles como estas.

¿Cómo valora la cobertura que ha hecho en Nicaragua? ¿Se va satisfecha de lo que logró?

Me voy satisfecha, pero me hubiese encantado tener más tiempo para ahondar más en detalle en los diferentes problemas, me gustaría hablar con la Iglesia, gente del alto gobierno, hablar con el presidente del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social para que me contara en detalle cómo se llegó a este descalabro. El espacio que tenemos es limitado y tendremos la oportunidad de regresar y hacer otra cobertura, no de coyuntura.

¿Qué fue lo que más la marcó en este viaje?

La magnitud de las protestas, sobre todo la del lunes. Me pareció que era un mensaje muy poderoso para el Gobierno. Quedó demostrado que no hubo ningún incidente y a lo largo del recorrido que hice no vi policías, no vi nadie confrontando a nadie y eso demuestra que si la policía deja que la gente se manifieste pacíficamente, no tiene por qué haber víctimas fatales, ni heridos, ni detenidos. El pueblo solo quiere manifestarse por un descontento genuino que tiene con el Gobierno. Todos estaban sorprendidos, eran ríos de gente, nos desplazamos por varios puntos y todavía seguía avanzando la marcha. Fue algo nunca antes visto en Nicaragua. Me voy muy complacida con ver una movilización social espontánea. 

¿Cómo ve el proceso de diálogo que se ha iniciado a solicitud del Gobierno, con todos los sectores y teniendo a la Iglesia como mediadora?

Espero que este sea un diálogo en el que haya un cronograma, para que se cumpla lo que se pacte, que haya un seguimiento para que efectivamente se haga lo que se acordó, porque de lo contrario esto será una pérdida de tiempo. Ojalá que se incluyan los temas que reclama la gente que se siente oprimida, que siente que vive en una dictadura y en un país sin garantías para expresarse libremente o manifestar su voz disidente. Creo que también la reforma electoral es fundamental para que haya garantías en unos nuevos comicios.