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Las protestas contra el Gobierno tomaron un matiz particular en Niquinohomo, la ciudad natal del máximo Héroe Nacional de Nicaragua, Augusto C. Sandino, a causa de los colores que debe llevar la base de una estatua en honor del personaje histórico.

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Hasta ahora la base permanecía pintada con los colores rojo y negro, propios del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), sin embargo, los manifestantes pintaron la pieza en azul y blanco, de la bandera de Nicaragua, lo que molestó a los seguidores del partido en el poder y generó trifulcas callejeras.

Junto al,monumento al combatiente, centenares de pobladores que llegaron anoche en caravana motorizada desde Monimbo, se realizó un acto en demanda de justicia y democratización de Nicaragua.

En medio de las reyertas, los simpatizantes del FSLN lograron borrar los colores de la bandera de Nicaragua y, tras ser pintada de gris, la base quedó finalmente de color amarillo, un tono neutral en medio de la crisis  que atraviesa el país.

El nuevo color de la base no calmó los ánimos, ya que en horas de la tarde de este viernes la estatua, ubicada a la entrada de Niquinohomo, a 43 kilómetros al sur de Managua, se mantenía rodeada por los pobladores que se manifiestan en contra o a favor de Ortega, y por agentes antidisturbios, a la espera de quién daba el primer paso para “retocar” el monumento.

Conmemoración 

Esta fue la primera vez que los militantes del FSLN conmemoraron lejos del monumento a Sandino el Día de la Dignidad Nacional, que Nicaragua evoca cada 4 de mayo para recordar la negativa del héroe a firmar la rendición de las Fuerzas Armadas nicaragüenses ante militares de Estados Unidos, en 1927.

Pobladores de Monimbó llegaron hasta Niquinohomo a mostrar su solidaridad a los jovenes de la cuna de Sandino

Este viernes se cumplieron 17 días de crisis en Nicaragua, causada por protestas y manifestaciones ciudadanas que iniciaron por reclamos a unas reformas a la Seguridad Social y han dejado un saldo de 45 muertos, por lo que ahora la población en general exige justicia y democracia, temas que serían discutidos en un diálogo nacional mediado por la Iglesia católica, que todavía no inicia.