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Cuando escribió “Pajarita de la paz”, a inicios de  la década de los 80, el cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy nunca imaginó que esta canción, grabada en 1985 con la voz de Norma Helena Gadea, se convertiría en una consigna por la paz en Nicaragua y que trascendería las fronteras hacia El Salvador y Guatemala.

Igualmente, las canciones compuestas por Luis Enrique, y su hermano, Carlos Mejía Godoy a finales de los 70 que denominaron “Cantos épicos al Frente Sandinista de Liberación Nacional”, nacieron por la necesidad de contar por medio del canto una historia que aún no se había escrito, relata el artista.

La “Pajarita de la paz” sonó el pasado lunes en el acto de conmemoración del Día de los Trabajadores, dirigido por el presidente Daniel Ortega. Norma Helena Gadea reaccionó: “De nuevo el abuso, la ignominia, el dolor de escuchar mi voz en un acto en donde ni siquiera fue capaz de pedir perdón a este pueblo que aún llora a sus muchachos muertos. La Pajarita de la paz necesita con urgencia volar en este cielo bendito, ¿verdad Luis Enrique?”, manifestó desde su cuenta en Facebook.

En entrevista con El Nuevo Diario, Luis Enrique Mejía Godoy cuenta la historia de la canción “Pajarita de la paz”, recuerda la importancia de la música en los momentos más decisivos de la historia de Nicaragua y su postura como artista ante la crisis que ha envuelto al país en las últimas dos semanas.

Hay canciones que se vuelven patrióticas porque trascienden inclusive el aspecto de la fecha en que se hizo Orlando Valenzuela/END

¿En qué contexto nació la canción “Pajarita de la paz”?

La canción nació entre 1983 y 1984. Pero en 1985, tuve la oportunidad de viajar a Uruguay con el grupo Mancotal, Norma Helena Gadea, Carlos Mejía y los de Palacagüina, en ocasión de la apertura democrática después de la dictadura en Uruguay.

Existió la posibilidad de hacer una grabación para Norma Helena y nosotros la acompañamos en este disco. Dentro se grabó la canción “Pajarita de la paz”, que yo no la había grabado, y ella lo grabó en este disco que lleva el nombre del título de la canción.

Esta canción nace en medio de la guerra, no solamente de Nicaragua, en ese momento hay un conflicto armado que involucra a todo Centroamérica. Por eso esta canción habla de El Salvador y de Guatemala, y por supuesto, de la paz.

¿Por qué surge ahora cierta polémica alrededor de esta canción? 

Ahora la canción nuevamente la ha estado poniendo el Gobierno y más particularmente en esta manifestación de ayer (lunes). Inmediatamente Norma Helena se siente molesta porque está siendo utilizada su voz sin su consentimiento y entonces también yo aclaré que como en una oportunidad se dio, que las canciones de Carlos y mías estaban siendo utilizadas indiscriminadamente por el Gobierno para sus marchas y sus cosas.

¿Qué importancia ha tenido la música en las distintas etapas de la historia de Nicaragua?

No solamente en Nicaragua, sino en muchos países de América Latina y en algunos países de Europa: la canción social, política, que testimonia (por eso en Nicaragua se llama testimonial), que es crónica, va a servir históricamente para comunicar, denunciar y protestar.

Canciones que inclusive trascienden del propio territorio en el que nacen y se hacen canciones internacionales. Las canciones de los movimientos revolucionarios en los distintos países de América Latina como Argentina, como Chile, fueron muy importantes. Inclusive, más de 40 años después “El pueblo unido” se sigue cantando en las grandes marchas en el mundo, no solamente en América Latina.

Claro, no todas las canciones se hacen igual de populares, ni todas las canciones se quedan para siempre. Nosotros sabemos eso, no por eso escribimos las canciones.

¿Qué papel han desempeñado los artistas en la historia?

Las canciones nacen en primer lugar porque el poeta, el escritor o el músico tienen la necesidad de expresar algo. Independientemente de que eso se convierta después en un himno o una canción. Cuando yo escribí “Allá va el general”, y cuando escribo “Eran 30 con él” y “Compañero César”, hablando solamente de Sandino, si sabía que estaba contando parte de la historia de Sandino, pero nunca me imaginé que esas canciones se fueran a convertir en algo vivo de la historia y que también jugaron un papel en la promoción de las ideas de la revolución.

Unas más que otras se convierten estas canciones en un legado para la historia de nuestro país. Hay canciones de Carlos y mías que se cantan en Chile, Argentina, El Salvador, Guatemala, que han servido para determinadas luchas, eso nos honra  a nosotros, nos compromete y nos hace sentir orgullosos de eso.

¿Qué impacto tiene la expresión artística en la población, en un contexto como este?

Hay canciones que se vuelven patrióticas porque trascienden inclusive el aspecto de la fecha en que se hizo y para qué se hizo.

Y  por supuesto existen muchas otras canciones, como las de la historia de los héroes de lucha del Frente Sandinista, que se llaman “Cantos épicos al Frente Sandinista de Liberación Nacional”. Esas canciones las hacemos no porque las pidiera nadie ni la dirección nacional ni ningún ministro ni militante. La hicimos por iniciativa nuestra. Dijimos: “Es importante contar, cantar. Porque no estaba nada escrito, la historia del Frente no se había empezado a escribir y nosotros con esas canciones de alguna manera empezamos a cantar la historia. Contamos la historia cantando y ahí está desde el nacimiento del Frente hasta el triunfo de la revolución en 1979.

Luis Enrique Mejía Godoy cuenta la historia de la canción “Pajarita de la paz Orlando Valenzuela/END

Ese es un pequeño legado, una pequeña herencia que nosotros dejamos para las futuras generaciones pues la gente tomará u olvidará. Porque las canciones corren esa suerte, de quedarse en el corazón de la gente o ser olvidadas. Eso es un hecho para todas. Es parte de esa dinámica de la historia donde la canción juega ese papel que no juega la poesía, que no juega la literatura u otra expresión del arte.

De ahí la responsabilidad y de ahí el privilegio también que tenemos. Es muy común escuchar decir “ustedes cantan por nosotros, ustedes dicen las cosas por nosotros, nos representan a nosotros, cantan por los sin voz”. Eso es bien fuerte. Es lindo escucharlo pero al mismo tiempo tiene un gran peso sobre nuestras espaldas.

Ante crisis como la que está ocurriendo actualmente en el país, ¿qué postura deberían adoptar los artistas?

Los artistas somos seres humanos como cualquier otro. No tenemos ninguna corona en especial. Igual que piensa un campesino, arquitecto, médico, enfermero, periodista o artista. Nosotros tenemos que decir la verdad y defenderla ante todo. Sin embargo, yo respeto y tengo que respetar el pensamiento del otro. Yo no estoy diciendo que cuando yo escribo una canción y cuando la canto y la propongo estoy diciendo que esa es la verdad. No estoy diciendo que tenga la verdad absoluta, por eso ninguna canción debe entenderse o considerarse algo como que yo impongo. Ninguna canción se puede meter a la fuerza ni imponerse ni a través de los medios, mucho menos a través de las armas.

Por eso protestaba Norma Helena, de utilizar una canción tuya que la hiciste en determinado momento histórico y lo utilizas para otra cosa en otro momento sin tu permiso y sin tu derecho. El derecho de autor es un derecho sagrado.

A veces pienso que en Nicaragua estamos atrasados. Hay mucha ignorancia y mucho abuso y todo esto entra en el mismo tiempo donde hay un problema de tensión, de exclusión, de odio, de rencor, de confrontación que llega hasta la muerte.

Cuando desgraciadamente son las balas y no las ideas, ni las canciones ni poemas ni las noticias; cuando son las balas las que hablan, ya nos llevó el diablo. Y eso es en lo que estamos ahorita. Si a eso le sumamos persecución, tortura, desaparecidos, estamos hablando de una descomposición de nuestra sociedad y es lo que más me duele a mí. Y eso es muy peligroso, porque de ahí a una guerra, puede haber un milímetro. No se me ocurre y no se a quien se le puede estar ocurriendo una intervención extranjera o una injerencia en nuestros asuntos. Las cosas los nicaragüenses tenemos que resolverlas y por las buenas. Por eso el diálogo es fundamental.

¿Qué mensaje le gustaría dar a los nicaragüenses en un momento como este?

Mi mensaje, en primer lugar es como nicaragüense que quiere contribuir a que no se vuelva a repetir absolutamente nada que tenga que ver con la violencia entre nicaragüenses. Estoy hablando de evitar ir a una confrontación armada de cualquier tipo.

El mensaje es: defendamos la paz, pero defendámosla con dignidad. Defendamos una paz sin camisas de fuerza, sin ningún tipo de imposición y una paz que podamos construir entre todos y todas. Esto significa que seamos capaces por fin de que los problemas de Estado, independientemente del Gobierno que esté, los resolvamos entre todos.  Son los problemas de tener una constitución y respetarla. De tener un Gobierno electo por todos, libremente. De tener instituciones en las que nosotras podamos confiar todo y no andar como en un campo minado.

Creo que estamos a tiempo de retroceder, que en las próximas semanas por voluntad de este Gobierno y de los nicaragüenses que nos van a representar. En este diálogo sin exclusiones y sin camisas de fuerza tiene que estar toda la gente en función de buscar soluciones y no problemas. Escuchémonos entre todos. Por eso la garantía de la Iglesia, que no tiene ni voz ni voto, pero son garantes, observadores y testigos que van a  decir objetivamente “aquí sucedió esto”.

¿Qué opinión tiene respecto a la crisis que ha envuelto a Nicaragua en las últimas dos semanas?

Es difícil porque ahorita estamos viviendo una tensa calma, que no sabemos cuál es el siguiente paso. Yo siento un ambiente tenso. No tengo miedo, pero mientras no se de ese diálogo va a ser muy difícil salir de esta tensión.

Personalmente, yo pensaba que el discurso de Daniel de ayer sería propositivo y más autocrítico. Porque hay un hecho que no se puede tapar: la Policía y las fuerzas de choque de los paramilitares de la Juventud Sandinista agredieron a los estudiantes y provocaron muertes.

Si Daniel ayer hubiera dicho “realmente lamentamos mucho y pedimos perdón por…” pienso, que eso tal vez hubiera tranquilizado un poquito más. Sobre todo me pongo a pensar en las madres de los muertos, en los familiares, en el niñito de 15 años, en otros que no tenían que ver nada, que andaban trasladando víveres. ¿Y los desaparecidos? ¿Y los que les pidieron a las madres alterar una declaración de muerte? ¿Qué estará pasando en este país?

El discurso del comandante de ayer, me pareció una fiesta. No me pareció un acto de arrepentimiento. Entonces yo hago un llamado al presidente Ortega, al Gobierno, a las autoridades y por supuesto al pueblo que nos pongamos con Dios, que nos sinceremos, que abramos el corazón a la sinceridad a la justicia, a ver si por fin podemos decir, si realmente tenemos el valor de decir “pero ahora que ya sos libre, yo te quiero mucho más” o eso es, como dicen algunos, pura música.