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Una excajera del Recinto Carlos Fonseca Amador (Rucfa) enfrenta una pena de hasta nueve años de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos por igual período, por un desfalco millonario en el recinto que pertenece a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

La Fiscalía y la Procuraduría General de la República (PGR) solicitaron nueve años de cárcel para María Esther Ortiz Espinoza, luego que el juez IV Distrito Penal de Juicio de la capital, Carlos Silva Pedroza, la declara culpable del delito de peculado.

Mientras, la defensa de la mujer de 49 años pidió la pena mínima de cuatro años de prisión  y la inhabilitación absoluta por igual período. 

En el Artículo 451 del Código Penal o Ley 641, se establece que comete peculado la autoridad o  empleado público que sustraiga, apropie, distraiga o consienta que otro sustraiga caudales públicos cuya administración o tenencia le hayan dado en custodia o administración por razón de su cargo.

Al dictar el fallo de culpabilidad el juez Carlos Silva Pedroza  señaló que en el juicio se comprobó  que María Esther Ortiz Espinoza, valiéndose de su cargo de cajera del Rucfa, se apoderó de  1.2 millones de córdobas.

Ortiz Espinoza sustrajo el dinero de las arcas de la universidad entre el 1 de marzo de 2011 y el 31 de diciembre de 2013, según dos informes de auditoría aportados como prueba.

El dinero

El dinero del que se apoderó  la exfuncionaria de manera ilícita corresponde a ingresos de la Facultad de Ciencias Económicas, pago a proveedores y del fondo de becas.   

La defensa de la acusada expresó que los responsables de la pérdida de los 1.2 millones de córdobas son otros exempleados del Rucfa que fueron sancionados por la Contraloría General de la República con responsabilidad administrativa.

“El hecho que no haya habido controles internos (de contabilidad) no exime de responsabilidad penal a la ciudadana acusada (María Esther Ortiz Espinoza), resolvió el juez en el fallo que dictó la tarde de este viernes.

María Esther Ortiz al hacer uso del derecho a la última palabra dijo: “Si la justicia terrenal me declara culpable, yo sé que ante Dios soy inocente”.