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Ante la crisis política que está viviendo Nicaragua, empresarios y microempresarios de  la ciudad de Granada han decidido realizar una reunión este lunes en un hotel de la Gran Sultana, donde se tiene previsto el anuncio del cierre de algunos negocios turísticos del departamento.

Según el comunicado, durante la reunión se evaluará el riesgo de continuar invirtiendo en Nicaragua, debido a los saqueos y destrucción de las propiedades privadas, entre los que se han visto afectados hoteles, restaurantes, comiderías, bares, los cuales permanecen en peligro por las constantes protestas que se han registrado.

Bosco Garay, director de Cantur-Granada, dijo en una entrevista a un medio de comunicación que “notablemente los negocios se han visto afectados por lo que está sucediendo en el país, muchos de los turistas que entraron a la ciudad se fueron rápido, porque ya no sienten seguridad y muchos de los establecimientos están vacíos”.

“Con mucho temor venimos a Nicaragua, desde hace dos días estamos hospedados, pero no consideramos quedarnos por más tiempo, debido a los acontecimientos peligrosos, nuestra misma vida no está a salvo, pese a que es la segunda vez que venimos Granada, porque nos atrae mucho su belleza arquitectónica”, expresó Liam Miller, turista canadiense.

Thomas Brown, turista estadounidense, comentó que “siempre vengo a Nicaragua por negocios, pero ver las noticas me aterroriza, ahora cuando un empresario desee invertir en este país la pensará dos veces por la violencia y la inestabilidad política, social y económica que se vive, ya no es una buena opción emprender en este país”.

También en Masaya

En el departamento de Masaya, dos negocios decidieron cerrar por la crisis que vive Nicaragua ante las protestas, uno de ellos es el Hostal California y el restaurante La Mestiza, ubicados en la zona central.

Los negocios permitían empleos directos para las nicaragüenses, pero desde el 19 de abril las ventas bajaron y no se obtenía ni un solo cliente, por lo que tomaron la decisión de irse del país y no exponerse ante el peligro que se vive.

“No hay ganancia, los turistas prefieren irse antes de que termine su estadía en el hotel, los restaurantes se ven vacíos, a nosotros nos vienen los recibos y, como no generamos ingresos, no estamos yendo a la quiebra, nuestra única esperanza es que la situación pueda regresar a la normalidad”, opinó Gustavo Arostegui, empresario turístico.