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A bordo de camiones, camionetas y buses, miles de campesinos se unieron ayer en Managua a la peregrinación organizada por la Iglesia Católica, para rendir homenaje a los jóvenes que murieron en las jornadas de protestas contra el seguro social. Llegaron para alzar sus voces por la democracia en Nicaragua y en demanda de justicia para las familias de las víctimas.

Desde el Caribe Norte, Caribe Sur y centro del país, el campesinado decidió unirse a la manifestación encabezada por Francisca Ramírez. La mayoría salió de sus comarcas y pueblos desde la noche del viernes para poder ingresar a la capital en caravana al mediodía de este sábado.

“Queremos paz, pero si no hay justicia, esta no se puede alcanzar. Decidimos apoyar la peregrinación porque vimos en ella una oportunidad para demostrar que somos pacíficos. Muchos jóvenes entregaron su sangre por Nicaragua y hoy los venimos a honrar a ellos; como madre siento el dolor de sus familias y hemos venido a solidarizarnos”, expresó la líder campesina Francisca Ramírez.

Francisca Ramírez, líder campesina. Alejandro Sánchez/END

Decenas de pobladores salieron de sus casas para saludar a la caravana campesina y los que transitaban sobre carretera Norte hicieron sonar las bocinas de sus vehículos y ondearon banderas. Les regalaban agua, comida y coreaban sus consignas. “Justicia para los estudiantes”, “No eran delincuentes”, gritaban.

Motivados

David  Argüello es un campesino que llegó desde la comunidad El Tule, jurisdicción de San Miguelito, Río San Juan. Tras 17 horas de viaje, Argüello no lucía exhausto. Con voz enérgica, levantando su puño derecho al cielo y sosteniendo una bandera azul y blanco en su mano izquierda, dijo sentirse orgulloso de haber logrado llegar a Managua junto a sus amigos para poder manifestarse.

“Necesitamos una Nicaragua libre, donde se nos respete la libertad de expresión, nuestro derecho a salir a las calles sin tener ningún atraso, vimos en esta manifestación de la Iglesia una oportunidad grande para hacernos sentir y no tener inconvenientes en el viaje”, dijo Argüello sudando bajo el sol de Managua, luciendo sus botas de hule en las afueras de la catedral.

Para poder resistir semejante viaje, algunos campesinos colocaron hamacas dentro de los camiones para descansar por turnos. La solidaridad de las personas de los pueblos por donde pasaban fue tal, que no les faltó comida ni bebida, dijeron algunos campesinos. La Iglesia agradeció su presencia y tras la peregrinación regresaron  a sus comunidades.