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Los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) exigieron al presidente Daniel Ortega “detener de inmediato y de modo absoluto” todo tipo de represión frente a grupos civiles que protestan pacíficamente y que permita “en el menor tiempo posible el ingreso al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para investigar las muertes y desapariciones” registradas desde el 19 de abril.

A través de una carta enviada ayer, la CEN pidió al presidente “dar signos creíbles de su voluntad de diálogo y paz” y le solicitaron enviar su respuesta lo antes posible o antes del mediodía del próximo lunes 14 de mayo, para poder “con estas premisas ineludibles” dar inicio al diálogo nacional de forma inmediata.

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Sobre los últimos hechos de violencia acontecidos en el país, la Conferencia Episcopal, que servirá de mediadora y testigo en el diálogo, pidió al gobierno de Daniel Ortega “suprimir los cuerpos militares, fuerzas de choque que intimidan, coaccionan y agreden a los ciudadanos, así como no usar a la Policía Nacional para ningún tipo de acción represiva”.

En la misiva leída por el cardenal Leopoldo Brenes y firmada por todos los obispos de la CEN, la Iglesia exige al Gobierno “detener de inmediato y de modo absoluto todo tipo de represión frente a grupos civiles que protestan pacíficamente”.

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El Gobierno debe “asegurar la integridad física de los universitarios, los diversos miembros activos que conformarían la mesa de diálogo y de toda la ciudadanía”, en referencia a los últimos ataques a estudiantes que permanecen atrincherados en la UNAN-Managua y la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

Respetar a empleados públicos 

Otra de las condiciones pre-diálogo que el presidente Ortega debe garantizar al país, según los obispos, es el respeto a la dignidad y libertad de las personas.

La CEN le pide a Daniel Ortega respetar todos los derechos humanos de los trabajadores y ciudadanos, “particularmente de los empleados públicos, no obligándoles a asistir a eventos partidarios ni paralizando el transporte nacional para los mismos fines”.

El cumplimiento de estas premisas “sería visto como un gesto positivo que abonaría a la realización del diálogo”. Los líderes católicos recordaron “el camino del diálogo pasa por la justicia y la verdad y esta conduce a la paz”.

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“Tenemos una firme esperanza en que la fuerza del amor y de la verdad de Dios pueden cambiar los corazones y la historia. Deseamos de corazón que el diálogo nacional sea realmente eficaz a través de una búsqueda sincera de consenso y acuerdos, pero —como nos recuerda el papa Francisco— sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones”, expresaron a Ortega.

Ortega acepta que ingrese al país la CIDH

Dos horas después de la comparecencia de los obispos, la vicepresidenta Rosario Murillo dio lectura a la respuesta del presidente Daniel Ortega, en la que afirma estar de acuerdo en “trabajar cada uno de los puntos ahí planteados”, que incluyen la aceptación del Gobierno de que la CIDH ingrese al país a investigar las muertes y desapariciones que han ocurrido por las protestas ciudadanas iniciadas en abril. 

El Gobierno aseguró estar listo para acudir al diálogo nacional “en la fecha más pronta posible para tranquilidad de todos los nicaragüenses”, según señala la carta del presidente Daniel Ortega a los obispos.

“Coincidimos con su alta autoridad religiosa, en la necesidad del cese de la violencia, intimidación y agresión a los ciudadanos, y agregamos nuestra gran preocupación sobre ambientes de temor creados en comunidades donde más allá de las protestas pacíficas, que respetamos absolutamente, se multiplican hechos de violencia que afectan y asolan la calidad de vida de nicaragüenses de todas las edades que claman a Dios por el retorno a la normalidad”, respondió el presidente.

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“Podemos asegurarles que seguimos y seguiremos trabajando para que se establezca la verdad y responsabilidades alrededor de los dolorosos y trágicos hechos de las últimas semanas. Nos comprometemos a fortalecer todas las libertades como corresponde a un gobierno responsable, serio, respetuoso de todas las expresiones de vida, cultura y humanidad”, dice la carta leída por Murillo.

Báez responde

Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, en referencia a la respuesta del presidente, señaló a través de Twitter que como CEN, “los obispos de Nicaragua no hemos pedido al gobierno un alto al uso de fuerzas paramilitares, sino su ´supresión´. ¡Nunca más matones ni turbas!”.

Báez aclaró que “no hemos pedido simplemente que se esclarezca la verdad, sino que se invite a ingresar al país a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que investigue la masacre contra los estudiantes”, agregó el jerarca católico.