•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Miles de personas se volvieron a volcar este sábado sobre las calles de Managua, esta vez convocadas por el llamado de la Iglesia Católica a orar por los jóvenes muertos en las protestas, por la democratización del país y por el éxito del diálogo entre el Gobierno y distintos sectores sociales.

A diferencia de las manifestaciones ocurridas en los últimos diez días, donde la bandera azul y blanco era la única que ondeaba entre la multitud, en la peregrinación de ayer también sobresalía la bandera blanca y amarilla de la Iglesia Católica.

En la rotonda Cristo Rey se aglomeraron miles de personas, en su mayoría habitantes de los barrios del este de Managua. Desde este punto, la peregrinación hacia la catedral de Managua arrancó a las 1:53 p.m. Este era el trayecto más corto de los tres: 1.1 km en total, por lo que una hora después, alrededor de las 3:00 p.m., la mayoría de los manifestantes había llegado a las cercanías de Metrocentro e ingresado a la catedral.

En el recorrido predominaban consignas como “No eran delincuentes, eran estudiantes”, pero sobresalían las canciones religiosas o de la Purísima. El Santísimo desfiló por esas mismas calles, igual que una imagen de la Virgen de Cuapa. Muchos feligreses regalaban rosarios y banderas de Nicaragua a quienes no llevaban. Las oraciones en el camino y el rezo del rosario también fueron una escena común durante la movilización de ayer.

Creemos en el poder de la oración para que la historia de Nicaragua se enrumbe en un modo distinto, en donde el protagonismo lo tenga el pueblo entero”, dijo Monseñor Silvio Báez.“Dios nos va a ayudar y nos va a sacar de esta injusticia en la que nos tienen”, dijo Patricia Corea, perteneciente a la iglesia La Merced del barrio Larreynaga, una de las 114 parroquias convocadas a la peregrinación de ayer.

Bajo el sol de 35 grados de Managua caminaron los miles de ciudadanos que asistieron al llamado de la Iglesia Católica por la paz. “Hoy ha habido un apoyo muy grande a la Iglesia, y todo es porque el pueblo está resentido con el Gobierno”, opinó María Antonia López, quien asistió a la peregrinación junto con sus hijas, sus sobrinas y su padre. “Se mira la devoción del pueblo, todos estamos aquí aguantando sol y hambre, todo es por amor a Nicaragua”, enfatizó López.

Feligreses, monjas y sacerdotes fueron parte de la peregrinación, pero también estudiantes y ciudadanos de otras denominaciones religiosas.

Por amor al país

Desde el Colegio Teresiano, otro de los puntos de convocatoria para marchar hacia la catedral, la marcha comenzó a las 1:45 p.m. El obispo auxiliar de la capital, Silvio Báez, lideraba a la feligresía. A él lo rodeaban cientos de personas y en el camino los feligreses lo felicitaban y le cantaban las mañanitas, porque el obispo cumplió ayer 60 años.

“Este es un momento en que la historia de Nicaragua, de hoy en adelante, la decide el pueblo”, afirmó el obispo mientras caminaba hacia la catedral. Además, Báez calificó la marcha como un evento de fe y amor al país. “Vamos a orar porque creemos en el poder de la oración para que la historia de Nicaragua se enrumbe en un modo distinto, en donde el protagonismo lo tenga el pueblo entero”, sostuvo.

Desde el Colegio Teresiano los manifestantes abarrotaron la Carretera a Masaya.

Desde aquí marchaban los habitantes de carretera Masaya y quienes llegaron desde las parroquias de Masaya y Granada.

Uno de ellos fue Ricardo de León, quien aseguró que “la gente se volcó por el llamado de la Iglesia a buscar cómo el Gobierno se abra un poco más y nos deje tener libertad para manifestarnos, para expresar nuestras inconformidades”. Para de León, quien llegó a la manifestación con su esposa y amigos, “la gente está consciente de que no es posible que sigamos en un Gobierno así”.

Otra de las feligresas era Rosa Alemán, quien llegó desde la iglesia San Miguel de Masaya, y aseguró que asistió a la manifestación por el llamado de la Iglesia Católica, pero también motivada por la lucha de los jóvenes estudiantes durante las protestas ocurridas la semana pasada. “Tenemos que reconocerle a los muchachos su valentía por defender los derechos de todos”, dijo Alemán.

En el trayecto, de 2.2 kilómetros, los feligreses rezaron el rosario e hicieron cantos a la Virgen María. En toda la marcha no hubo policías. La marcha llegó a las puertas de la catedral a las 3:15 p.m. y Báez fue ovacionado al entrar.

Dolor y esperanza

La rotonda El Periodista fue el punto de partida para feligreses y ciudadanos de Carazo y de la zona occidental de Managua que marcharon 2.6 kilómetros para dirigirse hacia la Catedral Metropolitana.

13 parroquias de Carazo participaron en la peregrinación, según el presbítero Juan de Dios García, vicario de la Arquidiócesis de Managua en Carazo y párroco en Jinotepe.

Los feligreses rezaron el rosario e hicieron cantos a la Virgen María.

El sacerdote sostuvo que “el pueblo está dolido por lo que sucedió; como Iglesia no podemos poner una sábana a los crímenes que se han cometido, la gente tiene que  manifestarse”.

El profesor de Educación en la Fe y al mismo tiempo estudiante universitario de Ciencias de la Educación, Roger Morales, viajó desde Jinotepe para estar en la peregrinación. Morales respaldó a los estudiantes refugiados en la parroquia Santiago durante las protestas en Jinotepe y fue parte del equipo que asistió a los heridos.​

“Solo el sábado pasado, cuando la parroquia fue atacada por antimotines, se atendió a más de 25 heridos y el padre Juan de Dios fue como un héroe, porque se puso en medio de los estudiantes y los antimotines para contener la agresión, y lo logró”. La iglesia fue refugio de los estudiantes que protestaron contra el Gobierno por las reformas al INSS.

Salvador Castillo, secretario de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), también estuvo en la peregrinación y comentó que “lo ocurrido en el país es un acumulado de los problemas que veníamos sintiendo y que en algún momento tenían que provocar un estallido”.

“Debo recordar que a inicios de enero los productores en Sébaco fueron golpeados por reclamar una situación que los estaba agobiando, ahora urge que se establezca el diálogo porque, en la medida que se alarguen las manifestaciones, los problemas sociales y económicos en el país serán más grandes”, recalcó Castillo.