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Se desmayó cuando la llamaron para avisarle que su esposo había muerto, a las 10:00 p.m. del miércoles. Las vecinas la despertaron con hojas de naranja agria. No usaron alcohol porque podía perjudicarle el embarazo de siete meses. Rosaura Chavarría, de 25 años, madre de tres niños menores de 8 años y en espera de otro, es ahora la viuda de Edwin Gómez, de 33 años, quien recibió disparos mientras se defendía de un ataque armado en una de las entradas a la Universidad Politécnica (Upoli) el domingo por la madrugada. 

La pareja vivía en el barrio “Pedro Aráuz”, en una cuartería ubicada al lado oeste de la Upoli, en donde un grupo de universitarios permanece atrincherado desde el pasado jueves, a raíz de las protestas contra las reformas al seguro social nicaragüense. 

El domingo, antes de que Gómez fuera trasladado al Hospital Alemán Nicaragüense, los jóvenes en la Upoli fueron atacados a balazos. La población acusa a la Policía del ataque, pero la Policía negó que hubieran tenido presencia en la zona y atribuyó el enfrentamiento a grupos delincuenciales. 

“Las balas de quienes estaban atacando le pegaban a quien alcanzaran. Era la Policía”, dice Chavarría, quien no había visto el cadáver de su esposo, porque sus familiares se lo llevaron a Estelí, de donde era originario. 

Según Chavarría, su esposo no pertenecía a ningún partido político, “andaba allí (en las trincheras) para defender al pueblo”. “Los muchachos estaban siendo atacados, ellos pedían ayuda y él salió a apoyar”, aseguró la joven. 

La vela de Gómez fue ayer en Estelí. El entierro está programado para ese viernes en el cementerio de la comunidad de Santa Rosa, en Condega, donde nació. Su viuda está desde ya preocupada por su situación. “Yo quedo a la intemperie, él era el que pagaba la mensualidad del cuartito”, refiere, añadiendo que su esposo trabajaba en la construcción y era el que proveía el sustento para la familia de 5. 

Chavarría es una vendedora informal, y el día que no vende comida, no gana. “Cualquier ayuda es bienvenida”, expresó la joven viuda, vestida de negro y de pie frente a la cuartería en la que vive. 

Joven enterrado en Masaya

José Adán Bone, de 30 años, es otro de los jóvenes que se cuentan entre los fallecidos a causa de heridas de bala durante los enfrentamientos entre la policía y protestantes en contra de las reformas al seguro social.

La víctima era originaria de Cofradía, Masaya. Allí fue sepultado durante la mañana de ayer. 

Bone fue reportado como desaparecido por sus familiares el pasado sábado 21 de abril y su cuerpo fue encontrado este martes 24 en la morgue del Hospital Alemán Nicaragüense, aseguró Alilda Jirón, prima de la víctima.

De acuerdo con Jirón, su primo desapareció desde el sábado, presuntamente después de salir de su trabajo en Managua. Sus familiares lo encontraron sin documentos en la morgue del Hospital Alemán Nicaragüense, donde lo identificaron. 

Jirón afirmó que hasta el momento no han recibido una explicación por parte de las autoridades de cómo ocurrió la muerte de José Adán Bone, por lo que no están seguros de que haya muerto durante las protestas. “En la morgue no nos explicaron nada, solo que murió a causa de dos impactos de bala en el pecho”, explicó la prima del fallecido, quien se dedicaba a trabajar en la capital como constructor.

Una de las hermanas de Bone afirmó que un trabajador del hospital le dijo que este fue dejado por una camioneta en la entrada de emergencias del Hospital Alemán Nicaragüense. Bone deja a un hijo de 5 años en la orfandad.