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El tres de noviembre de 2003, a mitad de camino, se dio el punto de inflexión de la administración Bolaños: viró y rompió sus relaciones con el FSLN, intentando arreglarse con el PLC, lo que desembocó en un nuevo pacto entre sus adversarios, quedando su gobierno aislado.

La razón, a juicio de Agustín Jarquín, ex contralor y diputado de la Convergencia Sandinista, fue que el ingeniero Bolaños “no se plantó” frente a las presiones estadounidenses representadas en la visita del secretario de Estado Colin Powell, el tres de noviembre de 2003. “Doña Violeta resistió, don Enrique no se plantó”, afirmó Jarquín.

El legislador hace referencia a la ex presidente Violeta Barrios de Chamorro, quien resistió las demandas del enviado estadounidense Bernard Aronson, segundo jefe del Departamento de Estado para América Latina, quien ejerció fortísimas presiones para que el general Humberto Ortega fuese retirado de la jefatura del Ejército Popular Sandinista, EPS, ahora Ejército de Nicaragua, a inicios de su mandato.

A diferencia de ella, el ex presidente Enrique Bolaños “no se plantó” frente a las presiones del secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, con quien sostuvo un encuentro clave el tres de noviembre de 2003, a bordo del Air Force Two, el cual a criterio de Jarquín, selló el destino de la administración Bolaños y trajo graves consecuencias políticas para el país.

“Lamentablemente don Enrique fue susceptible a las presiones estadounidenses y rompió el entendimiento con el FSLN, el cual fue muy fructífero para el país durante 2003, aprobándose las leyes del DR-Cafta, el Presupuesto y los acuerdos con el FMI”, recordó el ingeniero Jarquín, ex contralor general de la República.

Al romper con el FSLN y buscar un arreglo con el PLC a fines de 2003, Carlos Noguera fue electo presidente de la Asamblea Nacional, y con la bancada azul y blanco el PLC dominó la directiva parlamentaria, pero todo el primer semestre de 2004 fue improductivo, y a fines del año se dio un arreglo entre el PLC y el FSLN, motivado por la ruptura de Bolaños con el ex presidente Daniel Ortega, remarcó Jarquín.

A juicio de Jarquín, las consecuencias de la Nota Powell fueron las siguientes: 1) Colapsó el acuerdo o pacto de gobernabilidad que le permitió a Bolaños adelantar su agenda de gobierno en alianza con el FSLN hasta 2003; 2) La Asamblea Nacional entró en una crisis severa en el primer semestre de 2004, al punto que no se produjo una sola ley; 3) Provocó un reentendimiento entre Alemán y Ortega; y, 4) Ocasionó un grave daño a la gobernabilidad del país.

Una vez que se produjo la Nota Powell, Bolaños rompió con el FSLN y buscó arreglos con Alemán, y es en ese contexto que se produjo la reunión en su despacho presidencial el 22 de noviembre de 2004, en donde la embajadora Bárbara Moore y Carlos García, de la EmbUSA, aceptan que Estados Unidos sea el intermediario para llegar a arreglos políticos con Arnoldo Alemán, por vía de su hija María Dolores Alemán y de Carlos Noguera, presidente del Parlamento para aquel entonces.

EL NUEVO DIARIO presentó ayer la primera de una serie de reportajes basados en varias conversaciones grabadas por el propio presidente Bolaños, en donde se conocen estos arreglos que buscaba con Alemán.

Jarquín se lo había advertido a embajadora
En una carta del nueve de octubre de 2003, el ingeniero Jarquín Anaya se quejó ante la embajadora Bárbara Moore por la injerencia de la política estadounidense en Nicaragua, algo que ahora ha quedado plenamente documentado gracias a los reportajes de END.

“A partir de los históricos Acuerdos de Esquipulas II, de hace quince años, se crearon las bases de la nueva institucionalidad democrática centroamericana, por la cual en nuestro país a la fecha se goza del ejercicio irrestricto de las libertades públicas (organización, movilización, opinión), se ha erradicado la violencia como medio para producir cambios políticos, se han aceptado las elecciones como única vía válida para acceder al poder político, las Fuerzas Armadas y de Policía se han profesionalizado y ya no realizan labores de policía política, y en el país se desarrolla un Sistema de Economía de Mercado que respeta y promueve la iniciativa privada”, escribe Jarquín en su misiva a la embajadora.

Por tanto, Jarquín solicitó “comunicar a su Gobierno esta protesta para que se suspendan las acciones de injerencia en nuestra política criolla, y así, nos ayuden a fortalecer el sistema de tolerancia y convivencia democrática iniciado con Esquipulas II, y enfrentar con mayor acierto los retos de hoy”.

Jarquín dijo a END que no imaginaba los detalles de la intervención estadounidense, tal como es posible conocer gracias a las grabaciones destapadas ayer por EL NUEVO DIARIO.

El legislador insiste en señalar que doña Violeta sí resistió las presiones estadounidenses y del sector más radical de la UNO, tal como también lo reconoce el ex ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo, en sus memorias “La difícil transición nicaragüense”, donde incluso revela que Bernard Aronson se disculpó posteriormente por intentar acelerar el proceso político nicaragüense más allá de lo posible, demandando la salida inmediata del general Ortega de las Fuerzas Armadas nicaragüenses (pág. 624) en un momento demasiado temprano.