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La intérprete Norma Helena Gadea, reconocida por su portentosa voz, dijo entre lágrimas que “Nicaragua necesita paz, ya basta de tanto dolor, ese es mi clamor, ya es suficiente”.  

En entrevista con El Nuevo Diario, la cantante lamentó no poder asistir por sus condiciones de salud a las protestas organizadas por los jóvenes autoconvocados, habló sobre sus sentimientos ante la situación que atraviesa el país, señalando que los artistas nicas están unidos en el dolor que está enfrentando Nicaragua, afirmó que está comprometida con las causas de su pueblo y llamó a deponer las posiciones de soberbia y ambición en el diálogo nacional.

En redes sociales reaccionó sobre el uso del tema “Pajarita de la paz” en un acto gubernamental ¿qué la motivó a comentar al respecto?

Posiblemente mi conciencia y mi corazón reaccionaron, llegaron a un punto clímax mis sentimientos, que como ser humano tuve que reaccionar. 

 “El uso de la violencia no es legítimo nunca”

Jamás he protestado porque pongan mi canción, o esta canción, o la otra canción, porque así es la realidad, aquí nadie le paga los derechos de autor a nadie. El año pasado que estuve en cuidados intensivos para el 19 de julio, me contaron que la pusieron (“Pajarita de la paz”) en la plaza y si la pusieron, pues la pusieron, pero cuando yo estoy en mi cuarto, sentada en mi silla de ruedas, impotente, viendo una manifestación donde se habló de todo menos del dolor de esta gente (las víctimas de las protestas), veo gente bailando, gente alegre y me pregunto ¿Qué es esto? ¿Es otra realidad la que estaba viviendo esa gente en esa tarima? Un minuto de silencio ¿Para quiénes? ¿Y las madres? ¿Y los chavalos que se murieron? Hay muchas cosas revueltas ahí, no hay una posición clara que diga: “bueno, aquí se pasó la mano”, por eso dije: Ni siquiera decir un “perdonen pues” era una cosa rara y surrealista y de repente oigo mi voz ahí cantando la “Pajarita de la paz” con semejante dolor que tiene este pueblo ¿y nosotros qué estamos haciendo por construir esa paz? me pregunté, fue una manifestación donde se habló de todo menos del dolor de esta gente por lo que inmediatamente reaccioné. 

Un sentimiento de orgullo es lo que según Norma Elena Gadea, le inspiran los jóvenes que protestan, pero a la vez dice que le da vergüenza de que sean ellos los que se estén inmolando. Foto: Nayira Valenzuela/END.

Quisiera estar en la Upoli, quisiera estar apoyando en la UCA, quisiera haber ido a la UNI, yo he sido valiente, he sido una mujer guerrera y me he metido donde estaba la guerra, yo no le tengo miedo a nada, pero no puedo, esa es mi impotencia y de pronto la única canción que siento que está viva, porque mientras exista la guerra va a haber un deseo de paz, simplemente la guerra no es la ausencia de las balas, la guerra se hace de distintas maneras y si además te tiran balazos de verdad, la lucha por la paz está ahí y lo que estaba sucediendo no era un grito por la paz, me siento comprometida con las causas de mi pueblo. Soy una mujer, soy humana, pero soy honesta y aprendí algo muy fuerte de mi familia, aprendí a ser digna, honesta y trasparente. Esta vez no pude quedarme así no más, yo tenía que decir algo porque me está doliendo en el alma la sangre derramada en este pueblo. La gente ya dijo hasta aquí no más.

¿Qué papel juega la música en situaciones como esta?

La música levanta y acompaña, es el medio más directo para comunicarse con Dios, y si te comunicás con Dios a través de esta, cómo no va a llegarle al ser humano, yo creo que es un vínculo poderosísimo de acompañar y levantar la fuerza y la moral que sana heridas, que consuela y, sobretodo, cuando toca la realidad de tu dolor la música es un bálsamo y así como es un bálsamo, te puede hacer resurgir de tu espíritu para seguir luchando. A como Carlos Mejía dijo: “yo no puedo pasar indiferente ante el dolor de tanta gente, yo no puedo callar, yo canto la realidad” y hago mías esas pablaras.  

¿Cómo se ha organizado el gremio artístico respecto a la lucha reciente?

Creo que estamos unidos, creo que los sentimientos de los artistas nicaragüenses están unidos en este dolor que está pasando Nicaragua, que es un dolor brutal.  Puede ser que el relevo generacional de artistas tenga más presencia, más beligerancia en la calle, pero todos estamos involucrados en esto porque somos nacidos dentro de un espíritu muy particular. Cuando éramos jóvenes fuimos igual que ellos, arrojados, y luchadores, por lo tanto, nosotros somos hijos de una generación de lucha y de absoluto y profundo dolor. Personalmente, el miedo que yo tenía era acostumbrarme a la muerte y me di cuenta que no, todavía somos sensibles ante eso, sensibles al dolor, sensibles a la muerte y, pues, no nos podemos quedar callados.

¿Qué opina sobre el papel que han jugado los jóvenes en el país?

Siempre la juventud es la que está adelante, siento orgullo por ellos, siento vergüenza también de que tengan que ser los jóvenes los que se vayan a inmolar.

Cuando los vi intentar llegar a la Asamblea y que tenían un cordón de antimotines, una muchacha le puso la bandera a otra criatura que estaba ahí pétrea, que ni siquiera parpadeaba, me dio pesar por ellos (los policías) porque son jóvenes, ellos están recibiendo órdenes, eran niños y me gustó tanto ver cómo los tapaban con la bandera, nuestros jóvenes lo hacían como diciéndoles: “si somos hermanos, si somos los mismos”, ellos (los antimotines) ahí de pie sin parpadear, a uno medio le vi una sonrisa, ese muchacho está ahí con dolor también, nos estamos matando entre nosotros.

 “Trabajar con solo hombres te ayuda a ser fuerte y mostrar tu convicción a toda costa”

Los mandan, no sé quién los manda, pero no es justo que a este pueblo le pase esto a estas alturas de la vida, los que los mandaron ahí no se imaginan el impacto que tuvo ese encuentro entre los jóvenes y los antimotines, juventud contra juventud en santa paz, sin violencia y al poner su propia bandera encima te aseguro que más de alguno quería darle un abrazo, pero era casi imposible, porque no pueden ni hablar. Hay otros que ni parpadeaban y entonces pienso hasta dónde ese trabajo va a deshumanizar a un montón de nuestros chavalos.

Muchos artistas han sido amenazados através de las redes sociales. ¿Están temiendo por sus vidas?

Tocar a un artista de este pueblo es tocar un avispero, o a un sacerdote o a un periodista. A mí me han dicho insultos horribles a niveles de odio y ¿quién puede decir algo así? Solo una persona que no tiene ningún nivel cultural y son los mismos que andan haciendo las fechorías y barbaridades.

Norma Helena Gadea. Foto: Nayira Valenzuela/END.

Me ha dolido ver morir chavalos casi médicos, casi ingenieros. Pero no tengo miedo ¿qué me pueden hacer? no tengo miedo de decir lo que siento, lo que pienso, no tengo nada que perder, lo único que podría perder es mi terapia y si no me la dan, pues hago una pila en el patio y ahí hago mis ejercicios.

Como ciudadana nicaragüense, ¿Qué piensa respecto al diálogo?

Estamos tan apaleados en olla que nos han hecho desconfiados, tiene que existir las garantías de vida, tienen que estar representados toditos los sectores de esta sociedad, tienen que estar todos a gusto. Yo no creo en esa Comisión de la Verdad, ni los muchachos la creen. ¿Cómo voy a creer en una comisión que fue de la que salió todo?”. No se puede. Como ciudadana yo tendría que mirar más transparencia y ver que los garantes de mis intereses estén ahí porque si no, sería como dice el dicho: “un pleito de león suelto con burro amarrado”.

Nosotros no podemos vivir así, debemos vivir en igualdad de condiciones, por eso hay que deponer el orgullo, deponer ese talante que te da el poder, deponer el “yo soy el rey y la reina”, hay que deponer posiciones de soberbia y ambición para un diálogo con transparencia. Nicaragua necesita paz, ya basta de tanto dolor, ese es mi clamor, ya es suficiente. Así como pudo rezar el presidente Ortega la Oración de la Paz de san Francisco de Asís, que eso lo haga verdad en el diálogo, “hazme instrumento de tu paz, donde haya odio, ponga yo el amor”, por ahí dice la oración, pues que sea de verdad. 

Frente a este contexto, ¿qué mensaje le enviaría a los nicaragüenses?

Primero darle un abrazo inmenso y mi solidaridad completa a las madres y a las familias de los muchachos que nos arrebataron, segundo decirle a los muchachos que están en pie de lucha, que nosotros los de otra generación estamos muy orgullosos de ellos, del ejemplo que le están dando a este país, de lucha y de defensa de sus derechos que, en definitiva, es la defensa de los derechos de todos los ciudadanos nicaragüenses y hacer votos al cielo, para que este diálogo nacional tenga una verdadera mesa de concertación de ideas y de tomar decisiones en favor de este pueblo.

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No podemos permitir más sangre en la tierra nicaragüense, no podemos permitir que nuestra bandera se vuelva a teñir de sangre, no podemos permitir como nicaragüense que este pueblo siga llorando por sus hijos que se los matan, basta de dolor, basta de tristeza, tenemos la obligación de ser felices, pero una felicidad verdadera, no una ficticia de tarimas enfloradas, sino la felicidad que nace dentro del ser humano.