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Los vendedores de carne de cerdo de los diversos mercados capitalinos se encuentran sumamente preocupados por la disminución de las ventas, que se han visto afectadas tras la creciente desconfianza de la población, que teme contagiarse con el virus, aunque todavía no llega a nuestro país.

Tal como indicaron varios comerciantes, los consumidores han dejado de demandar este producto, por lo que sus ingresos han sido reducidos y la continuidad de sus negocios está en peligro, al no poder cumplir con los compromisos de pago con los proveedores y bancos.

“Antes yo sacaba 80 ó 90 libras diarias sólo de cerdo, pero ahora con costo logro colocar 20”, expresa Carmen López, vendedora de carne del Mercado “Roberto Huembes”.

Para otros comerciantes las pérdidas son mayores, porque tanto la cantidad invertida como la adeudada, es mayor.

“Tengo más de 40 libras de cerdo guardadas en la mantenedora, y lo peor es que le debemos al proveedor como tres mil pesos. Yo diario vendía de tres a cuatro mil córdobas, hoy con costo vendí 200 pesos”, asegura Dermis Gámez, quien dice que esta crisis no se soluciona con bajarle los precios a los productos, ya que la “gente no lo está buscando del todo”.

En otro de los establecimientos que se comercializa la carne de cerdo, es en “El Contil”, donde aseguran que desde el fin de semana hasta la fecha, las ventas han registrado una disminución del 30 por ciento.

“Las personas que nos siguen viniendo a comprar son los clientes viejos, porque no pierden la confianza y saben que esta enfermedad no se transmite por comer la carne. Pero las ventas han bajado, por lo que hemos dejado de destazar, y aquí antes matábamos todos los días”, refirió Gabriela Hurtado, propietaria de “El Contil”.

También baja venta en pie

Según Denis Vallejos López, propietario del establecimiento de “Compra y venta de cerdos al por mayor y al detalle”, las ventas han disminuido desde que se dieron a conocer las muertes que ha provocado la influenza porcina en México, y que se ha expandido a otros países.

Vallejos López, quien tiene su “chanchera” ubicado en el kilómetro 30, carretera a San Benito, dijo que antes que apareciera esta enfermedad, en su establecimiento vendía semanalmente un mil cerdos, y desde el viernes sólo logra vender de uno a tres, lo que le ha tenido una pérdida de diez mil córdobas diarios.

“Éste es un negocio familiar, y temen que los animales se les vayan a morir por falta de compradores, ya que se podrían asfixiar por encontrarse muy acorralados en los chiqueros, y el problema se nos acrecentaría debido a que trabajamos con los bancos y esos no esperan”, concluyó Vallejos.