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Antes de que el féretro de Jimmy Parajón Gutiérrez sea sepultado, los cientos de personas que lo rodean hacen silencio y esperan a que empiecen a sonar las notas del Himno Nacional. “Hay que seguir en la lucha, las calles son de nosotros, somos el pueblo que pide justicia”, dice su hermano menor, Yader Parajón. 

Encima del ataúd, cubierto por una bandera de Nicaragua, están las flores que sus familiares y amigos han colocado allí mientras pasan a despedirse de Jimmy. También está el zapato deportivo negro que calzaba el día que lo asesinaron, la madrugada del viernes 11 de mayo, mientras ayudaba a los universitarios atrincherados en la Universidad Politécnica (Upoli).

Jimmy Parajón, de 35 años, es una de las “víctimas de abril”, como le llaman a los fallecidos en las manifestaciones que comenzaron en Nicaragua el 18 de abril pasado, y que hasta ayer sumaban al menos 53, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).  

Encima del ataúd, cubierto por una bandera de Nicaragua, están las flores que sus familiares y amigos.Nayira Valenzuela/END

“Nunca nos imaginamos que nuestra familia iba a aportar sangre a esta lucha. Nos duele, pero también nos enorgullece”, expresa su hermano, de 27 años, también activo en apoyo a los universitarios. 

Parajón recibió un impacto de bala en el pecho en la madrugada del viernes, cerca del hospital Alemán, en la parte trasera de la Upoli. Tanto sus familiares como jóvenes que estuvieron con él cuando murió, acusan a simpatizantes del Gobierno de haberle disparado. 

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Caravana fúnebre

Desde el barrio María Auxiliadora, en donde Parajón habitaba, salió a las 9:00 a.m. una caravana de motocicletas y carros que acompañaron el cortejo fúnebre hasta el cementerio Jardines de la Sabana. 

Los vehículos portaban banderas azul y blanco y sonaban la misma música característica de las protestas: “Que vivan los estudiantes”, “El pueblo unido jamás será vencido” y hasta “Jóvenes de abril”, la nueva canción de Carlos Mejía Godoy. 

 

En el trayecto, las personas salían de sus casas a saludar la caravana y a grabar los cientos de vehículos con dirección al cementerio. “La gente nos ha apoyado bastante, pasamos dos días velándolo y fue increíble cómo nos acompañaron”, relata Noelia Prado, prima de Parajón. 

El sábado los universitarios realizaron en la Upoli una vela con cuerpo presente, en la que hicieron guardia de honor y dispararon morteros como homenaje. Fue la primera vez que velaban masivamente a uno de los “caídos” en el mismo lugar donde murió.

Cristian Ortiz, uno de sus amigos cercanos, asegura que la magnitud del apoyo que ha recibido la familia de Parajón le ha dado “escalofríos”. “Sentimos que un mar de gente ha estado con nosotros y se siente también el amor a la patria”, aseguró el hombre. 

Mecánico

Jimmy era mecánico. Tenía un pequeño taller instalado en su casa, en donde reparaba motocicletas. “Era un taller pequeño, nosotros somos humildes”, cuenta Prado, prima materna de Jimmy.

Jimmy Parajón, de 35 años, es una de las “víctimas de abril” Nayira Valenzuela/END

También tenía cinco hijos: el mayor de 17 años y la menor de 3. Algunos estuvieron presentes en el entierro y lloraban desconsoladamente. “Mi papaaá”, clamaba su hijo de 10 años. 

“Es triste ver cómo nos están matando para callarnos. Salimos a las calles y no sabemos qué es lo que va a pasar en la noche”,  lamentó Prado.