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La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que aceptó ser mediadora y testigo en el diálogo nacional propuesto por el gobierno del presidente Daniel Ortega para tratar de sacar al país de la violencia y la crisis originada por las reformas al Seguro Social, fijó un plazo de 30 días para analizar el avance y cumplimiento de los acuerdos en el mismo, y si no ven voluntad de cumplimiento los obispos abandonarían el proceso.

El cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la CEN, explicó ayer ante cientos de personas, que participaron en una peregrinación sin precedentes, que los 10 obispos de la CEN llegaron a este acuerdo.

“En este ambiente de oración y serenidad quiero anunciarles que los obispos de la Conferencia Episcopal, el martes pasado, al decir que sí acompañaríamos el diálogo como mediadores y testigos, expresaron que al mes de instaurado este diálogo haríamos un alto para valorar la voluntad, la implementación y el cumplimiento serio y real de los acuerdos a los que hayan llegado las partes”, dijo Brenes.

Fotógrafos y ciudadanos en general subieron al techo de la catedral para obtener una panorámica de la peregrinación. Melvin Vargas/END

“Si los obispos de la CEN evaluamos que no se están dando esos pasos, informaríamos al pueblo de Dios, a quien acompañamos, y le diríamos que así no podemos seguir y que no se pudo”, agregó el cardenal.

Un límite

Aunque aún no hay fecha para el inicio del diálogo y la metodología todavía no está establecida, a lo largo del proceso se tienen que ir logrando acuerdos que se deben cumplir, comentó monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, tras participar en la actividad.

“Como el diálogo que se está iniciando es un riesgo, la Iglesia ha puesto un límite. Si en un mes no vemos que hay avance, vemos que está estancado, que no hay buena voluntad, que no se logra ningún resultado, que estamos perdiendo el tiempo, los obispos nos retiramos”, afirmó el religioso, quien es parte de los cinco obispos que dirigirán el proceso.

Mensajes por la paz abundaron entre los pariticipantes. Óscar Sánchez/END

Según Báez, los temas a tratar todavía no están definidos, pero han recibido propuestas de diferentes sectores.

“A todo el pueblo de Nicaragua lo vamos a tener informado de lo que estamos haciendo, no más misas negras, no más acuerdos bajo la mesa, no más arreglos de cúpulas. El pueblo va a estar informado de lo que ahí ocurra”, dijo.

Una imagen de San Juan Pablo II en el peregrinaje. Óscar Sánchez/END

Por su parte, el cardenal Brenes indicó que los obispos acordaron poner un plazo para verificar el cumplimiento de los acuerdos y avances que vaya teniendo el diálogo, “porque no podemos pasar 5 años dialogando, nosotros tenemos trabajo pastoral que hacer y no podemos estar ahí metidos todo el tiempo”.

En cuanto a la participación de los jóvenes, Brenes refirió que los obispos aún están esperando que se organicen mejor.

“Mientras no tengan una buena representación, no podemos arrancar”, afirmó.

En un momento de la homilía de Brenes, subió a la tarima principal la lideresa campesina Francisca Ramírez, quien se hizo acompañar de miles de campesinos que llegaron a Managua desde el suroriente del país y se unieron a la peregrinación.

El obispo Báez abrazó a Ramírez, provocando un estallido jubiloso en la multitud. A la expresión de afecto también se sumó el cardenal Brenes, quien una vez concluida la actividad, dijo que los campesinos deberían ser incluidos en el diálogo.

Abogado por justicia 

La Iglesia ha peregrinado, según Brenes, “en un singular momento de nuestra patria como un solo pueblo, hermanados en la fe en el señor Jesús, en el dolor de tantas vidas perdidas en estos días, en el amor a este suelo y cielo patrio que nos cobija, un solo pueblo peregrino hermanado en el anhelo de justicia, paz, libertad y reconciliación”.

Durante su homilía pidió a los asistentes ser constructores de paz, justicia y verdad. “Que cada uno aporte su grano de trigo a este camino de diálogo que va pasar por el respeto a la justicia, la verdad, la libertad y el perdón”, sugirió el líder la Iglesia en Nicaragua.

El cardenal dijo que cada ser humano deber ser inviolable y que “siempre han de ser respetados y amados sin violencia, injusticia y ninguna forma de opresión”.

“En una sociedad dividida nunca hay progreso y solo hay vencidos y vencedores; los que han perdido la capacidad de soñar, amar, perdonar y avanzar, los que han perdido la humanidad y han sucumbido a la venganza, la violencia, la confrontación y el mal”, enfatizó.