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 Aunque se acostaron a la medianoche, doña Corina despertó un poco antes de las 7:00 a.m., se puso en pie, calzó unos tenis, fue por una escoba, un balde de agua y abrió las puertas de su casa, en el centro de la ciudad de Masaya.

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Cuando salió a la acera, decenas de personas aglomeradas grababan con sus teléfonos imágenes de los estragos del incendio en la biblioteca escolar y en el edificio de la alcaldía municipal.

Ella pide que no mencionemos su apellido y relata que todo comenzó cuando un grupo de personas con el rostro cubierto ingresaron al vecindario y comenzaron a destruir todo, a eso de las 8:00 p.m. “Eran muchos y arrasaron con todo”, afirmó.

La acción fue una de las tantas que causaron a los habitantes horas de violencia y terror. Testigos afirman que en las calles había antimotines, grupos de choques afines al gobernante Frente Sandinista y manifestantes.

Luego de 36 horas de choques se confirmó al menos una persona fallecida y más de 40 lesionados, saqueos en varios comercios, un incendio que afectó varios tramos en el mercado de artesanías, destrucción de propiedades privadas y la zozobra generalizada entre la población.

El miedo apagó la música

Al amanecer del domingo, la ciudad daba la impresión de ser un campo de batalla, en vez de uno de los destinos turísticos de Nicaragua.

En las principales calles de la ciudad había barricadas hechas con adoquines, restos de llantas quemadas y piedras de diversos tamaños. En el suelo, se observaban casquillos de armas de fuego, prueba de la gravedad de la violencia.

Pobladores afirman que miembros de la fuerza pública y los grupos de choque utilizaron armas de fuego contra los manifestantes, en especial en las inmediaciones del parque central y en la calle que conduce al mercado municipal.

La música de marimba y guitarra que suele escucharse en el viejo mercado de artesanías, fue sustituida por las voces frenéticas de comerciantes, quienes en la mañana del domingo buscaban retirar sus mercaderías ante las amenazas de más saqueos u otro incendio.

Una de las personas que trataba de hacer un balance de las pérdidas, era Edgar López Téllez, quien con su esposa Diana García resultó afectado por la quema de dos tramos y casi todo lo que tenían.

“Uno de los tramos es de mi esposa y el otro de mi suegra. Ofertábamos todo tipo de artesanías, cerámicas, madera, cuero, textiles, y por lo menos el 80% de lo que teníamos en el negocio se quemó; hace más de veinte años que trabajamos aquí, somos fundadores del mercado”, explicó López Téllez.

Otro de los comerciantes, quien prefirió no revelar su nombre por temor a represalias, agregó que las circunstancias en que se originó el incendio fueron extrañas, porque en la zona había fuerte presencia policial.

El incendio afectó al menos ocho tramos  y un restaurante.

Víctima de la represión

Heriberto Antonio Rodríguez, de 45 años, fue confirmado como la víctima mortal del sábado durante los enfrentamientos en Masaya. Rodríguez era transportista de carga y recibió un impacto de bala cuando protestaba cerca del antiguo Cine González, en el centro de la ciudad.

Limpieza de uno de los tramos incendiados en el mercado de artesanías. Orlando Valenzuela/END

José Fernando Barrios, bombero voluntario, quien brindó los primeros auxilios a la víctima, contó que el balazo lo recibió en la parte posterior de la cabeza.

“Nosotros lo llevamos al cuartel de bomberos aún con pulso, le dimos reanimación y procedimos a trasladarlo hacia el Hospital Regional Humberto Alvarado; fue en ese trayecto que él (Heriberto Antonio Rodríguez) falleció”, narró Barrios.

Jairo Cordonero, amigo y colega de Rodríguez, agregó que a este lo hirieron gravemente a eso de las 5:30 p.m., y la sospecha del crimen recae sobre las fuerzas policiales.

“Él tenía más de 20 años de manejar un tráiler, deja huérfanos a una muchacha de 23 años y un niño de 15 años; había vivido cerca de 10 años en Masaya, aunque era originario de Villa El Carmen, en San Rafael del Sur, donde ayer lo llevaron a enterrar”, dijo Cordonero.

En el lugar donde mataron a Rodríguez, los ciudadanos improvisaron un altar en su honor, con velas, flores y una pequeña cruz de madera con la leyenda “Paz a sus restos, Dios lo tenga en su gloria”. 

Saqueos, mientras llovía 

Tiendas como Radioshack, La Curacao, El Verdugo, Farmacia Kielsa, el supermercado Wawa y la distribuidora de motocicletas Masesa sufrieron saqueos durante la noche del sábado y la madrugada del domingo.

De acuerdo con testigos de los saqueos, todo comenzó a eso de la 9:00 p.m., cuando en la ciudad caía un aguacero. Los autores del delito estaban encapuchados, aseguraron.

En el barrio de Monimbó, este domingo los pobladores permanecían en calma; pero sin bajar la guardia. Un coordinador del foco de resistencia relató que los ataques iniciaron la noche del viernes y se extendieron a lo largo del sábado.

Lugar donde cayó, herido de bala, heriberto rodríguez.

“Nos cayeron con todo, eran más de 200 antimotines que venían fuertemente armados y apoyados por fuerzas de choque. Nos atacaron sin piedad todo el día”, dijo ‘Antonia’, seudónimo con el que se identificó por su seguridad.

‘Antonia’ dice haber sido combatiente durante la insurrección de 1978 y 1979, y considera que los enfrentamientos se dan en condiciones desiguales: “Nosotros usamos morteros, tiradoras, piedras y ellos están usando armas, disparos reales”, expresó.